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NO HAY PLATA

Melella zafó gracias al apoyo de un voto opositor, pero su acuerdo con el gremio docente pende de un hilo

La Legislatura rechazó una moción para quitarle la cuenta regresiva al proyecto que aumenta el salario de los maestros, pero sube impuestos. De qué depende.

El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, consiguió este jueves que la Legislatura no logre quitarle el tratamiento de urgencia al proyecto que crea el Fondo de Financiamiento Educativo. Zafó con lo justo y ahora depende de una maniobra que puede costarle más de lo pensado.

El caracter de "urgente" que el gobernador imprimió al proyecto significa, en la legislación fueguina, que en 30 días la iniciativa tendrá que tener tratamiento y votación en el recinto. De lo contrario, entrará en vigencia, aunque ese mecanismo implicaría un costo político para el oficialismo. La "urgencia" se mantiene por el momento gracias un sorpresivo apoyo opositor que aportó un voto con el que el oficialismo no contaba.

El encargado de frustrar el intento del arco opositor fue Raúl Von der Thusen, de Somos Fueguinos. El legislador votó en contra de la moción impulsada por Pablo Villegas (MoPoF), que pretendía enviar el proyecto a comisión y sacarle la cuenta regresiva de encima.

La jugada no implica, sin embargo, un cheque en blanco para Melella. Von der Thusen dejó en claro que una cosa es apurar una solución para el financiamiento educativo y otra muy distinta es acompañar el esquema impositivo que propuso el gobernador. No está claro qué está dispuesto hacer porque si el tratamiento se dilata y el proyecto no se trata antes de noviembre, el esquema impositivo entrará en vigencia de la mano del financiamiento.

Un voto que cambia el tablero de Tierra del Fuego

La moción de Villegas reunió siete votos y necesitaba ocho para prosperar. La acompañaron Damián Löffler, del Mopof; Natalia Gracianía y Luciano Selzer, de La Libertad Avanza; Jorge Lechman, de Somos Fueguinos; Laura Colazo, del Partido Verde; y Matías Lapadula, de Provincia Grande.

Del otro lado quedaron Juan Carlos Pino y Tomás García, del PJ; Federico Sciurano, Myriam Martínez y Federico Greve, de FORJA; Gisela Dos Santos, de Sumemos Tolhuin; y Von der Thusen, de Somos Fueguinos.

La sesión fue presidida por Victoria Vuoto, vicepresidenta primera de la Legislatura de Tierra del Fuego.

El resultado fue suficiente para que el proyecto conserve el tratamiento de urgencia previsto por el artículo 111 de la Constitución provincial. El mecanismo pone en marcha un plazo de 30 días para que la Legislatura se expida.

Ahí aparece la paradoja política: el voto que le faltó a la oposición para frenar la herramienta que le da velocidad al proyecto, es el de un legislador que ya anunció que no está dispuesto a votar a favor de la iniciativa tal como la envió el gobernador.

Von der Thusen separó la educación de los impuestos

El voto de Von der Thusen alivió al oficialismo, pero su argumento es incómodo para Melella. El legislador de Somos Fueguinos planteó que el financiamiento educativo lleva más de dos años dando vueltas por la Legislatura sin conseguir convertir ninguna de las iniciativas discutidas en una solución concreta.

El conflicto docente terminó de ponerle presión al asunto. El acuerdo que permitió levantar los 46 días de paro y acampe incluyó justamente el compromiso de avanzar con una herramienta de financiamiento para el sistema educativo. Von der Thusen marcó una frontera: urgencia para discutir sí, pero no disposición para aprobar cualquier cosa.

Von der Thusen separó la educación de los impuestos.

El plan de Melella incorpora nuevas fuentes tributarias, entre ellas un adicional del 3% de Ingresos Brutos para el Banco de Tierra del Fuego, una alícuota del 3,4% para una actividad vinculada al gas y la afectación del 0,5% de la recaudación provincial de Ingresos Brutos al nuevo fondo, entre otros recursos.Ese es el punto que separa al legislador del Ejecutivo. Si el proyecto llega al recinto sin modificaciones, Von der Thusen ya anticipó que no lo acompañará.

Bajo el mismo argumento votó Federico Sciurano, del propio bloque del gobernador. Es decir, dos de las manos alzadas que permitieron que el reloj siga corriendo no necesariamente se convertirán en votos afirmativos cuando llegue el momento de aprobar la ley.

Gustavo Melella maneja el tiempo, pero sin garantías

La derrota de la moción opositora le dio al gobernador una herramienta que necesitaba porque el plazo constitucional sigue corriendo y la Legislatura no pudo convertir el expediente en un proyecto ordinario.

El mismo resultado que beneficia al Ejecutivo también expone su debilidad. Si Melella pretende que el proyecto sea aprobado en el recinto, deberá conseguir votos entre legisladores que este jueves dejaron en claro que no están dispuestos a acompañar el texto original.

Tiene dos caminos. Puede sostener la presión del tratamiento de urgencia y esperar a que el plazo avance mientras negocia modificaciones. O puede abrir una discusión política más amplia para conseguir un texto que reúna los votos necesarios.

El problema para el gobernador es político, porque la salida que puede resolver el trámite legislativo, lo expone en su decisión de financiar el aumento para los docentes vía la suba de impuestos. Algo que implica un costo político para la gestión y para su intento de recomponer lazos con el gobierno nacional, de quién volvió a necesitar para afrontar las necesidades urgentes de la provincia.

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