CÍRCULO SANTA FE

Halcones, palomas y el gallinero de Toto Caputo

La secretaría de Agricultura fue degradada y puesta bajo el ala de Economía. El secretario Fernando Vilella en la mira, pero con vida. Grieta en el campo.

La recordada agitación interna del “funcionarios que no funcionan” quedó corta para el desorden que ocurre hacia adentro de la cartera. A la gran cantidad de cargos sin designar en general en el Gobierno, algo que veló a la burocracia pero también a las definiciones administrativas necesarias, se le suman en Bioeconomía (ex Agricultura) en particular los cortes de cabeza y movimientos que no paran.

En el centro de la escena quedó el secretario, que quedó en rumores de renuncia, y sobre todo su proyecto. “Yo que Vilella me hubiese ido al carajo a los 15 días. Toda la vida en contra de las retenciones y se tuvo que comer el garrón de aumentarlas”. La frase de un dirigente y empresario del agro de la zona núcleo suena exagerada, pero la historia es más intensa aún.

Fernando Vilella, pintado al óleo

Cuando Caputo, a días de asumir, grabó en video desde Economía el anuncio de las diez medidas económicas entre las que estaba la suba de retenciones a todas las economías regionales, Vilella se enteró en ese momento de la situación y no pudo responder debido a la sorpresa.

Dicen que se puso visiblemente nervioso, e incluso se desprendió un botón de la camisa ante el sofocón de quedar tan pintado. Días después, cuando él mismo anunció la suba del diferencial de soja para compensar la eliminación de aquellas retenciones anunciadas, terminó de quedar atrapado en la red del ministro. Toda una radiografía de lo que vendría.

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Javier Milei mandó al secretario de Agricultura, Fernando Vilella al Congreso a defender la primera ley ómnibus

Javier Milei mandó al secretario de Agricultura, Fernando Vilella al Congreso a defender la primera ley ómnibus

La raspadura es real. En febrero traspasaron la Subsecretaría de Gestión Administrativa de la cartera agrícola, es decir la que maneja el dinero. Vilella lo soslayó y dijo que era algo que se repetía en varias secretarías. Todo habría pasado a la órbita de Juan Pazo, actual secretario de Industria y Desarrollo Productivo, pero señalado como virtual viceministro de Economía por su poder en varias áreas, y hasta como flamante secretarío de Planeamiento y Gestión para el Desarrollo Productivo y de la Bioeconomía. Pero lo más importante: aparentemente es el zorro del gallinero.

Otro episodio para Vilella fue en la Expoagro a principios de marzo donde no logró el protagonismo deseado para un encargado del campo en semejante feria, sin anuncios de fondo. Hasta parece que recién en ese momento se lo presentaron al presidente. Pazo estaba allí.

Hace una semana sumó dos bajas llamativas: el subsecretario de Agricultura de la Nación, Germán Di Bella y el subsecretario de Fortalecimiento Productivo de Productores Agroalimentarios, Pedro Vigneau. Los dos provenían del sector privado: Di Bella socio fundador de la poderosa planta de bioetanol cordobesa Bio4 y Vigneau de Aapresid (siembra directa) y la relevante entidad Maizar.

La explicación oficial habló de un “rediseño del Gabinete”. Caputo se empoderó y Vilella pareciera que no por todo lo señalado. La versión que echan a rodar es la contraria: Economía está buscando fortalecerlo y que pueda conducir un proceso de trabajo con el apoyo de Pazo que ya empieza a ser nombrado en el establishment como el hombre a observar.

Los ruidos están, pero lo que transmiten de Economía hacia los sectores más importante de la agroexportación es que están conformes con Vilella y que buscan darle músculo. Parece cuanto menos contradictorio ese supuesto empuje pero haberlo desgastado de semejante manera, digna de pegar el portazo.

Toto Caputo
Toto Caputo tomó el control en la secretaría de Bioeconomía

Toto Caputo tomó el control en la secretaría de Bioeconomía

Halcones y palomas

Vilella tiene una basta trayectoria académica y hasta reputación en el exterior. Fue profesor titular de la cátedra de Agronegocios y exdecano de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA). Pisó esa facultad durante 48 años. Pasar de dar clases una vida entera a la economía -y política- real, y llevar a la práctica el ambicioso plan que elaboró durante años para el desarrollo del sector, es todo un desafío que encontró rápidamente resistencias.

Los eslabones primarios del agro, como productores, acopiadores, contratistas y proveedores, no quieren un teórico sino alguien que meta las patas en el barro y tenga la frente quemada por el sol como ellos, es decir, que conozca los problemas del campo de primera mano y no desde el aula.

“Tenés la chicharrita que se morfó seis millones de toneladas, 1.500 millones de dólares menos y el Estado ni está, no le da pelota a la parte productiva. Se ponen a teorizar”, dice, sin números oficiales, un dirigente y acopiador del centro de Santa Fe. Se refiere al severo golpe del maíz debido a la Spiroplasma, transmitida por la chicharrita, un insecto similar a una chinche. El productor quiere eso: que esté fumigando en el campo a la plaga.

La banca

“Es muy académico para los productores, no lo entienden”, explica un productor, dirigente y de experiencia en lo gubernamental. Desde la agroindustria, sobre todo aceiteras, trabajan relativamente bien con la secretaría de Bioeconomía y le destacan lo que los otros le cuestionan: visión de futuro.

El manual de éstos indica que se debe aumentar la producción y ver hacia dónde va el mundo, qué nuevas oportunidades hay con nuevos cultivos, cómo se fortalece los que ya existen y que el mundo demanda. Claro que piden acción y que una vez rediseñada -a solo cuatro meses de asumir el Gobierno- empiece a caminar y a poner en la mesa sus pedidos de fondo aunque haya quedado en claro que Vilella no tiene poder real en la toma de decisiones.

En el gobierno provincial destacan los buenos canales de comunicación y también agenda de la secretaría, pero recriminan la estructura en “construcción” y las demoras en las designaciones y renuncias que generan una pobreza de funcionarios total. Por eso queda en evidencia hasta ahora que sólo han sido manifestaciones de deseos hacia qué rumbo se quiere ir y no alcanza. ¿Seguirá Vilella? ¿Qué influencia tomará Pazo? No se sabe y nada se descarta en el círculo agroexportador.

Javier Milei
Toto Caputo, ministro de Economía

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