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El desafío se sorteó sin la pérdida de reservas temida, pero a un costo exorbitante que sigue ampliando una bola de nieve peligrosa. En 35 días, un vencimiento aun mayor.
Por 15/05/2018 20:02

El Banco Central sorteó el test de la renovación de sus Letras (Lebac) sin sufrir la sangría de reservas que temían los observadores, un saldo positivo, sobre todo, por darse en medio de un clima financiero enrarecido. Sin embargo, el haberlo conseguido a expensas de tasas de interés elevadísimas, insostenibles en el mediano plazo, amplifica una amenaza que debe comenzar a desmontarse lo más pronto posible si se desea evitar males mayores a los vistos en los últimos días. Por lo pronto, se viene otro vencimiento, mayor que el de este martes, dentro de apenas 35 días…

El analista financiero Christian Buteler le dijo  a Letra P que “en las condiciones actuales, tan delicadas, creo que fue una buena licitación, porque la renovación estuvo por encima de todo lo que se había proyectado. Algo fundamental que cambió el escenario fue que el Banco Central les bajó el encaje a los bancos, que necesitaban hacerse de liquidez, algo que influyó en la renovación y permite mostrar este resultado”.

El especialista, que ha sido crítico de la actuación reciente de la entidad que conduce Federico Sturzenegger, insistió en que “el saldo es positivo en consideración del momento, dado por un sell off de todo lo que fuera argentino y de una devaluación del peso del 5 o del 6% diario. Sin embargo, a nadie se le escapa que, obviamente, hubo que pagar más tasa”.

 

 

“Después de que se perdieran varias batallas, el Gobierno se anotó un punto, a lo que hay que sumar la baja del dólar y la colocación (de Bonos del Tesoro) de (Luis) Caputo: aunque me parece una locura la tasa del 20%, eso es lo que pasó y no lo vamos a discutir”, concedió. Con todo, estimó que para dar por concluida la crisis de las últimas semanas “habrá que contabilizar por lo menos cinco o seis días tranquilos y ver al dólar bajar un poco más”.

Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios del Sur (CeSur), hizo una evaluación muy similar, pero recordó que “el vencimiento que viene dentro de 35 días es por unos $700.000 millones, un volumen que sigue siendo alto”.

“Hay que empezar a desarmar esta bola de nieve porque la exigencia cada vez que se debe renovar las Lebac resulta muy costosa, sobre todo en un contexto internacional de tasas un poco más altas y más selectivo”, fundamentó.

“El stock se licuó algo con la depreciación del peso, pero abandonando el objetivo inflacionario. Si se mira el balance, da equilibrado pero con un tipo de cambio que va a llevar la inflación a un punto no deseado, producto del pase de la devaluación a precios en los próximos meses”, advirtió.

 

 

El Gobierno exhibirá una renovación plena de las Letras del Banco Central, pero Buteler recordó que “no hay que olvidarse de los 70.000 millones de pesos que salieron en su momento”. “Eso también tiene que ser tomado en cuenta”, señaló en referencia a la reciente venta masiva de tenedores extranjeros.

En referencia al “velociraptor de las Lebac” descripto por Carlos Melconian, Buteler dijo que “claramente, este martes no era el día para desarmar el problema,  que se viene arrastrando desde que (Federico) Sturzenegger llegó al Banco Central e intentó meter en la cuenta de Lebac todo el exceso de pesos que emitía para comprar los dólares que entraban vía deuda. ¿Cómo se hace? Con menos tasa, para que la gente se vaya bajando de a poco, pero la condición es encontrar un momento de estabilidad”.

Consultado por este medio, el economista Germán Fermo se mostró más pesimista. “A nivel cambiario, todo se tranquilizó por un rato, pero la bomba de las Lebac está intacta. Mi conclusión es que el corto plazo se calma, pero el mediano está más oscuro que antes”.

“Estamos viendo más de lo mismo: el Gobierno sigue con el relato. Lo que se negocie con el Fondo Monetario Internacional solo va a alivianar el corto plazo”, remató.

