La gira de León XIV por Perú, Argentina y Uruguay ingresó en una etapa de máxima cautela en el Vaticano. Nadie contempla por ahora una cancelación, pero la falta de una definición clara en el ballotage peruano y el riesgo de que la disputa política se prolongue abrieron interrogantes sobre los plazos del anuncio oficial de una visita sudamericana que genera gran expectativa en la región.
La elección presidencial de Perú dejó mucho más que una disputa voto a voto entre el izquierdista Roberto Sánchez y la ultraderechista Keiko Fujimori. También encendió una luz amarilla en la Santa Sede, donde siguen de cerca un proceso que podría derivar en semanas de impugnaciones, cuestionamientos cruzados y tensión institucional.
Fuentes vinculadas a la organización del viaje transmiten que, por ahora, la palabra “cancelación” no forma parte del vocabulario oficial. La preocupación pasa por otro lado: la posibilidad de que el clima político complique el anuncio formal de la gira apostólica que León XIV proyectaba realizar hacia fines de octubre o comienzos de noviembre.
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Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, puja electoral en Perú
XINHUA-NA
La razón es simple. El recorrido concebido por el pontífice fue pensado como una gira regional y no como una sucesión de visitas independientes. En el esquema que circula desde hace meses en ámbitos eclesiásticos y diplomáticos aparecen asociados tres destinos: Perú, Argentina y Uruguay. Si una de esas escalas se volviera problemática, el resto del itinerario también quedaría condicionado.
Perú, la pieza central del recorrido papal
El estrecho vínculo de León XIV con Perú explica por qué ese país ocupa un lugar central en la planificación de la gira. Robert Prevost desarrolló allí buena parte de su ministerio pastoral, adoptó la ciudadanía peruana y ejerció como obispo de Chiclayo antes de ser convocado a Roma por el papa Francisco.
Por eso, para el pontífice, la escala peruana trasciende la lógica protocolar de un viaje internacional. Representa un regreso a uno de los escenarios decisivos de su trayectoria religiosa. La visita tiene, además, una fuerte carga simbólica para la Iglesia local y amplios sectores de la sociedad.
En las últimas semanas comenzaron a conocerse detalles preliminares del programa. El canciller peruano, Carlos Pareja, reveló que el pontífice tendría intención de visitar tres ciudades: Chiclayo, Lima y una localidad de la Amazonía aún no definida. La estadía podría extenderse entre tres y cinco días, un plazo considerable para los estándares habituales de las giras apostólicas.
En paralelo, el Gobierno peruano avanzó con gestiones diplomáticas para formalizar la invitación. El propio presidente interino, José Balcázar, planeaba viajar al Vaticano para avanzar en los detalles del itinerario.
El Vaticano observa sin dramatizar
La situación electoral alteró por completo esos cálculos. Los conteos rápidos mostraron una ventaja mínima de Sánchez, mientras que Fujimori se negó a convalidar cualquier definición anticipada y advirtió que podrían transcurrir varios días antes de conocer un resultado definitivo. Las impugnaciones y cuestionamientos anunciados por ambos espacios alimentan la perspectiva de una disputa prolongada y de un clima de elevada tensión política.
En ese contexto, la inquietud en Roma no pasa por la seguridad de la gira ni por una eventual suspensión en el corto plazo. La principal incógnita es si la crisis poselectoral puede escalar hasta convertirse en un conflicto institucional de mayor envergadura, capaz de volver inoportuno el anuncio oficial de la visita durante las próximas semanas.
Las fuentes consultadas coinciden en que el escenario más probable, si la incertidumbre persistiera, sería una postergación del anuncio y no una cancelación del periplo. Sin embargo, admiten que el cronograma quedó inevitablemente ligado a la evolución de la política peruana.
Tres destinos, un solo viaje
Como viene contando Letra P en los últimos meses, la construcción de esta gira regional fue acompañada por una intensa actividad diplomática y eclesiástica. Este medio dio cuenta de las conversaciones reservadas entre funcionarios argentinos y representantes de la Santa Sede, así como de los gestos de acercamiento entre el Vaticano y el presidente Javier Milei que alimentaron las expectativas sobre una visita de León XIV al país.
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León XIV en su primer viaje internacional
También fueron seguidos de cerca los movimientos relacionados con la posible escala argentina, incluida la alternativa de una visita en noviembre y las distintas señales que comenzaron a surgir tanto desde despachos vaticanos como gubernamentales. Aunque nunca existió una confirmación oficial, la hipótesis de una gira que incluyera a Perú, Argentina y Uruguay fue adquiriendo cada vez más consistencia a medida que avanzaban las conversaciones y se acumulaban los indicios.
Por ahora, el viaje sigue en pie. Pero mientras Perú permanezca atrapado en una disputa electoral sin desenlace claro, la región continuará mirando hacia Roma y Lima con la misma pregunta: cuándo llegará el momento para que el papa confirme oficialmente una gira que, en la lógica del Vaticano, solo cobra sentido si incluye a los tres países previstos en el recorrido.