El optimismo que buena parte del Círculo Rojo expuso en Rosario durante Experiencia IDEA tiene una fecha marcada en el calendario: 2027. Después de destacar el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y las reformas encaradas por el Gobierno, Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro, puso el foco en la política como la principal variable capaz de meter ruido en el proceso económico.
En diálogo con Letra P, Marengo sostuvo que Argentina atraviesa "una de las oportunidades más importantes" de las últimas décadas, empujada por un escenario internacional favorable para las materias primas que produce el país y un programa económico que, a su entender, atacó el déficit fiscal como problema estructural. Sin embargo, advirtió que la configuración electoral del próximo año será determinante para saber si el rumbo logra consolidarse o vuelve la volatilidad.
-¿A qué se refiere cuando habla del "país de las oportunidades perdidas"?
-Surge del potencial histórico que tiene Argentina y que nunca logramos capitalizar. Hay mucha gente que plantea que Argentina aguanta a pesar de toda la volatilidad, el ruido, la inflación y el tipo de cambio. Soy de los que creen que Argentina no aguanta: cada vez el modelo que se viene implementando hace 20, 50 o 70 años genera más pobreza y marginalidad. Ese es claramente el costo que se paga.
-¿Qué oportunidad tiene hoy Argentina?
-Tenemos un contexto global donde hay demanda de materias primas que produce Argentina; Estados Unidos, después de dos o tres décadas, decidió volver a hacer pie en América Latina y una política económica que atacó la madre de todos los problemas argentinos. Siempre hablamos de inflación y deuda, pero nunca se hablaba del déficit fiscal. Sumado al contexto global y al potencial de Argentina, tenemos una nueva oportunidad, quizás de las más importantes que tuvimos en mucho tiempo. Está en nuestras manos ver si la capitalizamos o no.
Las reformas de Javier Milei y el riesgo 2027
-¿Los cambios avanzan al ritmo que pretende el sector privado?
-El primer cambio fundamental fue la baja de la inflación. La inflación oculta las ineficiencias y, en procesos inflacionarios, no tenés ningún incentivo para invertir en productividad. Después, se están haciendo grandes reformas en cuanto a regulaciones, acuerdos comerciales y trabas de distintos sectores que existían desde hace años y se van levantando. Respecto de la velocidad, diría que hay dos Argentina: la que se benefició de un modelo anterior de sustitución de importaciones y rentabilidad financiera se queja de lo rápido que vienen las reformas. Los sectores en los cuales Argentina tiene gran competitividad quisieran que la velocidad fuese mayor. De todos modos, hoy el principal "pero" es la política: ¿Qué pasa el año que viene? ¿Se ratifica o no se ratifica este rumbo económico?
-¿Ahí aparece el principal riesgo para la economía?
-En el corto plazo, todavía no conocemos los candidatos, pero si son antagónicos, claramente eso va a generar mucha volatilidad. Si los candidatos de la oposición se parecen más a la idea económica del Gobierno, la volatilidad será menor. Pensando en el largo plazo, aún si gana un candidato antagónico, creo que su margen de acción va a ser bastante acotado. Seguramente habrá discusiones sobre presión tributaria, grado de apertura, nivel de gasto público o subsidios. Habrá diferencias, pero creo que lo fundamental sería muy difícil de revertir.
La clase media, el desafío del modelo
-Hay sectores como el agro, la minería o la energía que muestran otra dinámica, mientras una parte de la sociedad todavía no percibe ese crecimiento. ¿Dónde está el desafío?
-Si uno divide la pirámide de ingresos en tres niveles, el segmento de menores ingresos está aproximadamente igual que hace dos o tres años, quizás un poco mejor por algunos cambios, pero es una absoluta inequidad que Argentina tenga un tercio de su población en situación de pobreza. El tercio de arriba es gente a la que no le gusta pagar más cara la luz, el gas o el agua, pero eso no le cambia la vida. El desafío está en el tercio del medio: una persona de clase media, que trabaja en relación de dependencia, tiene una prepaga, manda a sus hijos a un colegio privado, le subieron las tarifas y tiene más temor respecto del empleo. Antes el salario ajustaba prácticamente de manera automática por inflación y ahora va a depender más de la productividad.
-¿Qué puede hacer el Gobierno frente a esa situación?
-Lo mejor que podría hacer es enfocarse en cómo lograr que el crecimiento de Argentina sea sostenido. La única respuesta a la reducción de ese tercio de la población estructuralmente en situación de pobreza es crecer 20 años seguidos.
"El mundo necesita que a Argentina le vaya bien"
-¿Qué espera el mundo de Argentina?
-El mundo necesita que a Argentina le vaya bien. Lo que estamos viendo con los conflictos internacionales es que el mundo demanda materias primas y muchas vienen de regiones o países conflictivos, donde no podés garantizar el abastecimiento. Argentina no está metida en esos conflictos y podría ser un buen proveedor de las materias primas que necesita el mundo: energía, petróleo, gas, cobre, litio, agro y alimentos. Todo lo que demanda el mundo, Argentina lo tiene. Tenemos el potencial y no estamos en una zona de conflictos bélicos. El desafío es romper con 70 años de historia.