La receta económica de Javier Milei no tiene demasiados secretos ni, mucho menos, nuevos ingredientes. Pablo Lavigne, principal referente del área productiva libertaria, participó en Rosario del Santa Fe Business Forum y dejó en claro que la Casa Rosada no piensa confeccionar "trajes a medida" para sectores que miran la recuperación desde atrás, como buena parte de la industria y de la construcción.
"Estabilidad macroeconómica y reglas de juego claras sostenidas en el tiempo", fueron los conceptos principales en la presentación de Lavigne en el "Mundial de los negocios" que organiza el gobierno de Maximiliano Pullaro. El funcionario puso en palabras una discusión que atraviesa al empresariado: cuánto falta para que el ordenamiento macro que reivindica el Gobierno se traduzca a la micro economía. La respuesta de Lavigne fue directa: "Lo más importante para la micro es tener estabilidad macroeconómica. No hay posibilidad sin eso".
Lavigne dejó también una novedad bastante más terrenal para la bota: la Nación trabaja junto a los gobiernos de Santa Fe y de San Juan para reunir en Rosario a los principales CEO de la minería argentina y sentarlos frente a proveedores de la provincia.
La receta de Pablo Lavigne: estabilidad "por una o dos décadas más"
El funcionario planteó que la estabilidad alcanzada debería sostenerse "por una o dos décadas más" para modificar definitivamente la dinámica económica argentina. Según contó, no se trata solamente de una obsesión oficial: es también uno de los principales pedidos que recoge cada vez que se sienta con el sector privado.
Pablo Lavigne en Santa Fe Business Forum.
La tesis que llevó a Rosario es que el Gobierno ya atravesó la parte más compleja. "Lo más difícil es llegar a donde estamos: discutiendo esto", afirmó. Para graficarlo apeló a una postal de la economía anterior, de empresas en las que la principal preocupación no pasaba por vender más, ganar mercados o mejorar un producto, sino por decidir qué hacer con los pesos antes de que perdieran valor.
"El encargado de ventas no existía en las empresas. La discusión era qué hacer con los pesos y evitar que se licuen", exageró para marcar el contraste con la actualidad.
Incluso fue más gráfico al hablar del sector textil: "Importaba tres carajos qué color importaba un textil. Lo que había se vendía porque no había producto". Para Lavigne, esa etapa quedó atrás y ahora comienza una discusión distinta, aunque necesariamente más incómoda.
Ahí aparece otro componente central de la mirada libertaria. Nación no promete una economía en la que todos los sectores puedan ser favorecidos al mismo tiempo. Todo lo contrario. "Nunca podremos generar una economía donde todos estén cómodos. El capitalismo hace que estés en una incomodidad continua. Eso hace que innoves y crezcas", sostuvo.
Sin salvavidas para industria y construcción
La definición adquiere otro peso en un escenario en el que la recuperación continúa mostrando velocidades diferentes. Consultado por Letra P sobre la situación de ramas industriales y de la construcción que siguen rezagadas, Lavigne descartó que Nación piense respuestas generales para cada sector.
"No es lo mismo toda la industria, no es lo mismo toda la construcción. Cada uno es particular", respondió. La heterogeneidad, argumentó, hace inviable diseñar una política uniforme incluso hacia adentro de una misma actividad. Hay industrias exportadoras que buscan ganar mercados y otras con una agenda mucho más defensiva frente a la apertura.
La metáfora elegida fue la del traje. "La idea de hacer un traje a medida, en general, no te camina para nadie. A los petisos les queda largo y a los altos les queda corto", explicó. En otras palabras: no habrá una batería de salvatajes para compensar a cada actividad que pierda terreno en la nueva configuración económica.
Lavigne aseguró que su equipo "hace micro todos los días", pero trazó una frontera bastante precisa respecto del rol que el Gobierno pretende asumir. "Pensar que el Estado tiene que discutir por las 500 mil empresas que hay es imposible. No llegás nunca. Es la idea del Estado semisoviético en la que está en cada decisión. Creemos que eso no funciona", disparó.
El plan para que Santa Fe se suba al boom de la minería
Dentro de esa filosofía de un Estado que no elige ganadores, pero sí pretende conectar oportunidades apareció la principal novedad para Santa Fe. La Nación, el gobierno de Maximiliano Pullaro y su par de San Juan trabajan para organizar en Rosario un encuentro con ejecutivos de las grandes compañías mineras y las empresas santafesinas en condiciones de convertirse en sus proveedoras.
"Estamos intentando hacer algún evento con algunos de los principales jugadores de Argentina para juntarlos con proveedores acá, en la provincia", adelantó Lavigne. En primera fila miraban el ministro de Desarrollo Productivo provincial, Gustavo Puccini, y la diputada nacional Gisela Scaglia, una de las principales interlocutoras con la gestión Milei. Las conversaciones están avanzadas y la intención es que participen los CEO de compañías que ya operan o proyectan inversiones multimillonarias en la cordillera.
Como viene contando Letra P, el movimiento coincide con una estrategia que viene empujando el gobierno de Pullaro: Santa Fe no tiene cobre ni litio, pero quiere capturar una parte del negocio que se construirá alrededor de su explotación. La provincia tiene a favor un entramado metalmecánico de peso, fabricantes de maquinaria, autopartistas, ingeniería, software, construcción y servicios, además de una plataforma logística y portuaria que puede funcionar como puerta de entrada y salida para la actividad minera.
Después, la definición quedará en manos del mercado. Es, en definitiva, una aplicación bastante concreta de la doctrina que Lavigne desplegó durante toda su visita: el Estado puede sentar a las partes en una mesa, pero "será una cuestión entre privados que se dé o no se dé".
China y los límites de la protección
Lavigne también descartó que la respuesta a las dificultades de algunos sectores industriales sea levantar nuevamente barreras frente a las importaciones, aun cuando Estados Unidos y Europa hayan endurecido su posición ante China.
Para el funcionario, Argentina parte de una economía que tuvo durante años una "pared extremadamente alta", por lo que copiar esas políticas implicaría hacerlo desde un punto de partida completamente diferente.
"¿A quién beneficio subiendo las barreras a China? ¿Hay algún momento de la historia en que le vas a poder competir al entramado asiático? Creo que no", planteó. "Si querés tapar todo el comercio terminás comerciando solo", advirtió.
La macro primero, también rumbo a 2027
Detrás de las definiciones productivas aparece inevitablemente la política. Si la condición para que la micro termine de reaccionar es sostener la estabilidad durante años, el calendario electoral de 2027 asoma como el próximo examen.
Consultado por Letra P sobre la posibilidad de que la carrera electoral vuelva a meter volatilidad en la economía, Lavigne evitó dramatizar. "Ahí ha trabajado todo el equipo del ministro (Luis) Caputo, el Banco Central y demás para que no suceda, así que esperemos que no", concluyó.