"Se está poniendo caliente la entrevista", se entusiasmó en un momento Majul, quien –hay que reconocerlo– se esforzó en pasar por todos los temas: la alta probabilidad de una recesión, la rebeldía inflacionaria, el empinamiento del riesgo país, las dudas sobre la disponibilidad de recursos para hacer frente a los vencimientos de deuda en el año electoral, los cambios en la seguridad de la Quinta de Olivos y hasta el escándalo por las compras de comida señaladas por denunciantes como parte de un esquema de desvíos hacia una empresa amiga de catering. El problema del Gobierno fue que los centros no encontraron precisamente una cabeza efectiva como la de Enner Valencia.
Adiós a la realidad
Como si fallara en un intento de hipnosis colectiva, el mandatario sorprendió en varios tramos. Por ejemplo:
"Si usted se fija y mira la serie del EMAE, que es el Estimador Mensual de Actividad Económica, va a ver que tiene mucha volatilidad. Por eso nosotros hemos estado enfatizando sistemáticamente el indicador tendencia-ciclo. ¿Por qué? Porque como la economía está teniendo muchos cambios estructurales, los ponderadores de los desestacionalizados están arrojando cualquier cosa, y por eso la serie es muy volátil", respondió para desmentir la aparente inminencia de una recesión técnica el mismo Presidente que se ufana de apegarse escrupulosamente a los datos.
"¿Cualquier cosa?", repreguntó el comunicador. "Literalmente", replicó Milei.
¿Fin? Economistas consultados por La Nación no vieron motivos para dudar de los datos del EMAE, señalaron que el Gobierno se pelea con las estadísticas y confirmaron lo señalado días atrás por desPertar: la formalización de una recesión podría estar a la vuelta de la esquina. Hasta J. P. Morgan lo advirtió al anticipar de una contracción de la actividad en el tercer trimestre, que se sumaría a la del segundo.
Sin que nadie le pregunte específicamente sobre la rebeldía de un fenómeno inflacionario que lo ha enrolado en las huestes de los pifiadores seriales, el líder ultra se metió solo en el tema.
"Sí, la mayorista saltó de 0,8% a 2%", concedió Milei, quien fingió en su momento que el "cero coma…" anunciado para agosto se refería a ese indicador y no al IPC. "Pero cuando usted limpia el efecto del precio del combustible y el precio de los alimentos, o sea, precios internacionales, ¿cuál es la consecuencia? Que limpio ese 1,4%, con lo cual la inflación me quedó en 0,6", explicó. Brillante: si se eliminan los precios que suben, la inflación pasa a ser cero.
Al consultar sobre la suba de la desocupación, Majul trató de orientar a su entrevistado: la gente "se va al sector informal (pero) el Gobierno prefiere trabajos formales y de mejor calidad", lo acomodó. Sin embargo, el Presidente porfió. "A ver, no, de vuelta: trabajo es trabajo", dijo el funcionario, quien reiteró la idea de que la decisión de las personas que pierden empleos de calidad y deciden no echarse a morir equivale a la creación de puestos de trabajo.
"Quinientos diez mil", cifró. "Quinientos vente mil", lo corrigió el comunicador. "Claro", devolvió el Presidente y hubo acuerdo.
Enemigos imaginarios
El tramo de la seguridad en Olivos se tornó algo perturbador.
–La disolución de la Administración Civil de la Quinta Olivos, ¿en base a qué se implementó, Presidente? –preguntó Majul.
–Bueno, en base a cuestiones de seguridad interna. Aquellos que saben observar bien habrán visto una determinada cantidad de cambios en torno a la seguridad. Bueno, esto es parte… Hoy la Quinta de Olivos es una base militar.
–¿Una base militar?
–Sí.
–¿Y eso qué implica?
–Bueno, recibe el tratamiento de una base militar.
–¿Me puede desarrollar? –repreguntó el hombre de La Nación +.
–Hay determinadas cuestiones… cuestiones de seguridad mucho más profundas que en las condiciones que estaba la Quinta. ¿Por qué? Bueno, porque tengo algunos enemigos pesados en el mundo –respondió el otro hombre de La Nación +.
Un rato después, el media training derivó en el salto de la pobreza. "Una foto vieja", coincidieron ambos, aunque el mandatario pareció concentrar en eso la explicación de su crisis.
"Usted no me hizo dos notas, usted me hizo varias notas. Si se fija, ya desde la última parte del año pasado y la primera de este, una de las cosas que yo expliqué, ¿qué fue?", pasó Milei al rol de entrevistador. "Que la pobreza iba a aumentar por la inflación", reprobó Majul. "Que los 40 intentos de proyectos tratando de derrumbar el equilibrio fiscal, que los siete intentos de juicio político, que fueron siete intentos de golpe de Estado, los diez mil terroristas que echamos el año pasado…", añadió vinculando las zozobras de la economía con esas zancadillas imaginarias
"¿Sabe cuántos llevamos echados este año? Ya llevamos 20 mil", agregó.
