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EL REGRESO DEL VOCERO

Reapertura parcial de la Sala de Prensa de Javier Milei: derecho de admisión y zonas de exclusión

Tras el cierre de 11 días, el Gobierno aumentó la seguridad en el ingreso y restringió la mayoría de los accesos internos. Periodistas ¡afuera! y límites para informar.

Tras 11 días de clausura, el Gobierno reabrió la Casa Rosada a la prensa. Sin embargo, por decisión del presidente Javier Milei, se reforzaron los operativos de seguridad para ingresar al edificio y se restringieron la mayoría de los accesos internos, lo que en estas primeras horas alteró por completo el normal ejercicio de la labor periodística.

De esta forma, la reapertura de la sede administrativa nacional a los periodistas fue parcial. Desde las 7, cuando se abrió la puerta por primera vez, hubo avisos de nuevos protocolos y dispositivos de seguridad para la circulación, permanencia y visibilidad de numerosas áreas de interés público que complican el desarrollo de redactores, cronistas y movileros de distintos medios de comunicación.

La decisión la tomó en persona el jefe de Estado, aunque se implementó a través de las autoridades de Casa Militar, el organismo mixto de militares y civiles que protegen la Casa Rosada y la Quinta de Olivos.

Una por una las nuevas restricciones

Antes de llegar a la histórica Sala de Periodistas "Roberto Di Sandro", ubicada en el primer piso de Balcarce 50, los periodistas deben anunciarse en la entrada del edificio. Un efectivo de la Policía Federal y dos de Casa Militar solicitan de manera verbal el nombre y apellido de los comunicadores para cotejearlo en un listado de seguridad interna.

También se solicita el DNI y la credencial que meses atrás entregó la Secretaría de Comunicación y Prensa. Durante todo el recorrido por la sede de Gobierno, los periodistas deben llevar colgado de sus cuellos la credencial, algo que hasta ahora no había sucedido.

El acceso solía ser por Balcarce 24 con un sistema de huella dactilar. Eso también fue modificado. Ahora se ingresa por Balcarce 78, es decir por la esquina opuesta a la explanada por la que suele ingresar Milei y el gabinete. Una vez adentro, los anillos y protocolos continúan.

Los límites dentro de la Casa Rosada

Una vez dentro del edificio, los periodistas deben pasar todas sus pertenencias por un escáner y atravesar un detector de metales. En algunos casos, las autoridades piden abrir mochilas y bolsos, y registran el ingreso de computadoras y otros dispositivos electrónicos. Si bien es algo que sucedía, nunca fue con tanta meticulosidad.

El último eslabón de este sistema consiste en una advertencia verbal que delimita qué está permitido y qué no dentro de la Casa Rosada. A ello se suma un nuevo control sobre la vestimenta de los periodistas, con inspecciones que replican los criterios aplicados en recitales y estadios de fútbol para el ingreso de fanáticos y barras bravas.

Antes de llegar a la Sala de Periodistas, es necesario subir por una escalera, atravesar el Patio Malvinas Argentinas y, recién entonces, acceder a los espacios de trabajo. Con excepción de una pequeña antesala, el baño y la cafetería -además de estos dos sectores-, el resto de las áreas permanece restringido.

Hasta el día previo al cierre de la Sala de Prensa, los comunicadores podían circular con completa libertad, salvo casos como en los que el Presidente entra y sale de su despacho. Es decir, se prohibió la circulación y permanencia de zonas como el Patio de las Palmeras, sus respectivos balcones, y los pasillos que dan al Salón de los Bustos, por donde también se solía ver el ingreso y egreso de funcionarios.

Tampoco se pueden hacer las denominadas "guardias periodísticas" en la puerta de algunos de los despachos más importantes del oficialismo, como los que ocupa Karina Milei, Santiago Caputo o Lule Menem.

Los periodistas que quedaron afuera

Si bien este lunes se reabrió de manera parcial la Casa Rosada a los periodistas acreditados, y el jefe de Gabinete Manuel Adorni brindó una conferencia de prensa después de 40 días, todavía hay restricciones a los ingresos de algunos colegas.

Los nombres “prohibidos” -entre ellos periodistas de la señal Todo Noticias y del diario Clarín- integran una lista confeccionada con fotografías identificatorias, lo que permite a los efectivos reconocerlos y restringir su ingreso de manera más rápida y discrecional. La inclusión en ese registro no es aleatoria: responde, en algunos casos, a la participación de esos trabajadores en coberturas sensibles para el Gobierno, como la difusión de las fotos que derivaron en una denuncia oficial contra Luciana Geuna e Ignacio Salerno.

El vocero presidencial, que una vez más evitó responder preguntas sobre su situación patrimonial, sostuvo que las medidas obedecen a una cuestión de “seguridad nacional”. Se espera que, con el correr de los días, los periodistas puedan retomar su labor con el mismo grado de libertad que tenían antes del cierre de la sala.

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