Lula 4.0: hazaña, alivio y desafíos

Brasilia – A tono con una vida marcada por la lucha y la épica, Luiz Inácio Lula da Silva ganó de manera agónica el balotaje presidencial, extendió por cuatro años el predominio de la izquierda en Brasil y se hizo con condiciones para ponerles límites a las aspiraciones neocoloniales de Donald Trump en América Latina.

Para decepción del estadounidense y de Javier Milei, los descollantes perdedores de la jornada, el líder histórico de la izquierda brasileña, latinoamericana e internacional se impuso con 51,78% de los votos contra 48,22% de Flávio Bolsonaro, una distancia de algo más de 4,3 millones de votos sobre un padrón de más de 158 millones. En contexto, una diferencia absurdamente pequeña.

Cuando su last dance ya se insinuaba, al cierre de un escrutinio cambiante e infartante, comenzaron a sonar bocinazos en las calles de esta ciudad y en todas las grandes urbes de Brasil. Al final, en todos lados se desataron inmensas manifestaciones de festejo.

En el centro brasiliense, este enviado de Letra P y de desPertar percibió tanto euforia como alivio. Se sentía que este país eludió el "fascismo", el golpismo y la hegemonía estadounidense por el futuro previsible.

El triunfo de Bolsonaro hijo en el primer turno, el sesgo derechista de los candidatos menores en esa instancia, la falta de precedentes sobre remontadas de este tipo, la ventaja matemática que le daba la mayoría de las encuestas —dentro de los márgenes de error, por lo que no caben reproches terminales— y hasta una "guerra algorítmica" que alguna vez se deberá esclarecer, hacían difícil pensar en este desenlace.

Para Lula no hay imposibles.

La fractura duradera de Brasil

Lula se alza con la legitimidad que le dan sus casi 65 millones de votos, pero este éxito de alto impacto no oculta el hecho de que Brasil está literalmente partido en dos posturas furiosamente antagónicas.

Lo visto confirma lo que ya es una tendencia de larga data: cuatro años atrás, el propio líder del Partido de los Trabajadores (PT) había doblegado a Jair Bolsonaro por menos de dos puntos porcentuales.

Ratifica además, constantes que se imponen una y otra vez en la región: la polarización izquierda-derecha y el carácter extremadamente apretado de los resultados, como ya ocurrió este año en Perú y en Colombia. ¿Se dibuja un precedente para la Argentina de 2027?

"Lula salvó por segunda vez la democracia brasileña", resumió desde el palco del festejo en el Hotel Intercontinental de San Pablo el vice Geraldo Alckmin, un conservador que fue un gran detractor —supo perder con Lula en las urnas—, pero que aceptó dos veces contribuir a una alianza amplia de salvación institucional. Una lección que muchos deberían aprender en Argentina.

La cascada voz de Lula

Al llegar su momento, el vencedor habló con el hilo de voz que le quedaba.

Exhausto, agradeció y agradeció, sobre todo a los jóvenes y a los viejos que se movilizaron, reduciendo la abstención del primer turno y ayudando al final feliz.

"¡Lula, guerrero del pueblo brasileño!", coreaba abajo la gente.

Él contó su emoción por la multitud que lo acompañó el sábado en la Avenida Paulista de San Pablo, epicentro del Círculo Vermelho, acaso la concentración más grande y memorable de la historia de Brasil.

En su breve discurso, habló contra la "injerencia externa" en la elección y denunció "la intromisión que hubo desde las plataformas digitales, que vamos a regular".

"No es posible que no haya conciencia de que el crimen en el mundo digital tiene que ser abordado. No puede ser que empresas monstruosas, que ganan millones y millones, no paguen impuestos en este país y que, además, intenten lesionar un resultado electoral", añadió, en referenecia a los manejos de Meta. Teléfono para Trump.

De rigor, prometió gobernar para los 215 millones de brasileños. Del dicho al hecho...

Los nuevos desafíos del viejo Lula

Resultó eficaz la apuesta de la campaña de Lula da Silva para el segundo turno, mejorada respecto de la anterior y muy volcada a atizar el temor al regreso al poder de una derecha extrema, golpista y ajustadora.

Sin embargo, gobernar Brasil por cuarta vez le resultará complejo debido a esa irreconcibiable grieta social, al predominio de las derechas en el Congreso y al relativo agotamiento de una receta económica que sigue garantizando un crecimiento modesto, pero que falla en cumplir la promesa del desarrollo y del salto cualitativo de la calidad de vida de las mayorías.

Además, aunque lejos del misterioso y temible tesouraço que prometía su rival, deberá poner algún orden en cuentas públicas que amenazan con desbordarse en medio de tantas promesas de campaña. Si no, se podría poner de sombrero a un mercado financiero que se jugó demasiado a que sus deseos fueran realidades.

Este lunes cabe esperar una caída de las acciones y una suba del dólar frente al real, cosa que se evidenciaba ya al cierre de esta edición de desPertar con el comportamiento del premarket.

El ETF del índice de la Bolsa de San Pablo—una suerte de canasta que contiene diferentes activos que cotizan en ese mercado— se desplomaba 11% y el dólar se empinaba nada menos que 10% frente al real.

El ADN del bolsonarismo

El bolsonarismo amenaza con convulsiones.