La renovación de Lebac: alivio para hoy, zozobra para mañana

El desafío se sorteó sin la pérdida de reservas temida, pero a un costo exorbitante que sigue ampliando una bola de nieve peligrosa. En 35 días, un vencimiento aun mayor.

El Banco Central sorteó el test de la renovación de sus Letras (Lebac) sin sufrir la sangría de reservas que temían los observadores, un saldo positivo, sobre todo, por darse en medio de un clima financiero enrarecido. Sin embargo, el haberlo conseguido a expensas de tasas de interés elevadísimas, insostenibles en el mediano plazo, amplifica una amenaza que debe comenzar a desmontarse lo más pronto posible si se desea evitar males mayores a los vistos en los últimos días. Por lo pronto, se viene otro vencimiento, mayor que el de este martes, dentro de apenas 35 días…

El analista financiero Christian Buteler le dijo  a Letra P que “en las condiciones actuales, tan delicadas, creo que fue una buena licitación, porque la renovación estuvo por encima de todo lo que se había proyectado. Algo fundamental que cambió el escenario fue que el Banco Central les bajó el encaje a los bancos, que necesitaban hacerse de liquidez, algo que influyó en la renovación y permite mostrar este resultado”.

El especialista, que ha sido crítico de la actuación reciente de la entidad que conduce Federico Sturzenegger, insistió en que “el saldo es positivo en consideración del momento, dado por un sell off de todo lo que fuera argentino y de una devaluación del peso del 5 o del 6% diario. Sin embargo, a nadie se le escapa que, obviamente, hubo que pagar más tasa”.

 

 

“Después de que se perdieran varias batallas, el Gobierno se anotó un punto, a lo que hay que sumar la baja del dólar y la colocación (de Bonos del Tesoro) de (Luis) Caputo: aunque me parece una locura la tasa del 20%, eso es lo que pasó y no lo vamos a discutir”, concedió. Con todo, estimó que para dar por concluida la crisis de las últimas semanas “habrá que contabilizar por lo menos cinco o seis días tranquilos y ver al dólar bajar un poco más”.

Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios del Sur (CeSur), hizo una evaluación muy similar, pero recordó que “el vencimiento que viene dentro de 35 días es por unos $700.000 millones, un volumen que sigue siendo alto”.

“Hay que empezar a desarmar esta bola de nieve porque la exigencia cada vez que se debe renovar las Lebac resulta muy costosa, sobre todo en un contexto internacional de tasas un poco más altas y más selectivo”, fundamentó.

“El stock se licuó algo con la depreciación del peso, pero abandonando el objetivo inflacionario. Si se mira el balance, da equilibrado pero con un tipo de cambio que va a llevar la inflación a un punto no deseado, producto del pase de la devaluación a precios en los próximos meses”, advirtió.

 

 

El Gobierno exhibirá una renovación plena de las Letras del Banco Central, pero Buteler recordó que “no hay que olvidarse de los 70.000 millones de pesos que salieron en su momento”. “Eso también tiene que ser tomado en cuenta”, señaló en referencia a la reciente venta masiva de tenedores extranjeros.

En referencia al “velociraptor de las Lebac” descripto por Carlos Melconian, Buteler dijo que “claramente, este martes no era el día para desarmar el problema,  que se viene arrastrando desde que (Federico) Sturzenegger llegó al Banco Central e intentó meter en la cuenta de Lebac todo el exceso de pesos que emitía para comprar los dólares que entraban vía deuda. ¿Cómo se hace? Con menos tasa, para que la gente se vaya bajando de a poco, pero la condición es encontrar un momento de estabilidad”.

Consultado por este medio, el economista Germán Fermo se mostró más pesimista. “A nivel cambiario, todo se tranquilizó por un rato, pero la bomba de las Lebac está intacta. Mi conclusión es que el corto plazo se calma, pero el mediano está más oscuro que antes”.

“Estamos viendo más de lo mismo: el Gobierno sigue con el relato. Lo que se negocie con el Fondo Monetario Internacional solo va a alivianar el corto plazo”, remató.