Con Toto Caputo, la industria del calzado perdió entre 7000 y 10.000 personas trabajadoras
Toto Caputo aplicó una apertura comercial quirúrgica que preserva a la industria de calzado local de los productos baratos de China, pero permite importar partes de zapatillas para ensamblar y agregar valor en fábricas nacionales. La medida busca sostener el empleo en un sector que, desde 2023, perdió entre 7000 y 10.000 trabajadores y aproximadamente 1000 pymes.
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El Gobierno reformó parcialmente la medida antidumping que establece la prohibición de que ingrese al país calzado proveniente de China a un valor inferior a u$s 15,70.
Eso generó que Puma y Topper puedan importar zapatillas “desarmadas” de China y ensamblarlas localmente -pegar y coser las suelas con la capellada-; así pueden mantener los puestos de trabajo en sus plantas de La Rioja y Tucumán.
China fabrica las zapatillas que más se venden
Puma y Topper ingresan las partes con arancel cero y no les rige el antidumping, por lo que no tienen sobrecosto. Su competencia, Adidas y Nike, importan casi la totalidad del calzado terminado que venden en el país y pagan un arancel del 20%.
Las zapatillas que Adidas —líder con el 40% del mercado— y Nike fabrican en Asia, son de un valor superior a los u$s 15,70, por lo que el antidumping contra China no los alcanzaba.
La internacional Puma, cuyo mayor accionista global es una empresa chinaANTA Sports Products, está radicada en La Rioja y el año pasado despidió parte de la plantilla de personal.
Topper planta tucumán despidos
La planta de Topper en Tucumán ya perdió 400 trabajadores
Topper, de capitales brasileños y gestión argentina, está en la ciudad de Aguilares, en Tucumán, donde tiene casi 800 personas trabajando -tenía 1200 en 2024- y posee el 14% del mercado; un 15% de su portafolio es de producción local. Son zapatillas para un target medio.
Tras la sangría, Toto Caputo sostiene empleo
Las firmas y el Gobierno sostienen que el ensamblado local permite un agregado de valor a las zapatillas que ronda el 20% del total. Se trata de zapatillas deportivas “de performance”; se supone que deben ser para deportes específicos. Las empresas alegaron que en Argentina no hay escala ni tecnología para desarrollarlas localmente.
“En el país se puede fabricar cualquier tipo de calzado, pero la verdad es que ahora está viniendo todo de afuera. Las grandes fábricas que trabajaban para las marcas internacionales, como Bicontinentar con 170 personas en Chivilcoy o Dass en Coronel Suárez y en Misiones, cerraron o se achicaron mucho”, aseguró a Letra PHoracio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC).
Moschetto aseguró que “en dos años se produjo una caída de ventas del 30%, cerraron 1000 pymes de calzado y se perdieron entre 7000 y 10.000 puestos de trabajo”.
Desde 2024, con la apertura libertaria, la fabricación de las grandes marcas se retrajo a cifras ínfimas. “Si quisiese instalar una fábrica en Argentina, claramente no les conviene, se puede importar todo. Si la tenés funcionando, la eliminación del antidumping es una herramienta útil para mantener el empleo”, detalló una fuente del sector.
Industria de calzado, protegida de la importación
El año pasado, el Gobierno bajó el arancel externo común del 35% —el máximo permitido en el Mercosur— al 20% para las importaciones de calzado, textiles y otros sectores.
Puma, Topper, junto a empresas como Distrinando —que fabrica para Reebok y Kappa— y Vicbor —que lo hace para Atomik—, reclamaron que el Gobierno elimine esa medida antidumping y que permita la libre importación de todo tipo de calzado.
El secretario de Industria, Pablo Lavigne, abrió de oficio una investigación en la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE), que define esas cuestiones.
Pero la CIC presentó pruebas sobre la competencia desleal y el daño que generan en la industria nacional los productos chinos del sector calzado que ingresan con precios por debajo de los u$s 15,70.
El Gobierno apeló a una política industrial mínima y accedió al pedido de Topper y Puma, que van a importar los kits de zapatillas chinas.
calzado industria importaciones
Con Toto Caputo, la industria del calzado perdió entre 7000 y 10.000 personas trabajadoras
Pero también cedió ante la presentación de la cámara y mantuvo la medida de protección contra las importaciones baratas chinas para el sector de calzado que había impuesto el gobierno de Cristina Fernández Kirchner y que Mauricio Macri y Alberto Fernández mantuvieron.
Ahora están preservados el calzado terminado masculino, femenino o infantil, casual y también todos los productos de cuero, donde Argentina tiene materia prima muy competitiva.
Hay un detalle con los plazos: el antidumping reformado vence en diciembre. Allí el Gobierno deberá tomar la decisión sobre si lo mantiene o no, una disyuntiva crucial para un gobierno libertario que reniega de “políticas sectoriales” y afirma que el mercado se regula solo.