En medio de una fuerte crisis económica y con varios frentes políticos abiertos, el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, envió a la Legislatura el proyecto de Presupuesto para 2027, el último año de su gestión. El trámite cumple, en principio, con la obligación constitucional, pero difícilmente pueda traducirse en una aprobación parlamentaria.
El proyecto ingresó a la cámara fueguina con una ecuación que agrega presión a un escenario político ya complejo. El Ejecutivo provincial proyecta ingresos por $2,605 billones y gastos por $2,743 billones, lo que arroja un déficit financiero de $137.955 millones. El rojo representa alrededor del 5,3% del gasto total previsto para el año.
El número también tiene una lectura política. Para 2026, el gobierno había calculado originalmente un déficit financiero cercano a los $49.000 millones. Es decir, el desequilibrio proyectado para 2027 implica un incremento de alrededor del 180%.
La debilidad legislativa de Gustavo Melella
Melella llega a la discusión presupuestaria con una Legislatura profundamente fragmentada y sin una mayoría propia que le permita garantizar la aprobación del proyecto. El oficialismo puede contar con los tres votos de FORJA, los tres legisladores del PJ y el acompañamiento de Gisela Dos Santos, de Sumemos Tolhuin. Aun con ese armado, que supone acuerdos no tan fáciles de sostener, no alcanza.
La llave vuelve a estar en manos de la oposición, especialmente de los monobloques que podrían habilitar la luz verde. Somos Fueguinos, el Mopof y La Libertad Avanza han mantenido una posición reticente frente a las iniciativas centrales del Ejecutivo. El problema no es nuevo y Melella no puede argumentar sorpresas. El mapa legislativo ya había dejado al gobernador sin los votos necesarios para avanzar con la reforma constitucional.
Gustavo Melella no tiene los votos en la Legislatura para aprobar el Presupuesto 2027.
Por eso, el Presupuesto 2027 nace con pocas posibilidades de convertirse en ley tal como fue enviado. El oficialismo necesita, como mínimo, quebrar la resistencia de parte de la oposición para construir la mayoría necesaria y evitar que la iniciativa termine, como ocurrió con el Presupuesto anterior, sin sanción.
El ingreso del proyecto no implica, ni siquiera, que exista un acuerdo político para discutirlo. El expediente fue incorporado formalmente al listado de asuntos de la Legislatura el 2 de septiembre, pero llega a un parlamento que prácticamente no sesionó durante el año.
A la fecha se realizaron apenas tres sesiones ordinarias y la última estuvo atravesada por la ofensiva contra el proceso de reforma constitucional impulsado por Melella. Ese episodio dejó expuesta, una vez más, la dificultad del gobernador para construir consensos en la cámara.
Más gasto, más deuda
El Presupuesto 2027 fue construido sobre una serie de variables macroeconómicas nacionales. Contempla una inflación interanual del 21,5% a diciembre del próximo año, un crecimiento real del PBI del 3,2% y un tipo de cambio nominal de $2.017 por dólar para diciembre de 2027.
Sobre esa base, el Ejecutivo fueguino calculó recursos totales por $2.605.439 millones. De ese monto, $2.598.236 millones corresponden a recursos corrientes y apenas $7.203 millones a recursos de capital. Los gastos, en cambio, ascenderían a $2.743.395 millones: $2.652.887 millones en gastos corrientes y $90.508 millones en gastos de capital.
La diferencia genera un déficit económico de $54.651 millones y un déficit financiero de $137.955 millones.
Gustavo Melella, gobernador de Tierra del Fuego.
Para cubrir ese desequilibrio, el proyecto contempla además una fuerte utilización de herramientas de financiamiento. El Ejecutivo incorpora $184.690 millones bajo el concepto de "endeudamiento público e incremento de otros pasivos". A eso se suma una autorización para emitir Letras del Tesoro por hasta $100.000 millones para cubrir desequilibrios transitorios de caja y un permiso para tomar hasta $50.000 millones de crédito público destinado a obras de infraestructura.
Es decir, el proyecto no sólo plantea un presupuesto con déficit, sino que también pide a la Legislatura herramientas para financiarlo. Para estos puntos se necesitan dos tercios. Un desafío casi imposible de alcanzar teniendo en cuenta la división de fuerzas vigente.
El fantasma del Presupuesto 2026
El antecedente inmediato no es alentador para el gobernador, ya que el año pasado la falta de acuerdos parlamentarios dejó a Tierra del Fuego sin Ley de Presupuesto. La discusión terminó marcada por la derrota electoral del oficialismo frente a La Libertad Avanza y por una Legislatura que, después de los comicios, quedó todavía más difícil para el Ejecutivo.
El escenario terminó derivando en la reconducción del presupuesto anterior y esa alternativa vuelve a aparecer como una posibilidad concreta para un Melella que necesita empezar a sumar puntos a favor si es que quiere llegar como un actr relevante a la discusión que definirá a su sucesor.