El Congreso se reactivará después de la renuncia a la Jefatura de Gabinete y Karina Milei decidió tomar las riendas de los bloques de La Libertad Avanza, para controlar la agenda sin intermediarios. Su intervención se materializó en dos decisiones: se sumó a los chats de ambas bancadas y armó una cumbre para definir la agenda.
El encuentro será el miércoles a las 9.30, en la Casa Rosada, con la secretaria general de la Presidencia como coordinadora. Su mano derecha para estos temas es Ignacio Devitt, subsecretario de Asuntos Estratégicos, presente en casi todas las sesiones. Podría participar el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli.
Fuentes de La Libertad Avanza confirmaron a Letra P que Karina quiere controlar el detalle de la agenda legislativa, molesta por gestos de autonomía de algunos referentes. La mira está puesta en la jefa del bloque del Senado, Patricia Bullrich, quien maneja el vínculo con los aliados. Sus acuerdos le permitieron aprobar algunos proyectos (Reforma laboral y ley de glaciares), pero mantienen congelados otros, como la reforma política y la inviolabilidad de la propiedad privada.
Bullrich, hasta ahora, sólo reportó a Karina las negociaciones con aliados cuando estaban concluidas. En todos los casos, el resto de los senadores se enteraron por los medios. Además, se permitió diferenciarse en algunos temas, como en los pliegos judiciales: no firmó algunos dictámenes y se negó a retirar la candidatura de María Verónica Michelli, finalmente avalada en el recinto.
La apuesta de Karina Milei
La infiltración de la hermana de Javier Milei en los grupos de chats de los bloques libertarios tomó por sorpresa a varios legisladores. En Diputados fue más armónica. Se lo informó al jefe, Gabriel Bornoroni, quien la sumó al único grupo en el que todos pueden hablar, una forma de monitorear posibles rebeliones.
En la cámara baja la tensión de la Rosada recae sobre los 12 miembros del bloque oficialista que responden a Bullrich, liderados por Silvana Giudici, quien la semana pasada presionó fuerte para empujar la salida de Adorni. No estaba dispuesta a votar para permitir su continuidad. La exradical, además, es la encargada de estudiar los proyectos y proponer alternativas para alcanzar acuerdos con la oposición.
En el Senado, Bullrich se sumó al grupo de WhatsApp del bloque, donde hace 20 días hubo una fuerte discusión, cuando Nadia Márquez y Joaquín Benegas Lynch le recriminaron a la jefa de bancada no avalar el retiro del pliego de Michelli. Molesta, la exministra de Seguridad le contó la discusión a Milei y le propuso dejar su cargo. El presidente no aceptó.
Con la injerencia de Karina, habrá una guerra de chats en la cámara alta. Bullrich, además, tiene un grupo con sus aliados, con los que suma un techo de 47 votos, 10 más que la mayoría. En esa conversación se definen los acuerdos. La letra chica se escribe luego en cumbres que suelen llevarse a cabo en la sede de la UCR.
Los temas que vienen
Karina intentará el miércoles encauzar la agenda legislativa que quedó trunca por la discusión sobre el futuro de Adorni. En el Senado, Bullrich trató de negociar con los aliados una sesión para este jueves, pero no fue posible, porque había muchas ausencias.
La exministra había citado a una reunión de jefe de bloque para este martes, que podría sostenerse, para llevar información a la reunión con la hermana del Presidente. Llegará con un preacuerdo con los aliados para no recibir exigencias difíciles de cumplir. Para la próxima sesión, la jefa del oficialismo apunta a aprobar el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que obtuvo dictamen hace un mes, pero tuvo doce correcciones posteriores.
En la UCR no hay consenso sobre la flexibilización de la extranjerización de tierras. Exige más límites y el capítulo podría caerse en el recinto. No habría problemas para sancionar la ley hojarasca ni para aprobar pliegos judiciales. Si repite el cuadro de aliados de Diputados, el oficialismo tampoco debería tener problemas para convertir en ley el Súper-RIGI, que por ahora no tiene agenda en comisiones.
Reforma política, urgente
La negociación de la reforma política fue interrumpida por los debates sobre el futuro de Adorni. Bullrich está convencida de alcanzar un acuerdo con el PRO y la UCR para eliminar las primarias, a cambio de habilitar colectoras presidenciales, lo que convertiría los comicios legislativos en una ley de lemas. Las conversaciones volverán en los próximos días.
Los tiempos están al límite: en la Casa Rosada necesitan definir las reglas de juego en el último semestre, para planificar sus estrategias electorales. Con los partidos provinciales el acuerdo es más sencillo, porque no defienden las primarias. El resto de los retoques al proyecto fue negociado por Bullrich y aún requiere el beneplácito de Karina.
Uno tiene que ver con la inversión pública en los partidos políticos. El proyecto las elimina. La oposición dialoguista exige mantener al menos un porcentaje.