ver más
OPERATIVO REELECCIÓN

Adrián Ravier, un vocero que habla poco y no convence a la Casa Rosada

Karina Milei lo respalda, pero cada vez hay más dudas sobre su rol. Las críticas internas, el blindaje de los propios y el status quo que conforma a todos.

Quizá por inexperiencia o falta de tiempo, Adrián Ravier no logró en el mes y medio que lleva en el cargo ser la voz oficial del presidente Javier Milei. Si bien por ahora nadie lo ve con un pie fuera de la gestión, las críticas y decepciones internas crecen con el paso de los días, no sólo por el tono monocorde del exdiputado, con exposiciones en sus conferencias, sino también porque hasta ahora no logró instalar ninguno de los temas que se propuso.

En síntesis, muchas veces el Presidente termina siendo su propio vocero. Mientras Milei se cansó de brindar entrevistas en las últimas semanas, como parte de un plan comunicacional para instalar temas en agenda con su reelección como objetivo último, Ravier se apega a un acotado rol que lo lleva a plantarse detrás de un atril el martes de cada semana. No responde consultas periodísticas en otros horarios ni se muestra ante la prensa el resto de los días en la Casa Rosada.

"Hay que darle tiempo, además, ¿además si lo sacamos a quién ponemos?", aseguró con brutal honestidad un integrante de la mesa política libertaria. La mención hace referencia a las dificultades de encontrar en el ecosistema libertario a un hombre o mujer que sepa comunicar con fluidez, posea vínculos con el sistema de medios y, por supuesto, tenga el favor explícito de Karina Milei, la única que hoy saca y pone funcionarios.

Por esas razones, y por el tiempo que aún le dan a Ravier, es que nadie en el Gobierno esté pensando en reemplazarlo. Para algunas fuentes consultadas hasta es más sencillo buscar a profesionales de la política para algunos puestos claves, que a un vocero presidencial.

Los ejemplos abundan: desde Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados, una de las principales espadas políticas de Karina, hasta Cristian Ritondo, a quien incluso llegaron a tantear como posible jefe de Gabinete, días antes que, finalmente, gane la pulseada su socio, el actual ministro coordinador Diego Santilli. En las segundas líneas también hay varios políticos bien ponderados en Balcarce 50, como el vicejefe de Gabinete karinista Ignacio Devitt o el el diputado bullrichsista Damián Arabia.

Javier Milei y Adrián Ravier.

Los dos sectores de la Casa Rosada siguen los pasos de Adrián Ravier

Como se mencionó, a diferencia de otros funcionarios que cometieron errores públicos, ningún sector de la Casa Rosada le está pidiendo en privado la renuncia al vocero. En parte, tal como dio cuenta Letra P, porque la secretaria general continúa respaldándolo de manera firme, pero también porque muchos se benefician de alguna forma con su continuidad.

En el menemismo también respaldan su continuidad. Es muy probable que con cierta sorna comenten los traspiés mediáticos del pampeano, que llegó a la Casa Rosada auspiciado por el asesor Santiago Caputo, pero aún así valoran que no intente convertirse en una figura de peso en el Gobierno y mucho menos que se inmiscuya en temas políticos sólo reservados para el karinismo.

Karina Milei y la mesa política de la Casa Rosada.

En otras palabras, mientras Ravier no se mueva de su rol de vocero, está todo bien para los Menem.

Por el contrario, el vínculo entre Ravier y el estratega presidencial es de mucha cercanía y amistad. Ambos compartieron numerosos encuentros y cenas en la Fundación Faro, el think tank libertario que busca formar cuadros políticos y conseguir fondos privados para la próxima campaña presidencial. En este espacio promocionado por Caputo desde su lanzamiento, y dirigido en la actualidad por el escritor Agustín Laje, Ravier era director académico de la fundación.

Por eso se explica que, si bien fue el Presidente el que eligió y llamó a Ravier para ofrecerle el cargo, haya sido Caputo el que pensó la narrativa alrededor de la figura del nuevo vocero que todavía no convence, con un perfil más modesto, informativo y de gestión económica, alejado por completo del tono violento y chicanero de Manuel Adorni. Durante el primer mes de esta nueva vocería el caputismo lo envolvió en elogios, sin embargo, ahora se resguardan en el silencio y prefieren no hablar de él.

Las lecturas sobre el rol del nuevo vocero y el recuerdo del dólar

Pese a la conveniencia del sector de los armadores políticos y a la reserva de los estrategas digitales, hay otros karinistas que hacen evaluaciones mucho más críticas. "Es chato, monótono y no logra todavía que se hable de los temas que quiere el Presidente. Seguramente habrá que darle más tiempo, pero si sigue así seguro va a empezar a tener problemas", describió un hombre que reporta a El Jefe.

Traspiés como los datos sobre la cantidad de estudiantes extranjeros en la Universidad de Buenos Aires o la publicación en Twitter en la que dijo que Argentina era un "país bananero" no incomodaron tanto a la mesa política de Balcarce 50 como la vez que le puso precio a la moneda norteamericana. "Que el dólar llegue a $1800 en los próximos meses es una posibilidad", aseguró en Carajo y, posteriormente, dijo que sus declaraciones devaluacionistas fueron sacadas de contexto.

Santiago Caputo, auspiciante de Adrián Ravier.

En la cúpula de la sede de Gobierno se agarraron la cabeza. "Podés tener mil errores, a todos nos puede pasar, pero ponerle precio al dólar en Argentina es algo que nunca nadie debe hacer, aún si tiene argumentos económicos. Es un riesgo", se sinceró un funcionario.

A su favor, además del respaldo de ambos Milei, Ravier tiene un gabinete que funciona bien, a cargo de Alexia Sagemuller, otra funcionaria que salió de Fundación Faro. El exdiputado tiene en su equipo comunicadores y técnicos que arman las conferencias en tiempo y forma, redactan los comunicados, desgraban las principales entrevistas y responden preguntas diarias de la prensa a toda hora. Se trata de un ida y vuelta que no suele abundar en otras áreas de la administración libertaria.

Desde este grupo se coordinan algunas de las otras actividades de Ravier, más allá de la vocería en el atril. Esta semana fue entrevistado por un medio de La Pampa; también se reunió con el ministro de Salud, Mario Lugones y, luego con el presidente de Aerolíneas Argentinas, Fabián Lombardo. También con Pablo Quirno, el canciller con el que dio la noticia que el papa León XIV visitará nuestro país en noviembre.

Quizá atravesado por las presiones de su agenda, y las por ahora criticas privadas sobre su rol, es que este viernes Ravier dio un pequeño giro en ese perfil moderado que intentó mostrar desde el inicio. La cuenta oficial de la Vocería publicó, como lo hacía Adorni, un video en el que intentó ridiculizar las preguntas de los periodistas acreditados, que él suele responder en muchas oportunidades con un guión previamente redactado.

También te puede interesar
Temas

Las Más Leídas

Más Sobre Política