La frase cayó como una bomba en el peronismo. Durante un acto en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, la legisladora porteña Berenice Iañez reivindicó la tradición política que integran San Martín, Rosas, Perón, Eva, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, pero criticó abiertamente a la expresidenta.
“Nosotros somos el país que cuando no hay un faro, nosotros lo encontramos.Un pueblo que nos dio a San Martín, a Rosas, a Perón, a Hebe, a Néstor, a Cristina, por más que ahora esté bastante equivocada y jode bastante las pelotas, y que nos dio un Axel Kicillof. Somos el mejor pueblo del mundo”, afirmó días atrás, durante una conferencia organizada por la Asociación Madres Plaza de Mayo.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción de La Cámpora y volvieron a exponer la profundidad de la disputa que atraviesa al kirchnerismo.
Iañez no es una dirigente desconocida ni una figura marginal dentro del peronismo. Su recorrido político sintetiza una de las fracturas más importantes del universo kirchnerista en los últimos años: la ruptura de un sector de La Cámpora que pasó a ordenarse con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Se trata de La Patria es el Otro, la agrupación que armó el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, exsecretario general de la organización que conduce Máximo Kirchner.
De La Cámpora a La Patria es el Otro
Iañez se formó políticamente en La Cámpora. Como militante de la Ciudad de Buenos Aires, desarrolló una carrera vinculada al trabajo territorial y a la gestión comunal antes de llegar a la Legislatura porteña.
Su recorrido tomó otro rumbo cuando Larroque comenzó a distanciarse de la conducción camporista. Tras quince años de militancia en La Cámpora, el ministro bonaerense formalizó la ruptura durante el gobierno de Alberto Fernández. La legisladora acompañó ese proceso y se incorporó a La Patria es el Otro, la organización política impulsada por el funcionario bonaerense para disputar poder dentro del peronismo.
Con el paso de los años se convirtió, junto a Victoria Montenegro, en una de las principales referencias de ese espacio en la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, en las elecciones porteñas del año pasado accedió a su segundo mandato legislativo ocupando el décimo lugar de la lista que encabezó Leandro Santoro.
La noche de Ferro
La elección porteña de mayo de 2025 dejó una imagen todavía muy presente en distintos dirigentes del peronismo. Mientras Leandro Santoro hablaba con la prensa para reconocer la derrota de la lista de Es Ahora Buenos Aires y después abandonaba el búnker sin compartir el cierre con militantes y fiscales, predominaban las caras largas entre quienes esperaban un desempeño electoral mejor.
Hubo, sin embargo, una excepción. El grupo de Iañez celebraba: la legisladora acababa de acceder a otro mandato y garantizaba la continuidad institucional de La Patria es el Otro en la Legislatura porteña. Para un sector que venía construyendo identidad propia dentro del peronismo, el resultado tenía sabor a victoria.
Una banca impulsada por el axelismo
La reelección de Iañez tampoco fue un dato menor en la negociación del cierre de listas. La representación porteña de La Patria es el Otro figuraba entre las prioridades del armado político de Kicillof y Andrés Larroque.
Según distintas fuentes del peronismo porteño, la inclusión de la legisladora en un lugar con posibilidades concretas de ingreso formó parte del diálogo directo entre Juan Manuel Olmos y el gobernador bonaerense. Su continuidad legislativa era una prioridad para quienes buscaban garantizar representación institucional del espacio de Larroque dentro de la coalición electoral.
El antecedente ayuda a entender por qué sus palabras fueron interpretadas como algo más que una opinión personal.
La voz porteña de una pelea nacional
Las declaraciones de Iañez llegaron, además, cuando las tensiones entre el kirchnerismo y el sector alineado con Kicillof parecían atravesar una tregua. La muerte del Indio Solari había obligado a reconstruir canales de diálogo entre ambos espacios para coordinar el multitudinario velatorio realizado en el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico.
Kirchner y el mandatario bonaerense retomaron contactos en el marco de una despedida que movilizó a cientos de miles de personas y se convirtió en uno de los homenajes populares más convocantes de los últimos años.
Por eso la polémica excede a la legisladora porteña. Su figura aparece en el cruce de dos historias: la de una dirigente formada en La Cámpora que acompañó la ruptura de Larroque y la de una generación política que sigue reivindicando la experiencia kirchnerista, pero cuestiona quién debe conducir la próxima etapa del peronismo.