El Gobierno aprobó el ingreso del proyecto cuprífero Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un paso que consolida a San Juan como uno de los principales polos mineros del país y alimenta la comparación con Vaca Muerta. La decisión volvió a poner en debate cuánto de las megainversiones termina derramando sobre el empleo y la industria local.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Toto Caputo. El emprendimiento, desarrollado por BHP y Lundin Mining, prevé una inversión inicial de u$s 9700 millones, con un potencial de expansión hasta los u$s 18.000 millones.
Se trata del primer proyecto de cobre aprobado bajo la categoría PEELP (Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo) del RIGI, el régimen destinado a grandes inversiones exportadoras.
Fuentes del gobierno de Javier Milei sostienen que se trata del mayor proyecto minero de la historia argentina y de uno de los cinco desarrollos de cobre más importantes del mundo. Según las estimaciones oficiales, Vicuña podría generar exportaciones superiores a los u$s 2600 millones anuales y más de 30.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos.
San Juan, el polo cuprífero que busca emular a Vaca Muerta
La adhesión al RIGI le otorga al proyecto una serie de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios de largo plazo: reducción de la alícuota del impuesto a las Ganancias del 35% al 25%, devolución acelerada del IVA, eliminación de derechos de exportación desde el segundo año, flexibilización del acceso al mercado de cambios a partir del tercero y estabilidad tributaria y regulatoria durante 40 años. La solicitud de ingreso había sido presentada en diciembre de 2025.
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RIGI: el principal proyecto minero trae un barrio de China y deja afuera a la industria nacional
La provincia de San Juan busca consolidarse como la Vaca Muerta de la minería del cobre. El proyecto Vicuña, integrado por los yacimientos Filo del Sol y Josemaría, quedó entre los diez mayores del mundo por sus reservas de cobre, además de importantes recursos de oro y plata, según informaron las compañías concesionarias Lundin Mining y BHP.
Vicuña Corp, la sociedad conformada por ambas empresas, tendrá a su cargo el desarrollo de los proyectos Josemaría y Filo del Sol, ubicados a apenas diez kilómetros de distancia en el departamento sanjuanino de Iglesia.
La cercanía entre ambos yacimientos permitirá operarlos como un distrito minero integrado, compartiendo infraestructura, logística y parte de las instalaciones.
El debate por el derrame industrial
La aprobación del proyecto reavivó, sin embargo, la discusión sobre el impacto efectivo de las grandes inversiones en la economía local.
A comienzos de junio, la Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada (CACMI) cuestionó el alcance del efecto multiplicador del proyecto luego de que trascendiera que la ampliación del campamento minero Batidero sería adjudicada a un consorcio que importará módulos habitacionales desde China.
En diálogo con Letra P, el presidente de la CACMI, Juan Pablo Rudoni, afirmó que la decisión "genera un gran descontento en toda la industria" porque "el beneficio que traen estos grandes proyectos de minería, de oil & gas o de litio es justamente potenciar la industria local, el desarrollo de las economías regionales y las fuentes de trabajo del país".