Lo que dejó IDEA en Rosario: el Círculo Rojo se aferró al rumbo de Milei y le da tiempo al plan económico
El encuentro mostró a un empresariado alineado con el modelo, con dosis de entusiasmo. Contraste entre el escenario y los pasillos. El ajuste, pasado y futuro.
José Luis Daza, viceministro de Caputo, en IDEA Rosario.
Hubo números, diagnósticos y algunas advertencias, pero, sobre todo, hubo clima. En Rosario, y con la presencia de José Luis Daza, número dos de Toto Caputo, el empresariado respaldó el rumbo económico de Javier Milei y se mostró dispuesto a darle tiempo. Incluso, bastante más del que sugieren algunos indicadores de la economía real.
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Los anuncios del funcionario, como la compra de U$S 10 mil para acumular reservas en 2027, elevaron la temperatura y el entusiasmo que se percibió durante toda la Experiencia IDEA Rosario, realizada en la Bolsa de Comercio local.
Cambiaron los panelistas, las actividades y los sectores representados, pero el punto de llegada era parecido. "Un proyecto épico, con expectativas extraordinarias", infló el pecho Daza al hablar de la gestión económica del Gobierno. El empresariado, aun con las dificultades que se presentan, respaldó el programa.
IDEA Rosario y un optimismo que atravesó los paneles
Por momentos, el entusiasmo resultó llamativo. No sólo porque industria y construcción muestran caídas importantes o porque el consumo obliga a muchas empresas a convivir con menores volúmenes de venta. También porque el consenso atravesó actividades muy diferentes: desde empresarios rosarinos como Pablo Paladini y María de los Ángeles Milicic hasta referentes de energía, petróleo, gas, agroindustria y fondos de inversión.
El contraste se expuso en los pasillos y en las conversaciones informales. Algunos dirigentes políticos alejados del ideario libertario escuchaban las exposiciones con cierto asombro. “Pareciera que no se ve lo que pasa en la calle”, deslizó uno de ellos ante el optimismo que se repetía desde el escenario. La frase sirve para explicar las dos fotografías que convivieron durante la jornada: una economía real todavía con ganadores y perdedores y un empresariado que opta por mirar menos la coyuntura y apoyarse más en el horizonte venturoso que cree advertir detrás de ella.
Paladini fue un buen ejemplo. Admitió pérdida de volumen de ventas, pero rápidamente puso el dato en perspectiva: antes, razonó, también existían números “ficticios”. “Es el camino correcto en el que estamos”, bancó. El equilibrio de las cuentas públicas y las leyes para incentivar inversiones aparecen, desde esa mirada, como la base sobre la cual construir “un país normal”.
Pablo Paladini, María de los Ángeles Milicic y Verónica Andreani compartieron panel.
No significa que el sector privado le entregue un cheque completamente en blanco al Gobierno. El propio Paladini reclamó una conversación pendiente sobre qué Argentina se pretende construir a mediano y largo plazo y la necesidad de desarrollar un plan estratégico compartido. Milicic puso el acento en otro punto: “Hay que invertir en lo local para poder proyectar un crecimiento”. Pero las observaciones aparecieron siempre dentro de una coincidencia previa: el rumbo no se toca.
Ahí estuvo acaso el principal dato político de IDEA. Las demandas ya no parten mayoritariamente de cuestionar el programa, sino de pedirle que avance más rápido, que incorpore sectores todavía relegados y que transforme estabilidad en inversión.
Del ajuste a la oportunidad
Fernando Marengo, economista jefe de BlackTORO, le puso números al contraste. Industria y construcción todavía arrastran caídas cercanas al 20% y 15%, respectivamente. Sin embargo, su conclusión tampoco fue pesimista. Agroindustria, energía, cobre y litio generan una expectativa que, según planteó, Argentina no debería volver a desaprovechar. “Hay que dejar de ser el país de las oportunidades perdidas”, sintetizó.
Es una idea que atravesó buena parte del encuentro. El ajuste, al menos para ese círculo rojo reunido en Rosario, empieza a quedar narrativamente atrás. La discusión comienza a desplazarse hacia las oportunidades que deberían aparecer en el futuro.
El público en IDEA Rosario bancó el andar económico de Javier Milei.
Hasta Dante Sica, exministro de Producción de Mauricio Macri, encontró una diferencia sustancial entre aquella experiencia y la actual. No tanto en la orientación económica como en el respaldo para llevarla adelante. “Milei tuvo el consenso social que no tuvo Macri”, sostuvo. Ese mandato de cambio más nítido, entiende, le permitió avanzar con una profundidad que Cambiemos nunca consiguió.
Su proyección también acompañó el clima general: el año próximo, dijo, la economía estará “mucho más fortalecida” y completará un tercer año consecutivo de crecimiento. Incluso discusiones históricamente capaces de alterar las expectativas empresarias, como el tipo de cambio, quedaron relegadas frente a la posibilidad de empezar a proyectar en un horizonte más largo.
De allí surge quizás el mayor capital que el Gobierno parece haber construido dentro de este universo: la confianza en que esta vez puede ser diferente.
Daza, 2027 y la máxima expresión del entusiasmo
Si durante buena parte de la jornada esa confianza necesitó ser interpretada entre exposiciones y conversaciones, Daza se encargó de hacerla explícita. El número dos de Caputo llevó al extremo el optimismo que ya circulaba por la Bolsa.
“Yo nunca había estado en una sala donde alguien era más fiscalista que yo. Salgo de estar con Milei y me siento un socialista”, lanzó. La humorada precedió a una definición bastante más importante: “Veo un país que ya cambió. La discusión del déficit se terminó”.
Daza consideró que hay un cambio cultural que excede al Gobierno y que hace mucho más difícil regresar a determinados desequilibrios del pasado. A eso suma una expectativa económica que describió sin medias tintas: “Se viene un período sumamente positivo. Las condiciones son extraordinarias”.
En esa lectura, 2027 tampoco aparece como una amenaza. El funcionario comparó el escenario que imagina para las próximas elecciones con las turbulencias atravesadas en 2025 y enumeró diferencias: Argentina llegaría con alrededor de u$s 20 mil millones más de reservas -según su proyección, 10 mil millones de ese monto comprados en estos meses-, cuentas externas más robustas, inflación descendente y una economía en crecimiento.
“Las elecciones no generan crisis. Generan crisis los desequilibrios macro”, sostuvo. Y allí aparece la tesis que pareció compartir buena parte del auditorio: esta vez esos desequilibrios no estarían.
El RIGI completa la expectativa. Daza asegura que el 97% de las inversiones proyectadas todavía no se materializó y, por lo tanto, está por delante. Para el funcionario, Argentina pasó “de jugar a la defensiva a jugar a la ofensiva”. Y calificó el proceso como “épico”, “maravilloso” y con “expectativas extraordinarias”.
Dentro de la propia Bolsa hubo quienes escucharon con algo de incredulidad frente a semejante discurso entusiasmo. Pero el dato relevante no estuvo solamente en Daza, que al fin y al cabo integra el Gobierno, sino en cuánto de ese diagnóstico había sido anticipado durante el resto de la jornada por empresarios que no forman parte de la gestión libertaria.
IDEA Rosario terminó mostrando justamente eso. Mientras una parte de la política mira la calle para preguntarse cuánto puede resistir el programa, buena parte del empresariado ya está mirando 2027 para calcular cuánto puede rendir. En la Bolsa de Comercio de Rosario, al menos por un día, el auditorio que carga con dudas fue claramente minoritario.