La política de Córdoba atraviesa una paradoja que habrá que seguir. Mientras una mayoría de la sociedad considera necesario un cambio de ciclo, Juan Schiaretti y Martín Llaryora continúan siendo los dirigentes con mejor imagen positiva en la provincia. La conclusión se desprende de relevamientos realizados por las consultoras Dialogía, Delfos y Aresco que cruzó este medio.
Dialogía, dirigida por Santiago Martínez Luque, refleja una ciudadanía crítica respecto de la situación económica y del futuro político provincial. Sin embargo, su informe también da cuenta de que ninguna figura opositora logra acercarse a los niveles de valoración que mantienen los principales referentes del cordobesismo.
Esta encuesta plantea que el 68% de las personas consultadas coincide con la afirmación de que el peronismo cordobés cumplió un ciclo y que resulta necesario un cambio de gestión. Apenas el 26,2% sostiene la postura contraria.
La percepción de desgaste también aparece en otros indicadores. El 72,4% considera que el peronismo provincial no cuenta con nuevas ideas para mejorar la calidad de vida de la población. Además, el 79,3% percibe graves problemas de corrupción en la administración provincial.
Una tensión bizarra en Córdoba
El dato de Dialogía que le pega a la administración de Javier Milei muestra que el 58,8% sostiene que su situación económica empeoró durante el último año, pero también asoma una valoración dividida de lo que hace el gobierno local para contener el repliegue del Estado nacional.
El 37,4% sostiene que estas medidas son necesarias para cuidar a quienes menos tienen, pero otro 37,4% acuerda con que son necesarias, pero observa que se publican para marcar diferencias con el gobierno nacional.
El informe abunda en objeciones a la administración, colocando a la inseguridad como el principal problema reflejado por la gente, con más de 60 puntos.
No obstante, cuando la encuesta analiza quiénes pueden representar ese cambio, los resultados ofrecen un panorama aún más complejo.
Pese a los cuestionamientos al modelo político provincial, las figuras con mejor aceptación continúan perteneciendo al oficialismo. Según Dialogía, el exgobernador Schiaretti encabeza el ranking con un 51,7% de imagen positiva. Detrás aparece el gobernador Llaryora, con un 32,7%.
Continúa el intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini, con el 30%. Detrás aparece el libertario Gabriel Bornoroni con 24,9%.
A Milei, en este informe, lo ubican en el pelotón de dirigentes nacionales. Es superado por Patricia Bullrich, que logra 51,1% contra el 42,5% del jefe de Estado.
El cruce con la encuesta de Aresco
La medición de Aresco realizada en mayo comparte esa tendencia de ventaja cordobesista e incluso registra niveles superiores. Allí, Schiaretti alcanza un 55,3% de imagen positiva y Llaryora llega al 54,2%.
En el mismo estudio cerrado el 30 de mayo, en pleno caso Agostina, Milei obtiene un 47,4% de valoración positiva. Más atrás quedan el senador Luis Juez, con 37,5%; el exdiputado Rodrigo de Loredo, con 33,3%; la diputada Natalia de la Sota, con 20,9%; y el jefe del bloque oficialista de la Cámara de Diputados, Gabriel Bornoroni, con 17,4%.
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Gonzalo Roca, Gabriel Boronoroni y Luis Juez
Los números de este sondeo reflejan que las dos principales figuras del oficialismo provincial conservan una ventaja significativa sobre la dirigencia opositora, incluso en un contexto de cuestionamientos al esquema político vigente y en medio de una de las crisis más grandes de los últimos años a raíz del femicidio de la niña de 14 años. En el informe de Dialogía no asoman figuras opositoras en el ranking.
En comparativa de gestiones, Aresco sitúa la ventaja del lado cordobesista con casi cinco puntos de ventaja sobre la valoración que obtiene Milei en Córdoba.
Delfos, también en sintonía
Sobre la gestión provincial, Delfos también sigue la tendencia dando ventaja al cordobesismo. El 13% afirma aprobar mucho la administración de Llaryora y el 38% señala que la aprueba un poco. En conjunto, la gestión alcanza un 51% de aprobación.
En contraste, el 24% manifiesta una desaprobación moderada y el 17% expresa una desaprobación intensa. El rechazo acumulado llega al 41%, mientras que el 8% indica no tener una opinión definida.
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Martín Llaryora y Javier Milei en el Centro Cívico de Córdoba
La misma encuesta presenta un escenario más complejo para el Presidente. El 11% manifiesta aprobar mucho la gestión nacional y el 25% indica que la aprueba un poco. En total, la administración de Milei obtiene un 36% de aprobación.
Por el contrario, el 22% declara desaprobarla moderadamente y el 39% expresa un rechazo intenso. La desaprobación total alcanza así el 61%.
En este punto, Dialogía mantiene la sintonía con el panorama crítico que recoge de las opiniones levantadas. Milei tendría en Córdoba un 57% de aprobación de la gestión, mientras que Llaryora solo un 34,1%.
Tarea para la casa
La fotografía que dejan Dialogía, Aresco y Delfos expone una paradoja difícil de ignorar. Una mayoría del electorado cordobés cree que el ciclo político del peronismo provincial muestra signos de agotamiento, pero al mismo tiempo sigue ubicando a Schiaretti y Llaryora entre las figuras con mejor valoración pública.
Esa aparente contradicción revela que el deseo de cambio todavía no encontró un vehículo político capaz de canalizarlo. El desgaste de un oficialismo con más de 25 años en el poder entra dentro de lo posible y aparece en algunos indicadores, pero la oposición continúa sin consolidar liderazgos competitivos ni construir una alternativa que dispute con éxito la centralidad del cordobesismo.
De cara a 2027, el desafío corre para las dos trincheras. Para el oficialismo, será administrar el desgaste de una fuerza que gobierna la provincia desde hace más de dos décadas sin perder el respaldo que conservan sus principales figuras. Para la oposición, transformar el malestar social en una propuesta creíble y un liderazgo capaz de ponerle nombre y dirección a la posible demanda de cambio.