EL PATO & EL LEÓN

Javier Milei vs. Patricia Bullrich: mileísmo crítico o mileísmo sin Milei para 2027

El Presidente dice que el Círculo Rojo agita una competencia con la senadora. ¿Candidata? “No comment”. El factor Bessent y un tiro por elevación a Karina.

Una de las fotos oficiales de la recorrida en el nuevo ferry de Buquebús, este miércoles, mostró a Karina Milei sonriendo a cámara, una dirigente que está levantando el perfil. Detrás, como si fuera una página de Dónde está Wally, se puede ver a Patricia Bullrich. Otras dos instantáneas muestran a la senadora en la actividad junto a la secretaria general de Presidencia y a Diego Santilli en segundo plano. Pasó la noche y la exministra hizo lo que más sabe hacer para ganar protagonismo: agitar una candidatura presidencial.

“No comments”, replicó Bullrich cuando en Infobae le preguntaron por una eventual candidatura presidencial suya. Luego, aclaró: "No es que quiera serlo, estoy preparada para serlo”. También esquivó responder si acompañaría a Milei en la boleta, un deseo de un sector de la Casa Rosada: “Uno tiene que saber esperar su momento”.

¿Patricia Bullrich 2027 o 2032?

La vicepresidencia era el plan A, pero ahora parece ser el plan B, mientras la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio alimenta una eventual postulación si, llegado el momento de las definiciones, las encuestas no favorecen la reelección del mandatario. Para matizar el desafío, prefiere dejar en una nebulosa si prefiere cumplir su deseo en 2027 o en 2032.

¿Y competir contra Milei en las PASO? Es un escenario que en algunas mesas empresariales se menciona. Pero, claro, primero la senadora debería evitar que Karina Milei logre voltearlas, vía Santilli, gracias a los gobernadores y al PRO. En la Casa Rosada creen que Bullrich no milita, como debería, el fin de las primarias.

Hace dos semanas, luego de otro abierto desafío de la jefa del bloque del Senado de La Libertad Avanza al propio oficialismo, Javier Milei buscó llevar tranquilidad a sus filas (y a los mercados) con una selfie en la Quinta de Olivos. El Presidente recibió a Bullrich por más de dos horas y cada uno salió ganando: ella, con la validación de que mantendría el mileísmo crítico con el que hace precampaña ante el Círculo Rojo y parte del electorado 2023 desencantado; y él, dando la idea de que no hay un pensamiento único en el movimiento libertario. Bullrich es la excepción a la regla que lleva el nombre de vicepresidenta Victoria Villarruel.

El abrazo de oso lo completó Leila Lemoine, quien la semana pasada opinó que le gustaría ver la fórmula Milei-Bullrich. La diputada ultralibertaria comentó a quienes le preguntaron que fue "a título personal" y que no formó parte de un operativo de mantener los pies de la senadora dentro del plato. Podría haberlo sido.

Se dobla, pero no se rompe

Por ahora, esta pax armada está sostenida en el axioma de que romper no es una opción para ninguno de los dos. Los Milei entienden que, a diferencia de Villarruel, Bullrich tiene una mayor capacidad de daño por los votos que aportó para el balotaje; y para la senadora, que tiene un extensísimo y variopinto currículum vitae, podría valerle el mote de culpable del regreso del peronismo por la división del voto de derecha en 2027.

"Se vienen cositas", tuiteó Bullrich, enigmática, luego de la entrevista. Eso abrió un sinfín de especulaciones. Las respuestas al posteo se dividieron entre quienes presagiaron una nueva "traición" y quienes le pedían que no lo hiciera para evitar una derrota electoral.

Los hilos del Círculo Rojo

Como pasó ante el anterior desplante público de Bullrich a la estrategia oficial (en mayo, cuando le pidió la declaración jurada a Manuel Adorni), horas más tarde de sus declaraciones, el propio Milei salió a responderle este jueves en una entrevista en Radio Rivadavia.

"Es cierto, ella está preparada", replicó el mandatario sobre las capacidades presidenciales de la exministra. Y trató de bajarle el volumen al ruido: "Hacer un punto sobre esto es una tontería. Efectivamente, ella compitió en las elecciones de 2023 y ella sabe de qué se trata esto. Ha sido parte de muchos gobiernos, ¿cuál es el problema", se preguntó, retóricamente, mientras le recordó su CV de refilón.

Pero Milei fue más allá y afirmó ver los hilos que mueven las versiones, en especial la de unas PASO en la que compitiera contra Bullrich. "Es una elucubración del Círculo Rojo, que siente un profundo desprecio por mi persona porque no le gustan los modos o que le saqué negocios”. El propio Presidente le puso nombre a esa supuesta conspiración: quieren inventar "el mileísmo sin Milei", clima que reportó Letra E desde el Coloquio de IDEA.

El factor Bessent

"No es novedad, ya lo ha dicho", le ponían paños fríos a las aspiraciones de Bullrich en la Casa Rosada, antes de que apareciera el mismo Milei con la cubetera de hielo. Lo cierto es que el árbol de la potencial candidatura tapa el bosque de las críticas de la senadora al rumbo económico, la quinta del jefe de Estado.

Mesa política de la Casa Rosada.

Mientras tanto, Milei puede derivar las diferencias del armado político a su hermana y los Menem, no así el modelo económico, cuyo ceo es Toto Caputo. Ambas cuestiones tienen puntos de contacto. En Infobae, Bullrich insistió con sellar un acuerdo político cuanto antes para evitar la fragilidad institucional que vivió LLA el año pasado. "Y no nos vamos a caer en una ingobernabilidad como en 2025, cuando terminamos atados a (el secretario del Tesoro, Scott) Bessent. Eso no nos puede pasar”, subrayó.

La referencia no es casual: es el mismo argumento que esgrime Santiago Caputo para evitar celebrar el armado electoral karinista que en las legislativas nacionales de octubre se demostró exitoso, a pesar de los consejos en contrario del asesor. "Si no nos salvaba Estados Unidos, nos íbamos en helicóptero. Y esa plata hay que pagarla", suele usar como referencia este sector.

Bullrich avanzó un paso más al hablar a su público (empresarios e interna del Gobierno), cuando le reprochó al Presidente su afirmación de que tiene una bazuka de dólares en las reservas para afrontar una corrida ante un revés electoral. "Yo lo discuto eso. Yo no tengo que decir: 'Estoy con US$75.000 millones a la espera de que me hagan un golpe económico. No es bueno un golpe económico. Yo tengo que decir: 'Voy a tener la gobernabilidad, la tranquilidad y no voy a necesitar esa plata'".

Matices, minimizarán unos; o "le está tocando los bigotes al león", como graficó una fuente con acciones en ambas terminales. La realidad es que, por ahora, no pasa nada.

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