03|12|2022

Sistema de cuidados, una ley que está sola y espera

11 de septiembre de 2022

11 de septiembre de 2022

Apunta a moderar la desigualdad que sufren las mujeres. Se anunció hace más de cuatro meses, pero no tiene fecha de tratamiento ni recursos para ser financiada.

El presidente Alberto Fernández lo mencionó en la Asamblea Legislativa el 1° de marzo. Dos meses después, el mismo primer mandatario encabezó el anuncio del envío al Congreso del proyecto de ley “Cuidar en igualdad”, que crea el Sistema Integral de Políticas de Cuidados de Argentina (SINCA) el 1° de Mayo. La presentación se hizo en el marco del Día de los Trabajadores y las Trabajadoras en el Patio de las Palmeras de la Casa Rosada, y también participaron la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta; su par de Trabajo, Claudio Moroni; la titular del PAMI, Luana Volnovich; y el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, con un público que incluyó a funcionarias y militantes feministas de todos los sectores del Frente de Todos. El proyecto llegó al Congreso el 2 de mayo. A principios de septiembre, a medio año de aquella primera cita presidencial, el Sistema Integral de Cuidados todavía no fue discutido ni siquiera en comisiones.

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La iniciativa impulsa la creación del SINCA, “un conjunto de políticas y servicios que aseguran la provisión, la socialización, el reconocimiento y la redistribución del trabajo de cuidado entre el sector público, el sector privado, las familias y las organizaciones comunitarias y entre todas las identidades de género para que todas las personas accedan a los derechos de cuidar y ser cuidados en condiciones de igualdad”. Además, el proyecto promueve la modificación del régimen de licencias en los sectores público y privado ampliando los derechos de las personas gestantes, no gestantes y adoptantes que se desempeñen en relación de dependencia o sean monotributistas, monotributistas sociales o autónomos/as.

 

En el Ministerio de Mujeres esperan que el Congreso dé algún paso, porque, sostienen, “el proyecto está listo” y ahora la tarea está en manos de las legisladoras y los legisladores. Esta versión difiere un poco de lo que ocurre en los pasillos de la Cámara baja. Según pudo saber Letra P, la normativa necesita bastantes ajustes.

 

El asunto más importante tiene que ver con (la falta de) recursos para su ejecución: con excepción de las licencias extendidas (a cargo de ANSES) y un porcentaje del 8,5% del presupuesto de Obras Públicas destinado a infraestructura de cuidados, que abarca desde espacios de primera infancia hasta jardines maternales, no hay lineamientos sobre, dicho de manera sencilla, “de dónde se saca la plata”. Tampoco está establecido cómo se “llenan” en términos pedagógicos dichos espacios de cuidado.

 

“No podemos trabajar en una ley que no le cambie la vida a la gente”. En eso coinciden numerosas voces dentro de la Cámara de Diputados. Otro punto en común tiene que ver con que, si bien el proyecto no “está listo”, de ninguna manera está cajoneado o pisado, sino que las discusiones y modificaciones que debieron haberse hecho antes del envío, “la rosca previa”, están ocurriendo ahora, cuando, además, el panorama político no es el más halagüeño. 

 

Es la economía

En relación con la falta de lineamientos para obtener fondos, fuentes del Congreso que siguieron de cerca la redacción del texto –elaborado conjuntamente por el Ministerio de las Mujeres y el de Trabajo junto con una comisión de especialistas– confiaron a Letra P que en una primera instancia sí estaban previstos, pero que luego no pasaron el filtro del Ministerio de Economía, en ese momento a cargo de Martín Guzmán. La decisión de anunciar el envío del proyecto de todos modos y con un acto tan rimbombante es considerado un error político. Sin embargo, otras voces sostienen que esperar que el texto del Ejecutivo indique partidas presupuestarias o el origen de los recursos para financiar el sistema es una excepción a la regla. Además, afirman que se le pide a este proyecto mucho más de lo que se les pide a otros. 

 

Las reuniones para avanzar efectivamente con la creación del sistema de cuidados se retomaron en los 24 días de Silvina Batakis al frente de la cartera de Hacienda y, aunque no naufragó aún, lo cierto es que no está en la agenda prioritaria de la gestión y que el panorama dentro del Congreso conspira contra su tratamiento. Con una oposición abroquelada que ni siquiera se pone de acuerdo para repudiar el intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, parece difícil acordar un proyecto que ni siquiera está del todo cerrado dentro del bloque del Frente de Todos. Para trabajar una ley así, sostienen en Diputados, es imprescindible volver a construir la transversalidad que se logró en el tratamiento de leyes sustanciales ampliamente demandadas por los feminismos como Paridad o Interrupción Voluntaria del Embarazo, algo que hoy es tan solo un sueño.

 

Organizaciones de la sociedad civil como Unicef, ELA o Cippec impulsan el debate sobre la importancia de avanzar en los consensos para construir un Sistema de Cuidados y que el tema no baje de la agenda pública. Aunque no apoyan directamente el proyecto del Ejecutivo, sí lo asumen como un punto de partida para sostener la demanda con cartas a integrantes de las dos cámaras, campañas en redes y en medios y generación de evidencia empírica hacen su aporte en este sentido.

 

Mientras tanto, otros proyectos de la agenda feminista esperan ser discutidos, tratados y sancionados: desde obligación parental hasta las leyes Olimpia y Belén, pasando por la ley Micaela en medios y "Reconocer es reparar", que propone una reparación económica para las personas travestis mayores de 40 años. Algunas no llegan al recinto porque incluyen partidas presupuestarias que hoy no están disponibles. Otras, por falta de acuerdos.

 

Nadie puede negar que la desigualdad es un problema central de la Argentina y las tareas de cuidado están en la base de esa desigualdad. De acuerdo con los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021, el 91,6% de las mujeres realiza tareas domésticas, mientras que en el caso de los varones lo hace el 73,9%. También, según datos del INDEC, sobre el trabajo productivo total –la suma de remunerado y no remunerado– las mujeres realizan un 94,6%, mientras que los varones un 90,2%. Evidencia sobra, lo que faltan son políticas públicas para achicar la brecha.