16|11|2022

El primer Presupuesto de Massa: inflación del 60% y un dólar a $ 269

15 de septiembre de 2022

15 de septiembre de 2022

El proyecto versión 2023 fue al Congreso al filo del plazo. El ministro de Economía admite que el IPC del año rondará el 95% y descarta una devaluación brusca.

El ministro de Economía, Sergio Massa, prevé para todo el 2023 una inflación del 60%,un déficit primario del 1,9%, un crecimiento del PBI del 2% y un dólar de 269 pesos para el cierre del año, según el Presupuesto que ingresó minutos antes de la medianoche de este jueves al Congreso. Para darle una pata de realidad, admitirá un 95% de crecimiento del índice de Precios al Consumidor (IPC) para el cierre del 2022 y presentará pautas de incrementos de ingresos a partir de reducción de beneficios impositivos a distintos sectores.

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Fuentes del Palacio de Hacienda confiaron a Letra P que en el cálculo de recursos del año próximo contemplan la aprobación de la prórroga de siete impuestos que se discutía en la noche del jueves en el Congreso, al cierre de esta nota, y, además, confían en que los legisladores respalden las metas contempladas en la ley de leyes para evitar una situación de parálisis del Estado, debido a que el gobierno no tiene más posibilidades de prórroga, luego del fracaso el año pasado.

 

Massa calcula que el dólar promediará los 219 pesos durante la mayor parte del 2023, con un cierre en la punta de diciembre en torno a los 269 pesos, pero descarta que, para alcanzar esa meta, se eche mano a una devaluación brusca. La aceleración del crawling peg que se evidenció en las últimas semanas se mantendrá durante el año próximo, a pesar del proceso electoral, lo que contrastará con la ralentización que impactó en 2021 y generó un descontento en los exportadores por un atraso cambiario.

 

Para lograr la reducción del déficit el ministro de Economía se apoyará en dos puntos: por un lado, la quita de subsidios al transporte y a la energía, que será del 0,1% para el primer caso, y del 0,6% por las tarifas de los servicios públicos; y por el otro, la disminución del gasto en la importación de energía, con la expectativa de la puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner, para un autoabastecimiento total de la demanda interna.

 

Uno de los principales cuestionamientos que sufrió el texto enviado al Congreso por el exministro Martín Guzmán, que no logró ser aprobado, fue su tono "irreal". Massa buscará mostrar números más "sólidos" y con la proyección inflacionaria del 2022 en 95% aspira a ser "realista" a ojos de la oposición. A la hora de defender el 60% para el IPC para toda la traza del 2023, el jefe del Palacio de Hacienda apostará por el efecto que tendrá en las expectativas la fuerte reducción de la emisión monetaria y un ordenamiento fiscal del Estado.

 

La política de suba de la tasa de interés del Banco Central se mantendrá en línea con el comportamiento de la inflación. Desde Hacienda confían en que la reducción en la suba de los precios generará un descenso de la tasa. Y también admiten que el arrastre negativo de la crisis financiera de julio y el contexto recesivo europeo que comenzó ahora, y continuará hasta febrero del próximo año, impactará inevitablemente en la actividad económica local, llevando al crecimiento en un 2%, casi la mitad que terminará el 2022.

 

Una separata para los jueces

El superministro llevará una zanahoria para los legisladores: dentro del Presupuesto 2023 presentó una separata, que es una suerte de anexo que podrá ser aprobado de manera individual, de modo de evitar un rechazo del texto completo ante la resistencia de algún bloque. Ahí planteará la reducción de beneficios impositivos que gozan algunos sectores, como el caso de los jueces que no pagan el impuesto a las Ganancias. "Si se anima el Congreso, se reducirán gastos que el Estado tiene con empresas y funcionarios, que permitirían aumentar el superávit", plantearon fuentes cercanas a Massa. Este punto cuenta con el visto bueno de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

 

Ahí estará la muñeca política del bloque oficialista del Frente de Todos para negociar con la oposición la aprobación de la norma, que incluirá la continuidad de las facultades especiales para aumentar retenciones con un techo establecido, aunque desde el Palacio de Hacienda aclararon que no están contempladas modificaciones en los derechos de exportación del campo.

 

Para la calma de los gobernadores, que habían elevado su pliego de condiciones para aprobar el presupuesto, el superministro aseguró un crecimiento de las obras públicas en las provincias, en comparación con la ejecución del año en curso. Como también confirmó la continuidad de las políticas para implementar bonos que permitan recuperar el nivel de poder adquisitivo de los jubilados, más allá de la fórmula de actualización de haberes. Según señalaron desde su entorno, Massa está "muy preocupado" por la "distorsión" en los salarios del sector privado.

 

La amenaza de un estado paralizado

Massa no descarta mantener diálogos personales con referentes de la oposición para acercar posiciones, y fuentes de Economía confirmaron el paso de todos los funcionarios afectados para explicar el uso de las partidas, un desfile que reclamaba la oposición, como contó Letra P. Pero en el Ministerio le dejan un mensaje claro al Congreso: sin Presupuesto, el Estado quedará desfinanciado, incluyendo las partidas destinadas al Poder Judicial y al Consejo de la Magistratura, entre otras áreas afectadas. "Si no se aprueba, quién se va a hacer cargo del costo político", es la pregunta retórica de Massa a sus allegados.

 

Según Economía, el texto es realista y coincide con los análisis que realizaron "todos los economistas de la oposición". Contempla una balanza comercial con un superávit de 12.300 millones de dólares, y un déficit financiero del 3,9%, según adelantaron las fuentes.