GANÓ LA RABIA

Por qué perdió Sergio Massa: teorías en caliente en el búnker de la derrota

El ministro-candidato recibió el cachetazo que la sociedad le dio al oficialismo. Reparto de responsabilidades. La transición, problema de Alberto Fernández.

En el aire quedó la sensación de haberlo dado todo. El equipo de campaña de Unión por la Patria (UP) elogió a Sergio Massa hasta en su discurso de derrota y trató de asimilar el cachetazo que le propinó la sociedad al oficialismo. El candidato presidencial le puso el cuerpo a una campaña que casi no tuvo errores. No alcanzó. Temprano, antes de que se publicaran los resultados oficiales del ballotage, Massa salió al escenario del búnker ubicado en el barrio de Chacarita para reconocer la derrota. Anunció que se había comunicado con Javier Milei para “felicitarlo porque es el presidente que los argentinos eligieron”. La transición ya empezó.

Abajo del escenario, la militancia escuchó incrédula y con el dolor a flor de piel. Un hijo de desaparecidos gritaba y lloraba mientras sus compañeros intentaban consolarlo. El secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, trató de calmarlo. “Con los defensores de asesinos, no. Con (Jorge Rafael) Videla, no”, clamaba, mientras Massa anunciaba que se había puesto a disposición para dar inicio a la transición de gobierno y llamaba a hacer acuerdos de Estado.

“Traté de dejar todo lo mejor de mí en esta campaña. Lo hice convencido porque amo profundamente a la Argentina. Hoy termina una etapa en mi vida política. Seguramente la vida me depare otras responsabilidades”, dijo Massa y sembró la idea de que iniciaba una suerte de retiro. “No es la primera vez que Sergio dice eso, es coherente con lo que dijo durante estos meses, que era su última campaña presidencial. No quiere decir que se retire de la política”, dijo un hombre de su equipo.

Los primeros análisis intentaron identificar las razones de una derrota tan inesperada como estrepitosa. En punta picó la supuesta falta de compromiso por parte de los jefes territoriales, gobernadores e intendentes que ya se habían asegurado la victoria en sus distritos. Solo Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero), zafaron de las críticas. A contramano, nadie salía del asombro por los resultados de Misiones y Salta, las provincias donde mandan gobernadores amigos de Massa, Oscar Herrera Ahuad y Gustavo Sáenz, respectivamente.

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“Fue la gente. Nos quiso castigar y lo hizo. No le podemos echar la culpa a nadie”, repetía un hombre que se quedó hasta última hora en el búnker de Chacarita e intentaba procesar la derrota. “Estoy tildado”, definió. Aunque la campaña había intentado remontarlo, la conclusión del resultado de las elecciones del 22 de octubre había sido contundente: era casi imposible, cuanto menos difícil, que el voto de Patricia Bullrich no migrara de manera casi completa hacia Milei, un movimiento que se consolidó cuando Mauricio Macri selló su alianza con el libertario. Los votos se mudaron de forma casi automática.

El boleto del peronismo estaba picado. Massa había dicho que creía que era incompatible ser ministro de Economía y candidato a la vez. Sin resultados positivos y con una inflación galopante, la realidad le dio la razón. No importó que Milei promoviera la venta de órganos o de armas, ni amenazara con cortarle la coparticipación a las provincias y la obra pública, ni que no tuviera una mínima experiencia de gestión. La economía fue determinante como siempre en la elección.

Las facturas hacia Alberto Fernández por el liderazgo fallido para el peronismo también estuvieron a la orden del día. El Presidente renunció a pelear por la reelección, fue obediente y se mantuvo al margen de la campaña, pero en el peronismo creen que la sociedad nunca le perdonó la falta de liderazgo y los errores políticos.

El Presidente será quien encabece la transición con Milei, que empezará este lunes. Así lo dejó en claro Massa en la charla que tuvo con la dirigencia que estuvo junto a él hasta última hora en la terraza del búnker de Chacarita. El candidato pidió hacer “una transición ordenada”, pero dio a entender que la responsabilidad es compartida entre Fernández y Milei.

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“Soy un hombre de la democracia, y nada valoro más que el veredicto popular. Confío en que mañana mismo podamos empezar a trabajar con Javier Milei para garantizar una transición ordenada”, escribió Fernández en su cuenta de Twitter.

Massa dejó el búnker cerca de las 22, acompañado por su familia, Máximo Kirchner y Juan Grabois, entre otros. Vía telefónica, habló con Cristina Fernández de Kirchner, que recibió el resultado en Santa Cruz. El lunes volará a Buenos Aires y, luego, hacia Italia, donde dará una charla en la Universidad de Nápoles.

“Sergio está dolido, lógicamente. Dio todo y más. Ahora toca procesar lo que pasó y ver cómo nos reorganizamos, es un golpe duro para todos”, dijo un dirigente que estuvo con el candidato presidencial de UP en el cuarto piso del edificio. Para el peronismo, será barajar y dar de nuevo.

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