Javier Milei y Toto Caputo junto al equipo económico
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inflación de junio fue del 1,6%, como consecuencia de la incidencia de alimentos que marcó apenas 0,6%. En términos interanuales, el IPC se desaceleró al 39,4%, consolidando una tendencia a la baja en los últimos meses. Javier Milei, Toto Caputo y el equipo económico festejaron el dato.
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La inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, fue del 1,7%, el nivel más bajo desde la pandemia y comparable al que se registraba a fines de 2017.
El Índice de Precios al Consumidor de junio fue celebrado por Milei y Toto como un síntoma de estabilización. "VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO...!!! IPC 1,6% lo festejan los argentinos de bien y lo llora toda mandrilandia. Fin. VLLC!", escribió el Presidente en X.
En particular, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas, que mayor peso tiene en la canasta, mostró un incremento de apenas 0,6%, similar al 0,5% de mayo, lo que implica que algunos productos básicos incluso bajaron de precio.
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La contención en los precios de los alimentos impacta en las canastas con las que el INDEC mide la indigencia y la pobreza. La canasta básica alimentaria subió 1,1% en junio y 28,7% anual.
La canasta básica total, con la que se mide la línea de pobreza, subió 1,6% en el mes y 29,2% desde junio de 2024. El IPC general sube más de 10 puntos por encima que ambas canastas.
Cómo se comportaron los precios por rubro
Indumentaria lideró las bajas con una suba marginal de 0,5%, habitual en época de liquidaciones.
Alimentos y bebidas avanzaron solo 0,6%, impulsados por frutas y verduras en baja y un consumo que no repunta.
Educación fue el sector que más subió, con 3,7%, debido al ajuste de cuotas.
Vivienda, agua, electricidad y gas aumentaron 3,4%, explicado por subas en expensas y alquileres.
Transporte subió 1,6%, pero en el Gran Buenos Aires el alza fue del 2%, por efecto del transporte público.
Salud mostró un aumento de 2,2%, atenuado por la moderación en medicamentos.
Recreación y cultura trepó 2,5%, con fuerte dispersión regional.
Bienes y servicios varios avanzaron 1%, por aumentos moderados en artículos de higiene.
Efecto de las anclas oficiales y el consumo débil
Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la moderación de la inflación de junio respondió a una combinación de factores: la decisión oficial de planchar el tipo de cambio, la caída del consumo, la contención de las tarifas y la política de congelamiento salarial.
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En particular, las carnes no registraron aumentos en el mercado mayorista y las frutas y verduras se abarataron hasta -8,7% y -1,2% respectivamente.
Además, la administración libertaria optó por postergar aumentos en combustibles y servicios públicos, lo que ayudó a amortiguar los precios regulados, que se movieron en promedio 2,2%, apenas por encima del IPC general.
Presión cambiaria e inflación
Si bien el dato de junio fue positivo para el Gobierno, el riesgo hacia adelante sigue siendo el efecto del dólar y la fragilidad del consumo.
La inflación parece estar contenida a fuerza de pisar precios regulados y salarios, pero los aumentos en el tipo de cambio podrían desatar nuevas presiones en los próximos meses, especialmente en el rubro de alimentos.
La inflación núcleo fue de 1,7%, la más baja desde mayo de 2020. Si se excluye el efecto particular sobre el IPC en los primeros meses de la pandemia, se trató del menor registro desde enero de 2018.
Las primeras semanas de julio muestran un cambio de tendencia. El relevamiento de C&T para el Gran Buenos Aires indica que, si bien la dinámica general sigue siendo moderada, la suba del tipo de cambio empieza a sentirse en rubros sensibles como el turismo, de cara a las vacaciones de invierno.
El Gobierno sostiene su estrategia de contener el dólar oficial a través de intervenciones y herramientas financieras, lo que sirvió hasta el momento como ancla para la inflación.
Sin embargo, economistas advierten que la suba acumulada del tipo de cambio mayorista —que avanzó un 5,6% en los primeros días de julio— podría trasladarse a precios en las próximas semanas.
El "pass through" cambiario sigue siendo un riesgo para la segunda mitad del año, sobre todo si las intervenciones oficiales pierden fuerza o se produce un ajuste brusco del dólar.
Precios regulados y salarios
La política oficial de “anclas” —pisar tarifas, salarios y tipo de cambio— fue determinante en el comportamiento de los precios de junio.
Los salarios se mantuvieron sin aumentos significativos, mientras que los precios regulados, como las tarifas de agua y energía, se ajustaron por debajo de la inflación.
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Las tarifas de luz subieron 2,8%, el gas 6,45%, y el agua 1%, mientras que las prepagas se ajustaron entre 2,5% y 2,8%, y los medicamentos avanzaron 1%.
Los combustibles tuvieron un ajuste parcial: el 1% aplicado el 1° de junio y una suba de 3,5% que algunas petroleras trasladaron a precios hacia fin de mes. El impacto completo se espera para julio.
¿Qué se espera para julio?
Los analistas prevén que julio podría mostrar una aceleración de la inflación, sobre todo en alimentos, debido a la suba del dólar oficial, que avanzó un 5,6% en los primeros días del mes.
En alimentos y bebidas, las consultoras anticipan aumentos de entre 0,7% y 2,5% en la comparación mensual.
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La inflación desacelera en la meseta.
El impacto del aumento de naftas y transporte público también comenzará a sentirse. En el AMBA, el boleto subió 5,5% y se espera un traslado parcial a precios en otros rubros.
Además, las cuotas de colegios privados en la Ciudad y Provincia tendrán aumentos de entre 2,4% y 4,2%.
Milei y Caputo apuestan a que la combinación de anclas, política fiscal restrictiva y baja del consumo permita seguir controlando la inflación, mientras enfrenta la presión de un mercado cambiario más inestable y la cercanía de las elecciones.