Rosario: el socialismo sale a chapear legado pensando en la pelea por la intendencia
El Partido Socialista encaró una campaña que reivindica las marcas de sus gestiones en Rosario. La excusa de la movida fue enfrentar los discursos antipolítica, pero detrás del mensaje asoma una apuesta más ambiciosa: presentarse como alternativa de poder para disputar la intendencia, un deseo que sus principales referentes dejaron explícito en el último locro partidario, en julio pasado.
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La campaña juega con las iniciales del partido para convertirlas en una definición política. El PS se convierte en “Política que sana”, “Política que sueña”, “Política que siembra”, “Política que suma” y “Política que sirve”.
El socialismo utiliza el recurso para poner en primer plano aquello que considera su principal activo: una experiencia de gobierno durante tres décadas que, según el espacio, se reconoce en distintos puntos e hitos de la ciudad.
La estrategia tiene una lectura evidente hacia adelante. El socialismo elige apropiarse de ese pasado para construir una identidad de cara a la disputa electoral de 2027. La discusión ya no pasa solamente por recordar qué hizo cuando gobernó Rosario, sino que busca instalar la pregunta sobre qué modelo de gestión podría volver a construir si recupera la conducción.
El legado socialista como plataforma para volver
El spot recupera algunas de las transformaciones más emblemáticas asociadas a los gobiernos socialistas. El Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) y el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (CEMAR) aparecen bajo la consigna “Política que Sana”; el Tríptico de la Infancia, como “Política que Sueña”; y el Museo de la Memoria, como “Política que Siembra”.
La selección no es casual. El partido intenta transformar obras, instituciones y políticas públicas en argumentos políticos en un momento en que desde distintos sectores se cuestiona la capacidad de la dirigencia para producir cambios concretos y el rol del Estado.
La respuesta del PS consiste en mostrar que existieron gestiones que dejaron huellas y que esos cambios siguen formando parte de la vida cotidiana de Rosario.
En el fondo, el mensaje busca recuperar una marca que el socialismo considera propia: la capacidad de planificar una ciudad y sostener políticas públicas durante distintas administraciones. Para el espacio, la gestión puede ser el puente entre una identidad histórica y una nueva propuesta electoral.
Hablar de las gestiones propias que se sucedieron en la ciudad entre 1989 y 2019, es una manera de recuperar centralidad y, al mismo tiempo, de recordarle al electorado que existe una experiencia de gobierno distinta a las alternativas que actualmente disputan el poder local.
Joaquín Blanco, Lionella Cattalini y Federico Lifschitz suenan entre los nombres que podrían participar de una interna en Unidos por la intendencia.
El desafío de recuperar Rosario
La voluntad de volver a gobernar Rosario ya fue planteada por los principales referentes socialistas durante el último locro, una tradición que reúne a dirigentes y militantes. Blanco, secretario general del PS en Santa Fe, opinó que Rosario necesita "una segunda ola de transformaciones estructurales" y fue más allá al advertir: "¿Quién, si no el socialismo, puede proponerlas?".
Ahora, la campaña empieza a darle contenido a ese objetivo. La consigna “PS es Partido Socialista, pero también es Política que sirve” busca condensar una idea que puede convertirse en eje de la reconstrucción: el socialismo pretende demostrar que la política también puede volver a servir para gobernar Rosario.
En esa línea, el partido organiza para mañana “Planificar Sirve”, una actividad en los salones de Vista Río, sobre la costa central de la ciudad. El encuentro ya cuenta con más de 300 personas inscriptas y propone comenzar a construir una agenda para la Rosario que viene.
La apuesta del PS es que el recuerdo de las políticas implementadas durante sus gobiernos no quede encerrado en una mirada nostálgica, sino que funcione como insumo para discutir los problemas actuales y una eventual nueva etapa de gobierno.
La pelea contra la antipolítica aparece como la puerta de entrada para una disputa mucho más concreta: volver a convencer a los rosarinos de que el PS puede conducir la ciudad.