Efecto Manuel Adorni en territorio porteño: desorden en LLA, Patricia Bullrich al acecho y macrismo en tensión
Si Milei le suelta la mano al vocero se recalienta la interna. Quién se beneficia y quién pierde más. La otra carta de Karina Milei. Jorge Macri orejea sus barajas.
La caída en la imagen de Manuel Adorni y la presión por su salida recalientan la interna libertaria, tensionan al PRO y reordenan el tablero porteño rumbo a 2027.
La posible salida de Manuel Adorni del gobierno nacional empieza a leerse en clave porteña. El Jefe de Gabinete, que encabezó la boleta de La Libertad Avanza en 2025, se proyecta para 2027. Su corrimiento no sería neutro: reordenaría la interna libertaria, tensionaría al PRO y movería el tablero político en la Ciudad de Buenos Aires.
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El movimiento no se da en el vacío. En las últimas semanas, Adorni entró en una zona de repliegue público, con menor exposición y una estrategia de bajo perfil que en su entorno explican como un intento de descomprimir tensiones internas y externas. Ese corrimiento coincide con un deterioro de su imagen: mediciones recientes muestran un crecimiento de la percepción negativa y una mayoría que considera que debería dejar su cargo, un dato que empieza a erosionar su proyección electoral.
En el armado libertario, Adorni funciona como una pieza de equilibrio entre la conducción de Karina Milei y la construcción territorial que en la Ciudad encarna Pilar Ramírez, la presidente del capítulo local y con creciente peso propio. Su eventual salida dejaría expuesta una interna que hasta ahora se mantiene contenida y que podría tener derivaciones impredecibles.
Sin esa figura de síntesis, ganaría peso el sector con terminal en Patricia Bullrich, que si bien ya está asimilada en el ecosistema libertario también genera desconfianza en el núcleo más cerrado de los Milei por sus movimientos autónomos y una agenda propia.
La ex ministra de Seguridad hizo méritos en la Ciudad, un distrito en el que en las elecciones nacionales de octubre se alzó con una contundente victoria que también la puso en carrera para 2027. En su entorno aseguran que aspira a algo más allá de la Jefatura de Gobierno, tiene injerencia en el esquema porteño y busca ampliar su influencia dentro de La Libertad Avanza.
Así, una hipotética caída en desgracia de Adorni -acelerada por su desgaste en la opinión pública- abriría una disputa que no es sólo de nombres, sino de conducción política: quién ordena la estrategia en un distrito clave.
PRO en alerta
En el PRO siguen con atención ese movimiento, aunque evitan hacer análisis públicos sobre cómo impactaría la salida del ministro coordinador. En un sector del PRO porteño interpretan que Adorni cumple hoy un rol de amortiguador en la relación con los libertarios, pero, sobre todo, que el cierre del escándalo que rodea al funcionario y el ascenso de Ramírez en la Ciudad podrían desencadenar una nueva ofensiva libertaria contra el gobierno porteño.
La presidenta del bloque libertario en la Legislatura porteña fue la cara visible de la estrategia de confrontación con el gobierno de Jorge Macri, desplegada en los últimos dos años. En los planes de LLA, el primer semestre de este año iba a ser de convivencia pacífica con el PRO, pero los planes cambiaron sobre la marcha.
El supuesto incumplimiento de acuerdos con Macri, principalmente en términos legislativos, recalentó la relación al punto que en los últimos días Ramírez desplegó una ofensiva mediática para instalar una agenda legislativa que apunta al corazón de la narrativa macrista.
El oficialismo porteño ya enfrenta un escenario complejo en la Legislatura, donde dejó de tener control propio y depende de acuerdos variables. En ese marco, un endurecimiento libertario complicaría aún más la gobernabilidad y la agenda legislativa del Ejecutivo.
Peronismo expectante: la oportunidad de los tres tercios
Del otro lado, el peronismo porteño sigue la jugada con expectativa. Fuerza por Buenos Aires controla 20 bancas, un tercio de la Legislatura, y analiza que esa posible reconfiguración sería una oportunidad para reposicionarse.
La hipótesis de los tres tercios vuelve a escena: un PRO debilitado, una La Libertad Avanza en expansión pero atravesada por tensiones internas y un peronismo con volumen legislativo para disputar centralidad. Esa posición abriría la puerta a nuevos acuerdos políticos o electorales durante el transcurso del año. En esa discusión también se inscriben los movimientos que comenzaron a modelar la vida interna del Partido Justicialista metropolitano.
Un vacío con impacto electoral
Más allá de los movimientos inmediatos, no está claro si la eventual salida de Adorni tendría impacto en la proyección electoral de La Libertad Avanza en la Ciudad. Es cierto que hoy Adorni es uno de los pocos dirigentes con nivel de conocimiento y capacidad de tracción propia en el distrito, pero también era un secreto a voces que el Jefe de Gabinete resistió la posibilidad de "bajar" a la Ciudad. Así quedó expresado en la renuncia a su banca de legislador.
También es cierto que sin esa referencia el espacio libertario estará más apremiado para construir rápidamente un liderazgo competitivo para 2027, alternativo a Bullrich, o quedar más expuesto a una disputa abierta tanto con el PRO como con el peronismo.
En ese tablero, la figura de Adorni funciona más que como una pieza de orden como una carta a jugar. Su salida no sería un movimiento más, más allá del impacto que tendría dentro del Gobierno nacional: podría ser también el catalizador de una nueva estrategia de la disputa política en la Ciudad de Buenos Aires.