No era un partido más. Por más que Lionel Scaloni hiciera lo que había que hacer: en la previa, despolarizar Argentina - Inglaterra, el choque más esperado. Pero no era un partido más.
En el festejo de la gesta futbolera más conmovedora de los últimos 40 años, la Scaloneta mostró el trapo que cierra la grieta. No era un partido más.
No era un partido más. Por más que Lionel Scaloni hiciera lo que había que hacer: en la previa, despolarizar Argentina - Inglaterra, el choque más esperado. Pero no era un partido más.
Después del impresionante triunfo en la gesta futbolera más conmovedora desde "el partido" del 86, los jugadores de la Scaloneta, esos que siempre intentaron resguardarse del fuego de las definciones políticas, acertaron al interpretar el sentimiento de un pueblo que no cierra las heridas y levantaron el trapo que gritaba la consigna que cierra todas las grietas: "Las Malvinas son argentinas".
En ese momento, mareas humanas vestidas de celeste y blanco convertían las calles de las ciudades de todo el país en una fiesta popular monumental.
No era un partido más.