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Ley Hojarasca y súper-RIGI: Patricia Bullrich no consigue los votos y los proyectos podrían volver a Diputados

Los bloques aliados plantean objeciones y no garantizan una sanción. El radicalismo no tiene estrategia coordinada entre las cámaras y complica al Gobierno.

La tensión en el Senado por el debate de la ley de propiedad privada no cesó. Patricia Bullrich no puede asegurar los votos para aprobar la ley Hojarasca y el súper-RIGI, dos reformas claves para el Gobierno. La jefa de La Libertad Avanza no descarta que las iniciativas puedan tener modificaciones y volver a Diputados.

En ese caso, la cámara baja debería considerar si toma el texto original o el reformado por el recinto vecino. Lo curioso es que estos dos proyectos fueron aprobados en Diputados con apoyo de todas las fuerzas aliadas. En el Senado, las mismas bancadas no aseguran las leyes.

Hojarasca se iba a tratar el pasado jueves, pero Bullrich tuvo que postergar la sesión porque no tenía consenso con el dialoguismo. Super-RIGI se trata en plenarios de comisiones semanales que continuarán hasta el miércoles 26, cuando el libertario Agustín Monteverde intentará consensuar un dictamen.

De todos modos, esa definición no garantiza un triunfo en el recinto, porque en el radicalismo hay diversidad de opiniones entre sus diez integrantes. "En el Senado los jefes de bloque no valen nada: se les revela uno y se genera un efecto dominó negativo que no lo paras más", se lamentó un legislador oficialista.

Los problemas de Patricia Bullrich

El cronograma de la cámara alta que planea el oficialismo no tiene en cuenta estas iniciativas. La próxima sesión sería el jueves 27 y por ahora sólo está garantizado el tratamiento de acuerdos judiciales y tratados internacionales.

La ley Hojarasca es una de las iniciativas impulsadas por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Consiste en la modificación o derogación de 63 leyes. Algunas normas son peculiares, como la 94, de 1864, que permite aplicar azotes. Pero otras derogaciones habilitan desregulaciones amplias, que permitirían reducir la producción de medicamentos, bajar la demanda de la industria automotriz (al no obligarla a proveer al Estado) o hasta poner en venta ARSAT.

El proyecto fue dictaminado sin mayores discusiones, pero en el oficialismo reconocen que no están los votos garantizados para llegar al recinto. "Hay modificaciones que quieren hacer y no estamos llegando al número. Si no podemos, vamos a tener que enviarlo con cambios a Diputados", contó a Letra P un senador de LLA que interviene en las negociaciones.

Los pedidos de modificaciones tomaron por sorpresa al Gobierno, porque en la reunión de labor parlamentaria que presidió Bullrich, antes del receso invernal, ningún bloque hizo objeciones al dictamen y aceptaron llevarlo al recinto el 6 de agosto. Nunca ocurrió.

El RIGI no llega

El super-RIGI es un sistema de promoción de inversiones que el Gobierno considera estratégicas, con amplias ventajas impositivas y el único requisito es aportar 1000 millones de dólares.

El proyecto fue aprobado en Diputados el 24 de junio con una mayoría que le permitía al Gobierno pronosticar una rápida sanción en el Senado. Acompañaron la UCR, el PRO y los representantes de los partidos provinciales de gobiernos aliados a la Casa Rosada, como los de San Juan, San Luis, Misiones, Salta, Santa Cruz y Tucumán.

Sin embargo, el oficialismo no encontró el respaldo esperado en la cámara alta porque el radicalismo no está dispuesto a acompañar la iniciativa al libro cerrado. "Los asesores están estudiando posibles modificaciones y las vamos a plantear", anticipó a Letra P una senadora de la bancada radical.

La UCR no tiene coordinación entre ambas cámaras, aun cuando en muchos casos se trate de legisladores que responden a los mismos gobernadores. En LLA están desconcertados y desconocen si es una estrategia de despiste o si verdaderamente hay librepensadores en el partido centenario.

Por lo pronto, Monteverde debió armar un amplio cronograma de plenarios, con exposiciones de especialistas y funcionarios. Son decisiones habituales cuando no están los votos garantizados para aprobar el súper-RIGI. La sanción no llegará este mes. Y tal vez requiera una nueva discusión en Diputados.

Toto Caputo y el secretario de Energía, Daniel González, se encomiendan al RIGI y pasan la gorra: sin dólares no hay reelección de Javier Milei (imagen generada con IA).
Diego Santilli, Patricia Bullrich y Federico Struzenegger en Diputados.

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