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Bruera le dio la espalda a Los Pumas y rompió relación con Scioli

La convulsión que se vivió en ciudad de La Plata los días previos al partido de rugby entre los All Blacks y Los Pumas del pasado sábado envolvió a fanáticos, ciudadanos comunes y claro está, al arco político. Tanto el gobierno provincial como el municipal promocionaron a la par el histórico evento, que, como es costumbre por estas latitudes, transformó de tal manera a la opinión pública que por momentos todos se vieron envueltos en una expectativa inusual por un deporte que no es de lo más popular. A la hora del partido –y de las fotos-, hubo un gran ausente: el intendente local Pablo Bruera. ¿Qué fue lo que pasó?

La paliza que el combinado nacional recibió por parte de los neozelandeses por 54 a 15 ya era historia. La emoción y algarabía iban quedando atrás, pero esa disminución de la adrenalina del público que colmó el Estadio Único fue inversamente proporcional a la de los principales organizadores, ya que horas después del partido se conoció una fuerte pelea que había acontecido horas antes del cotejo, protagonizada por el jefe comunal y el ex Puma y actual representante de la UAR –Unión Argentina de Rugby- en la IRB –International Rugby Board-, Agustín Pichot.

 

El problema que llevó a una discusión muy feroz y con un tono muy elevado fue la cuestión de la tasa municipal, que luego la Municipalidad de La Plata concretaría mediante un reclamo formal, redactando una carta documento dirigida a la mismísima UAR. Específicamente, lo que la comuna reclamó fue el pago de unos 500 mil pesos, consistentes en el derecho de espectáculo. Alejandro Barbieri, el titular de la Agencia Platense de Recaudación, habló de una “equidad fiscal”, argumentando que si “todos los vecinos y comerciantes de la ciudad hacen su esfuerzo por estar al día con los impuestos, no podemos permitir que un espectáculo de esta magnitud no pague lo que le corresponde”.

 

Antes del día del partido, el Concejo Deliberante platense había rechazado el pedido por parte de la UAR de la exención de la tasa local impuesta a los espectáculos deportivos, calculada a partir del 5% de la recaudación.

 

Lo cierto es que hasta último momento se especuló con esa posibilidad, de un lado y del otro, a tal punto que en las horas previas el tema lo discutieron cara a cara el intendente Bruera y el ex jugador Pichot. Y el nivel de la pelea verbal fue tan elevado que hasta el gobernador Daniel Scioli se malhumoró. “Estaba rojo de la bronca”, aseguraron quienes presenciaron la acalorada escena.

 

Así las cosas, sin poder alcanzar un acuerdo, Bruera dio media vuelta; también muy enojado, tomó la decisión de no ir a 25 y 32, y no conforme con eso, levantó el teléfono y dio la orden de retirar la guardia urbana al momento del partido. Muestras claras de su bronca, que terminaron por enfadar definitivamente al mandatario provincial.

 

Algunos especularon con que la ausencia del intendente fue para evitar la foto con Scioli. Pero en realidad eso está alejado de la realidad, ya que las razones responden exclusivamente a aquella discusión subida de tono, que rompió la relación del Municipio con la UAR y fue el paso previo para que el Concejo Deliberante apruebe aquel reclamo, muy cerca del inicio de un juicio de apremio, en caso de que la situación no se regularice.

 

Prueba de toda aquella situación de tire y afloje, con caras largas y discusiones que envolvían directamente al gobierno municipal y a la Unión Argentina de Rugby, con la Provincia también metida en el medio, es que no se ha dado a conocer ninguna foto que los muestre juntos a Bruera y Scioli: ni en las inmediaciones del Estadio, ni en un palco, ni en ningún otro lado.

 

Lo que temía Bruera era pasar un mal momento: que lo dejaran afuera de la foto oficial o hasta que se ventile entre los presentes aquella discusión. Por eso prefirió mirar el partido desde su casa y quitarle la responsabilidad del control y organización a Control Urbano, pasando automáticamente a la Policía Bonaerense. Incluso, no conforme con eso, hasta amenazó con clausurar el estadio, el mismo sábado.

 

Hoy, el conflicto sigue vigente y salió a la luz a pocos días de la quinta fecha del Rugby Championship que coronó a los All Blacks, catapultó las remotas ilusiones de un triunfo argentino y fue escenario de un durísimo scrawn en las horas previas entre el intendente platense y el ex jugador, lo cual motivó el notorio enojo del Gobernador –testigo de la pelea- con el jefe comunal de la Capital provincial, atentando también contra la relación entre ellos dos. Todo muy alejado al #AbrazoDePuma.

 

Intendentes radicales reunidos en Tandil.

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