La crisis política que detonó en Plottier no solo se llevó puesto a Luis Bertolini, también aceleró un proceso de recambio que ya estaba en marcha. En ese tablero convulsionado emergió con nitidez el nombre de Malena Resa, la dirigente que asumió la intendencia en el momento más delicado del segundo distrito electoral de Neuquén.
“Porque la patria siempre es el otro”, dijo Resa, apenas le tomaron juramento en el Concejo Deliberante, ya como intendenta en funciones de la segunda ciudad en peso electoral de la provincia.
Finalmente se oficializó lo que Letra P adelantó y lo que Resa venía construyendo desde hace años: el poder, con un perfil bajo en lo mediático pero sostenido en el territorio, en el Concejo Deliberante y en el entramado político que hoy responde al gobernador Rolando Figueroa.
De la educación a la política
Nacida y criada en Plottier, Resa tiene un origen alejado del molde tradicional de la política. Es profesora de inglés, formada en Buenos Aires, donde vivió más de una década antes de regresar a su ciudad. Su primera marca de gestión fue la creación de la Escuela Municipal de Idiomas, una política pública que le dio visibilidad local y la conectó con sectores sociales diversos.
Ese anclaje educativo fue, en los hechos, su puerta de entrada a la política: dio el salto en la gestión de Andrés Peressini, donde se desempeñó como subsecretaria de Educación. Desde entonces, su carrera no se detuvo en la Patagonia.
Construcción propia y salto al poder
Resa transitó distintos espacios políticos, pero siempre con una lógica clara para construir volumen propio. Fue concejal por el partido Siempre, luego armó un bloque unipersonal y terminó consolidándose dentro de Comunidad, el espacio que hoy integra el frente La Neuquinidad.
En 2023 revalidó su banca con una jugada que mostró su peso específico al encabezar una lista colectora que respaldaba a Bertolini y logró más votos que la lista principal del oficialismo.
Malena Resa en una actividad junto a Julieta Corroza.png
Ese dato no es menor. En Plottier, donde las lealtades son volátiles, Resa ya había demostrado que podía competir —y ganar— con estructura propia.
La “controller” del poder provincial
Su crecimiento político se explica también por su vínculo con el esquema provincial. En el armado de Figueroa, Resa funciona como una dirigente de confianza, con presencia territorial y capacidad de orden en momentos de crisis.
Su relación con la senadora Julieta Corroza —una de las principales operadoras del oficialismo neuquino— refuerza ese posicionamiento. Corroza es parte de la mesa chica del gobernador junto a al jefe de Gabinete Juan Luis “Pepe” Ousset, y tiene su anclaje en Plottier.
El quiebre con Bertolini
En los hechos, el papel de Resa en el Concejo Deliberante ya anticipaba lo que se formalizó: una figura encargada de monitorear, condicionar y eventualmente reemplazar a un Ejecutivo debilitado, que terminó jaqueado por la Justicia.
La ruptura con el intendente saliente fue abierta y pública. Desde la presidencia del Concejo, Resa fue una de las voces más duras contra la gestión, especialmente en el conflicto por las fotomultas y las denuncias de irregularidades. “Una cosa es querer quedarse con el puesto y otra cosa es que corresponda”, disparó en medio de la escalada institucional, marcando distancia definitiva.
Gloria Ruiz, Malena Resa, Luis Bertolini y Rolando Figueroa en Plottier.png
Malena Resa, entre Luis Bertolini y Gloria Ruiz. Otro tiempo de la política en Neuquén que maneja Rolando Figueroa.
También dejó en claro el clima político que atravesaba la ciudad: “El intendente está en la mira de la Justicia”. Ese posicionamiento no solo la ubicó como opositora extrema, sino como la alternativa inmediata de poder.
La llegada al Ejecutivo
La renuncia de Bertolini, en medio de imputaciones judiciales y una crisis institucional sin precedentes, terminó de ordenar el escenario. Por línea sucesoria, Resa —como concejal y figura central del cuerpo legislativo— quedó al frente del municipio.
Asume con un doble desafío de estabilizar una gestión golpeada y consolidar su propio liderazgo en una ciudad atravesada por tensiones políticas, judiciales y administrativas.
Lo que viene
El desembarco de Resa en la intendencia no es solo un recambio institucional. Es también un movimiento político más amplio, que implica el avance del esquema de Figueroa sobre un distrito clave, históricamente atravesado por internas y disputas de poder que se inició con la salida de Gloria Ruiz de la Legislatura y terminó de cerrarse en vísperas del Día del Trabajador.
Con perfil territorial, experiencia legislativa y respaldo provincial, Resa llega al municipio con herramientas para ordenar la transición, pero también con un riesgo: quedar atrapada en la misma crisis que la llevó al poder.
En Plottier, el margen de error es mínimo, pero ahora tendrá todo el respaldo del gobierno provincial.