Por partes...
Juicio político no hubo porque ni siquiera hay una comisión activa para ese trámite en la Cámara de Diputados. Lo del golpismo es todavía más absurdo. Queda, entonces, nada menos que el terrorismo...
"Lo que registra el Ministerio de Seguridad es que en lo que va de 2026 hubo 744 'expulsiones' y 18.947 'incidentes de entrada' de personas a las que, por razones legales o meramente administrativas, no se les permitió entrar al país. En ningún caso las estadísticas hablan de 'terroristas'", precisó Jaime Rosemberg en La Nación. Milei desmiente a su propio gobierno.
Consultado por Majul sobre la nacionalidad de esos presuntos conspiradores y sobre si "son rusos", el mandatario los definió como "gente que se infiltra (desde) otros países para venir a tratar de dinamitar el modelo argentino". Habría que pedirle datos a la SIDE...
Sería preocupante que el Presidente hablara a sabiendas de que dice cualquier cosa, pero sería aun más grave si estuviera convencido de esas denuncias sin pies ni cabeza.
La devaluación de Milei
Milei no parece estar en su prime. Para él, la inflación ya no existe, la recesión es crecimiento, los salarios se recuperan y, lo más delicado, el país enfrenta intentos de golpe de Estado a repetición y hasta infiltraciones de decenas de miles de terroristas de los que nadie, ni siquiera el Gobierno, sabe nada.
Si la palabra del Presidente y hasta la dignidad de su investidura no estuvieran tan devaluadas, denuncias de semejante calibre deberían generar un clamor en los medios de comunicación y en las redes sociales. Sin embargo, corren como un hilo de agua en un suelo seco.
El media coaching puede aparecer y cabe suponer que los estrategas comunicacionales del Presidente, sobre todo Santiago Caputo, tienen mejores ideas que las que terminan expuestas. Pero la palabra que vale es la del líder, como se sabe infalible en el universo populista. Y Milei está como se lo ve.
Una encuesta, una mala señal
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de septiembre de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) registró un desplome de 5,9%, quedando en un nivel de 1,94 puntos en una escala de uno a cinco.
"Se trata del menor valor de la presidencia de Javier Milei, junto con los registrados en septiembre de 2025 y en julio de 2026. Desde el fin del año pasado el ICG disminuyó 21,4% (aunque) ese descenso se concentró en los primeros cinco meses del año" principalmente, explicó la propia UTDT.
El jefe de Estado aún retiene un piso relevante, incluso en comparación con presidencias anteriores a la misma altura del partido, pero la tendencia preocupa y no sugiere indicios de recuperación.
La confianza se erosiona incluso donde la extrema derecha ha encontrado mejor cobijo.
"Los mayores descensos del mes se concentraron en los segmentos de 18 a 29 años, entre quienes poseen instrucción terciaria-universitaria y entre quienes indicaron que ellos o sus familias fueron víctimas de delitos en los últimos 12 meses", señaló el informe. La crisis ya perfora el núcleo duro.
¿Sorpresa? De ninguna manera con esta economía.
Los cazadores de la confianza perdida
Por ser un buen predictor del voto, como te conté hace no mucho, el ICG es muy seguido por un mercado financiero que mira cada vez más de reojo a la Casa Rosada, lo que, como también tratamos en este newsletter, vuelve bizantina la discusión sobre si los agentes reaccionan al "riesgo K" o a un "riesgo Milei". Es la propia crisis económica y de liderazgo del Gobierno lo que hace verosímil el escenario de un retorno del peronismo al poder, indeseado por el mundo financiero.
Así, no sorprende que cuando los grandes mercados estornudan, los activos argentinos contraigan neumonía. La persistencia de la guerra en el golfo Pérsico y su impacto en la inflación de los Estados Unidos mantiene altas las tasas de interés en ese país, pero los papeles de la deuda argentina sufren especialmente.
Por eso, el riesgo soberano del país –contracara de bonos de deuda en caída libre– subió a 628 puntos básicos, acumuló un alza de 56% desde el 10 de julio, alcanzó su mayor nivel desde marzo y llegó a bordear las 650 unidades. En tanto, la bolsa porteña tocó su valor mínimo desde la etapa electoral del año pasado.
Fuente: Ámbito Financiero.
El mercado, una mayoría social y hasta sectores del núcleo duro pierden la confianza. ¿Le alcanzará a Milei con encontrar un buen comunicador de crisis?
Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.