Airado, en un breve discurso, Flávio Bolsonaro desconoció el resultado y anunció que lo impugnará.

La extrema derecha brasileña recuerda así cuál es su ADN, el que quedó expuesto por primera vez en el intento de golpe de mediados de 2022 a enero de 2023.

Su motivo de queja fue la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin de extender el horario de votación en todo el país debido a un planteo del oficialismo. Este argumentó que diversos municipios bolsonaristas, sobre todo en el estado de Bahía y la ciudad de San Pablo, no habían cumplido con la obligación de movilizar la totalidad de las flotas de colectivos. En San Pablo, por ejemplo, se estima que la trampa hizo que el 30% no haya salido de las terminales.

Ante eso, el PT apeló al Supremo.

Bolsonaro hijo habló de "intromisión" del magistrado y calificó su decisión de "injustificable e inaceptable".

"Nunca vamos a saber si las urnas fueron reabiertas", denunció. "No voy a aceptar que se cambien las reglas en medio del partido", cerró antes de darse vuelta y retirarse. Esa historia peligrosa continuará.

Cabe recordar que, en paralelo al planteo judicial del PT, el Partido Liberal (PL) del propio Flávio B. también pidió una extensión del horario en diversos estados, pero en su caso debido a las fuertes lluvias que cayeron en buena parte del país durante la jornada, complicando el acceso de los votantes en algunos de sus bastiones. Ninguna de las dos agrupaciones había solicitado la extensión del horario en la totalidad del país.

La decisión del magistrado del STF fue ampliamente criticada como un exceso en su facultades y como una vulneración de las potestades del Tribunal Superior Electoral (TSE), la autoridad competente en la contienda. Una desprolijidad difícil de defender.

Lo más grave fue que la orden, tomada justo sobre el horario original de cierre —las 17 horas—, llegó cuando muchas urnas ya habían sido cerradas. Abrirlas hubiese supuesto violar su código de seguridad, cosa que no ocurrió.

Finalmente, el STF aclaró que sólo permanecerían abiertas las urnas aún en funcionamiento.

Lo relevante es que no hay posibilidad de argumentar que lo que estas contenían era, al final, la voluntad soberana del pueblo brasileño.

Sin embargo, el presidente reelecto por tercera vez sumará esta reyerta a la ya anunciada regulación local de las big techs.

La derrota amarga de Javier Milei

Javier Milei también lamentará el resultado o callará sobre él. El hecho es que frena su pretensión de que casi todo el mapa de América del Sur quede pintado de azul y, más, de arrogarse el mérito de semejante cosa.

En el lulismo se descarta totalmente una normalización de la relación bilateral rota por los reiterados insultos del anarcocapitalista. "¿Para qué, para que Milei salga al día siguiente con otra vulgaridad?", escuchó desPertar de una fuente de Itamaraty.

Asimismo, hay curiosidad por la posibilidad de que vuelva a agitar la fake news del "fraude", tal como hizo en un posteo en X que hizo mucho ruido en el Palacio del Planalto y sumándose a los dichos de Flávio B.

¿Milei habló por sí mismo, desbocado como viene? ¿O actuó como vocero de Trump, a quien la justificación de una derrota en base al argumento de la trampa podría servirle para atemperar el palazo que teme en las midterms del martes 3 de noviembre?

Brasil puede estar ingresando en aguas procelosas.

Después de la hazaña

Ese será uno de los retos fundamentales de Lula. Uno fuerte. Pero tendrá otros.

Con casi 81 años —los cumplirá este martes—, Lula se cargó al hombre una empresa que parecía imposible y que sólo no lo fue por su fuerza, su voluntad, su carisma y su talento político. Con todo, deberá ahora administrar un país que se ha desordenado políticamente, avanzar en la generación de una sucesión que esté a la altura de su carisma y que, a la vez, sea capaz de presentar en una visión de futuro que él no terminó de expresar en la campaña.

Al frustrar a la extrema derecha, Lula redujo además la posibilidad de que Jair Bolsonaro salga del arresto domiciliario que cumple por su intentona golpista.

El Congreso podría tener número para una amnistía que lo beneficiara así como a sus secuaces y a casi 200 personas que aún cumplen condena, pero parece difícil que lo consiga con la izquierda ratificada en el poder.

En tanto, el indulto con el que se especulaba como un fast track en caso de victoria de Flávio B., queda totalmente fuera de las posibilidades debido a la gran decepción ultra.

La próxima parada del Año Terrible

Como sea, el Brasil de Lula se consolida como la gran barrera para la pretensión trumpista de terminar de convertir a América Latina en el "patio trasero" de los Estados Unidos, de desalojar de la región a China y de considerar como propios recursos estratégicos que en verdad pertenecen a los países. China, claro, sonríe.

Sin Lula y sin Brasil, no habría frenos al neocolonialismo de la Doctrina Donroe. Pero aun con ambos no será tan fácil establecerlos.

El año terrible de América Latina comenzó con un alivio grande. El martes 3 tendrá una nueva y fundamental parada en las legislativas norteamericanas. Vayamos a su encuentro.

Como hoy voy a estar de viaje retornando a Buenos Aires, me despido hasta el miércoles.

Que tengas un muy buen día.

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