La Exposición Rural recibirá este domingo a Javier Milei con un escenario más favorable para el agro que hace un año: el Gobierno bajó retenciones, la soja subió hasta los u$s 450 por tonelada y las exportaciones de carne y granos aumentan. Aun así, los productores insisten: la rentabilidad es baja y los derechos de exportación deben desaparecer.
El contraste quedó expuesto este jueves durante la visita de Toto Caputo al predio de Palermo. El ministro, de dialogo fluido con el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, descartó una nueva reducción de impuestos en el corto plazo. "Los anuncios ya se hicieron", dijo. El mensaje desactivó las expectativas del sector agrícola, aunque ya advertía que no esperaba novedades para los granos y que la prioridad del Gobierno sigue siendo sostener el equilibrio fiscal, ahora más comprometido.
Aun así, el panorama dista de ser homogéneo. Mientras la agricultura mantiene reparos por los márgenes, la presión tributaria y la infraestructura, la ganadería exhibe uno de los mejores momentos de los últimos años gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones y a la demanda internacional.
La soja a u$s 450 y el productor espera
El mercado comenzó a ofrecer señales más favorables para la agricultura. Según Max Capital, la soja acumula una suba cercana al 12% desde fines de junio, impulsada por el repunte del aceite —de la mano del encarecimiento de la energía— y por el recrudecimiento de los conflictos en Medio Oriente. A eso se suman las preocupaciones climáticas en Estados Unidos y Europa y la continuidad de la guerra en el Mar Negro.
Sin embargo, esa mejora todavía no se traduce en una mayor comercialización. Según datos de la Secretaría de Agricultura, al 15 de julio se habían vendido 22,2 millones de toneladas de soja, equivalentes al 43,1% de la producción estimada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), ocho puntos porcentuales por debajo del promedio histórico. Las ventas con precio fijado representan apenas el 28,3% de la cosecha, frente al 35,6% habitual para esta época.
Pese a que el contrato de agosto en Chicago recuperó un 9% tras el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y el alza del crudo, la mejora no logra acelerar los negocios. La consultora sostuvo que "los productores parecen no tener apuro por vender y podrían estar esperando mejores incentivos para acelerar las ventas".
El analista Salvador Di Stefano fue en la misma línea. "Los productores siguen sin liquidar grandes cantidades de soja, están en modo espera. Esperar sin deudas no causa problemas. Esperar con pasivos que corren a tasas altas en pesos es suicida", señaló.
Según sus cálculos, el campo todavía conserva granos sin comercializar por un valor superior a u$s 37.100 millones, de los cuales casi u$s 23.600 millones corresponden a soja.
Reclamos que no desaparecen
La mejora de los precios internacionales no alcanzó para disipar las críticas de buena parte del sector agrícola. El presidente del Centro de Corredores de la Bolsa de Cereales, Marcos Hermanson, sostuvo a Letra P que la realidad no es igual para todos los productores.
"Si hablamos del productor sojero, sobre todo del que alquila un campo, tributa 24% por derechos de exportación. Hay muchas cosas que se están recuperando y creo que vamos por el buen camino, pero también hay otras a las que no hay que perderles el radar", dijo Hermanson.
También advirtió que persisten problemas estructurales. "La situación hídrica en algunos lugares es un desastre. Hay caminos por los que literalmente no se puede sacar la cosecha. Argentina vuelve a enfrentar los mismos problemas de siempre: infraestructura y cuellos de botella."
Javier Milei y las retenciones
Hermanson agregó que la competitividad seguirá limitada mientras continúen impuestos que calificó como distorsivos. "Los derechos de exportación, Ingresos Brutos y el impuesto al cheque representan una carga enorme. Si Argentina no pone en orden esas cosas, todo el proceso va a ser más lento".
Un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que, si se avanzara hacia una eliminación gradual de retenciones, el procesamiento local de soja podría trepar hasta las 54 millones de toneladas hacia 2030, un 23% más que los valores actuales.
En ese contexto, las declaraciones de Caputo terminaron de enfriar las expectativas del sector. El ministro dejó en claro que el Gobierno no avanzará por ahora hacia una nueva reducción de retenciones porque las cuentas fiscales no lo permiten, una definición que fue interpretada como un cierre a los pedidos de la cadena agrícola.
Ganaderos, de fiesta
El panorama es diferente para la ganadería. Las exportaciones agroindustriales alcanzaron u$s 26.978 millones durante el primer semestre, un crecimiento interanual del 17,3%, impulsado principalmente por los complejos de girasol, carne vacuna y trigo, según el Consejo Agroindustrial Argentino.
Además, la Bolsa de Comercio de Rosario destacó que las exportaciones argentinas de aceite de soja y girasol superarán las 4,7 millones de toneladas hasta julio, un récord histórico, mientras que el aceite de girasol alcanzará un máximo sin precedentes.
El complejo ganadero muestra una dinámica de volúmenes en alza que amortigua las tensiones. El informe del CAA ubicó al complejo "Carne + Cuero Vacuno" entre los tres mayores aportantes al incremento semestral de divisas, apuntalado por la demanda de Estados Unidos e Israel.
En diálogo con este medio, Mario Ravettino, presidente del consorcio exportador ABC, auguró un buen recibimiento para el Presidente. "Se lo va a recibir bien -dijo- por el nivel de actividad que hay en toda la cadena de ganados y carnes. Por supuesto que hay cosas para mejorar, pero el sector está trabajando bien".
En la misma línea, el especialista Javier Preciado Patiño sostuvo a Letra P que el contexto productivo es favorable. "Venimos atravesando un ciclo húmedo que está potenciando los rendimientos. Tuvimos producción récord de trigo y maíz. El girasol viene en expansión y la soja estabilizada en 50 millones de toneladas. Los buenos rendimientos compensan cualquier atraso cambiario o bajos precios", precisó.
También destacó que la demanda externa continúa firme. "En la ganadería vacuna la tendencia es muy buena. Hay fuertes exportaciones hacia Estados Unidos e Israel, en un contexto de precios altos globales", dijo.
Un nuevo frente con Sturzenegger
El buen momento exportador no evitó nuevos conflictos con el Gobierno. La Mesa de Enlace y las principales cámaras frigoríficas rechazaron el anteproyecto impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que propone reemplazar el aporte obligatorio al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) por un sistema voluntario.
Las entidades sostienen que el cambio implicaría la desaparición del organismo que financia la apertura de mercados internacionales y la promoción de la carne argentina en el exterior.