El socialismo aprovechó la celebración por sus 130 años para exhibir músculo político en Rosario, mostrar cohesión interna y empezar a ordenar el tablero rumbo a 2027. El espacio dejó un mensaje de unidad hacia adentro, marcó diferencias con La Libertad Avanza y comenzó a delinear el perfil de candidaturas, adentro de Unidos.
En su tradicional locro y con cinco mil presentes, el trasfondo fue claramente político más allá del carácter conmemorativo del encuentro. En un escenario atravesado por la discusión sobre las futuras candidaturas y el rumbo de la coalición oficialista, el socialismo buscó ratificar que sigue siendo un actor con aspiraciones de protagonismo y que no piensa resignar identidad dentro del frente que gobierna la provincia.
Un partido que quiere volver a disputar el liderazgo
La consigna se repitió durante toda la jornada: el socialismo no quiere ser "una pieza de museo", sino un partido con futuro. Bajo el lema "política que sirve", los principales referentes reivindicaron la experiencia de gestión del PS y la presentaron como una respuesta tanto al desencanto con la política como al clima de confrontación nacional. “Fuerte, unido y en carrera hacia 2027”, rezó el comunicado del espacio tras el encuentro.
La presidenta de la Cámara de Diputados, Clara García, fue una de las encargadas de transmitir ese mensaje. "El Partido Socialista no llegó a la política para acompañar los cambios; llegó para empujarlos", afirmó, antes de asegurar que "el 2027 tiene alma y corazón socialistas".
No obstante, el discurso que concentró la mayor atención fue el de cierre, brindando por el secretario general del PS santafesino, Joaquín Blanco, una de las figuras con proyección electoral del partido. Sin confirmar cuál podría ser su destino electoral, el diputado provincial construyó un discurso con fuerte tono de campaña.
Blanco sostuvo que Rosario "respira otro aire" después de los años más críticos de violencia, aunque advirtió que ahora necesita "una segunda ola de transformaciones estructurales" para las próximas décadas. "¿Quién, si no el socialismo, puede proponerlas?", planteó, ubicando al partido como el espacio llamado a liderar esa nueva etapa.
También cargó contra "la mediocridad de los que no saben qué hacer con la ciudad" y contra "los especuladores de la política", en una definición que dentro del PS leyeron como parte del posicionamiento hacia la discusión electoral que comenzará a acelerarse durante los próximos meses.
Rosario, las candidaturas y una foto de unidad
El acto también sirvió para mostrar una imagen poco habitual de convivencia entre las distintas tribus socialistas, que en los últimos años protagonizaron disputas internas, pero ahora buscan llegar ordenadas a la discusión por las candidaturas de 2027.
Sobre el escenario compartieron espacio dirigentes que aparecen anotados para disputar Rosario. La diputada provincial Lionella Cattalini aseguró que "el resurgir de Rosario tiene un fuerte ADN socialista", mientras que el concejal Federico Lifschitz fue todavía más explícito al reivindicar que el partido cuenta con "los mejores cuadros políticos para ganar Rosario". "Yo quiero ganar esta ciudad", afirmó, dejando planteada su propia vocación de competir. La ministra de Cultura provincial, Susana Rueda, también compartió escenario en esa terna.
La señal política fue reforzada por García, quien insistió en la necesidad de mantener la cohesión interna. "Nuestra estrategia es con unidad, aunque algunos pillos quieran lo contrario", lanzó.
Unidos sí, pero con identidad propia
Si la unidad interna fue uno de los ejes del acto, el otro fue la decisión de marcar diferencias tanto con LLA como con algunos movimientos que el socialismo observa dentro de la propia coalición oficialista.
Blanco habló de la necesidad de un "segundo tiempo de Unidos", aunque inmediatamente aclaró cuál cree que debe ser el contenido de esa nueva etapa. Reclamó que sea "el gobierno de los docentes", entre otros sectores, en una definición que no pasó inadvertida considerando las tensiones que el gobierno de Maximiliano Pullaro mantiene desde hace meses con los gremios del sector educativo.
Las diferencias también aparecieron al momento de abordar el escenario nacional. Sin mencionar nombres propios, Blanco advirtió que "los que especulan y se sacan una foto cómplice con Milei también son responsables", una frase que en distintos sectores del socialismo interpretaron como un cuestionamiento indirecto a quienes exploran puentes políticos con el oficialismo nacional. "Sabemos que Milei es malo, el debate es cómo lo superamos", agregó el legislador.
En la misma línea se expresó Clara García al descartar cualquier entendimiento con La Libertad Avanza. "A veces las sumas restan. No se suma a cualquiera", sostuvo, fijando una posición que el PS considera estratégica de cara a la discusión electoral de 2027.
La definición no resulta menor dentro de Unidos, donde conviven sectores que mantienen distintos niveles de diálogo con el Gobierno. El socialismo volvió a dejar en claro que pretende sostener la coalición que gobierna Santa Fe, pero sin diluir su perfil ni modificar los límites políticos que considera innegociables.
Con ese equilibrio buscó cerrar el encuentro por sus 130 años: reivindicar el frente que integra, reclamar mayor protagonismo en la próxima etapa de gestión y, al mismo tiempo, empezar a instalar a sus propios dirigentes para la carrera electoral que ya comenzó a insinuarse.