El derecho a la memoria a medio siglo del comienzo de la dictadura
El golpe de Estado se conecta con el presente a través de la memoria, la búsqueda de justicia por crímenes de lesa humanidad y la defensa de la democracia.
A 50 años del comienzo de la dictadura, los actos para reclamar justicia, memoria y verdad se replican en todo el país.
Cuando examinamos la historia de la humanidad, vemos que los pueblos han cambiado muchas veces de opinión acerca de qué es lo justo y lo injusto. De eso hay muchísimas experiencias a lo largo del tiempo. Las leyes, quebradas en tiempos de dictadura, son normas que la sociedad se da a sí misma para regular la vida compartida.
Difícilmente sean producto de consensos totales ya que existen intereses opuestos en los diferentes grupos sociales. Nunca son verdades absolutas ni divinas ni son producto de la naturaleza de las cosas. Cada conquista popular, si logra perdurar en el tiempo , se convierte en una adquisición jurídica de la sociedad, que no puede ser abolida tan fácilmente. Lo que una vez fue admitido como justo no puede ser desalojado como injusto sin encontrar resistencia.
Por eso decimos que nuestros derechos son el fruto de las luchas populares en distintas épocas y países.
La lucha contra la opresión
Para que hoy gocemos de estos derechos hubo personas y grupos que tomaron la decisión de comprometerse para mejorar sus vidas y las vidas de los demás. En todos los tiempos fue necesario pelear contra el abuso de poder y contra la opresión.
La historia, y el tiempo transcurrido, nos enseñó que existe un modo de contribución a la protección de los derechos humanos y es no resignarse. Hoy parece que esa práctica debe estar más viva que nunca.
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El Encuentro Memoria, Verdad y Justicia se sumó a la Ronda de las Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) en noviembre de 2023.
Noticias Argentinas
El gran desafío es cómo configurar aquellos compromisos con la construcción de una nueva sociedad y participación de los jóvenes.
Cambian los tiempos, cambian las consignas, pero los derechos son de todos. Todos tienen derecho a ser escuchados y los jóvenes están buscando nuevas formas de participar en las decisiones que tienen un impacto directo o indirecto en su bienestar.
Por eso es bueno recordar que el pasado nunca se clausura porque desde el presente se lo sigue interrogando y que los derechos no son negociables. Hoy nuevos-viejos fantasmas rondan los derechos humanos.
Aspectos centrales del neoliberalismo latinoamericano organizan los programas de derecha del Cono Sur. Con particularidades de cada país. Se utiliza el argumento de la necesidad de un Estado eficiente para justificar ajustes de todo tipo y la reorientación de políticas públicas.
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Jair Bolsonaro, el presidente de las Fuerzas Armadas de Brasil.
En este sentido crece la narrativa antiderechos que tienen un alto impacto sobre los valores democráticos. Las derechas y los derechos parecen malos socios en estas épocas en nuestro país. Se observan discursos y políticas que restringen los derechos humanos en la región. Los derechos humanos son presentados como sesgados, ajenos a los intereses del conjunto, sobre todo injustos. Cuando esos discursos, medidas y acción son enunciados y ejecutados por quienes ejercen el poder político tienen el efecto de limitar, restringir o negar derechos a los sectores más vulnerables.
Es más, cuando provienen de los funcionarios que detentan las máximas autoridades ya no son expresiones personales sino que se configuran en políticas de Estado socavando la cohesión social y erosionando los valores compartidos.
En el marco del primer aniversario de la gestión del presidente Javier Milei, Amnistía Internacional presenta un informe sobre la situación de los derechos humanos en Argentina durante 2024, destacando el preocupante retroceso en 12 áreas clave bajo el lema: "12 meses de gestión, 12 derechos perdidos".
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Javier Milei en un tanque de guerra durante un desfile militar en Buenos Aires.
"Los datos son contundentes y revelan un deterioro alarmante de los derechos humanos en Argentina durante el último año. Estas políticas no sólo ignoran las necesidades urgentes de la población, sino que profundizan desigualdades estructurales, limitan derechos fundamentales y erosionan el espacio democrático", afirmó Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.
Amnistía Internacional insta al gobierno a adoptar medidas urgentes para revertir este retroceso, respetar sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos y priorizar a las personas y su dignidad por encima de objetivos fiscales o económicos.
La paz se logra cuando la narrativa incluye a todos lo actores y hoy la realidad nos indica lo opuesto.
La memoria no es relato, es documentación
Han pasado 50 años del golpe de Estado del 76. El terrorismo de Estado dejó huellas profundas en nuestra sociedad. Hay muchos vínculos que continúan más allá del paso del tiempo. La dictadura militar se conecta con el presente a través de la memoria, la búsqueda de justicia por crímenes de lesa humanidad y la defensa de la democracia.
A 50 años del golpe la memoria no es un relato, es documentación. En los "líquidos actuales" *, llenos de presentes eternos sin vínculo con el pasado, negacionismo y discurso de odio, tal vez sea importante anclar nuestra identidad en algunos sólidos que las naciones del mundo han construido.
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La Declaración Universal de los derechos humanos de 1948 que en nuestro país tiene jerarquía constitucional desde 1994 y afirma que el desconocimiento y menosprecio de los Derechos Humanos han originado actos de barbarie para la conciencia humana y que es necesario construir mediante la enseñanza y la educación, el respeto de estos derechos y libertades y un mundo en que los seres humanos vivan mejor.
A 50 años de la dictadura
A 50 años del inicio de la dictadura cívico-militar construir memorias sobre el terrorismo de Estado es una exigencia legal y ética para labrar una identidad común, sensible, humana que nos aleje del temor y la miseria y permita a todos y todas sin exclusión vivir en libertad.
A 50 años en la provincia de Santa Fe trabajamos en acciones sostenidas en el territorio y en el tiempo.
A 50 años creemos que los espacios de memoria no son lujos culturales, ni caprichos ideológicos. Son instrumentos concretos para fortalecer la democracia e impedir el regreso del horror con otros rostros. Por eso es bueno recordar que los sitios de memoria suponen un vínculo con el pasado que lo diferencia de la memoria porque ciertamente es una conexión viva.
La memoria como verbo colectivo es el camino.
Decir Nunca Más no es un gesto del pasado sino una práctica del presente que debe renovarse una y otra vez.