Economía y género

Batakis, la brecha y el precipicio

Las consecuencias de la crisis son peores para las mujeres y plantean otro desafío para la ministra feminista. Una dupla histórica y el acantilado de cristal.

La nueva ministra de Economía Silvina Batakis va a necesitar más de un matafuegos para apagar el incendio. Describe Marcelo Falak en desPertar, el newsletter de Letra P, que ya puede hablarse con certeza de un rango de aumentos de entre el 10 y el 15% en alimentos de la canasta básica, a lo que se suma el fantasma de la devaluación, el índice de inflación y la estampida de dólares del Central (más de 550 millones en lo que va del mes). Fogones, fueguitos o fogaratas, la titular del Palacio de Hacienda no tiene tiempo ni de poner portarretratos en el escritorio.

 

Estos números que alarman afectan a toda la población, pero en especial a las personas más vulnerables. En ese grupo, las más empobrecidas y afectadas por la pobreza y la indigencia son las mujeres con niñas y niños a cargo. Con este panorama asumió una ministra que se define feminista, que habla a menudo de la desigualdad y que tiene conocimiento del territorio. Las demandas para Batakis vienen de todos los sectores y las de las mujeres, adolescentes, niñas y niños, se abren paso entre la segmentación de tarifas y la discusión con el Club de París. Hay esperanzas puestas en ella y en la viceministra Karina Angeletti: es la primera vez en la historia que la cartera de Economía es conducida por dos mujeres feministas. 

 

Los datos oficiales indican que, en el último trimestre de 2021, las mujeres alcanzaron el máximo histórico de empleo (46,4%) y el mínimo nivel de desempleo (7,7%) desde 2017. Para la socióloga y especialista en economía feminista Lucía Cavallero, aunque se está remontando la crisis heredada de “las políticas implementadas por el macrismo que hicieron retroceder todos los índices relacionados con la igualdad de género” y la caída en la participación de las mujeres en el mercado laboral provocada por la pandemia, este crecimiento en la participación en el mercado laboral incluye trabajos más precarios que los anteriores a la emergencia sanitaria. “Esa mayor precarización laboral afecta de modo particular a las mujeres, lesbianas, travestis y trans”, explica Cavallero. De hecho, el 35,7% de las trabajadoras no tiene una relación laboral formal, mientras esta proporción alcanza al 31,3% de los asalariados varones. 

 

Otro tema central para Batakis en términos de brecha de género, tiene que ver con los ingresos: las mujeres están sobrerrepresentadas en los deciles más bajos y entre quienes reciben salarios registrados por debajo de la canasta básica son mayoría. A eso se suma el atraso de los subsidios y jubilaciones en relación con la inflación. “Un segundo grupo de problemas con el que se va a enfrentar la nueva ministra es la caída del poder adquisitivo que sabemos que afecta de manera particular a las mujeres”, enumera la socióloga.

 

“A siete años del primer Ni una menos seguimos reclamando que se reconozca el trabajo de las promotoras de género en los barrios. Son quienes están en la primera línea abordando las situaciones de violencia”, dice Cavallero y agrega: “Es fundamental la discusión sobre el reconocimiento y la distribución de las tareas de cuidado”. Este punto atraviesa al resto. La necesidad de compatibilizar el trabajo de cuidados no remunerado con un trabajo remunerado obliga a muchas mujeres a insertarse en empleos con peores condiciones laborales. “La crisis no se relaciona tanto con la actividad, que no evidencia una recesión, sino con las condiciones del empleo y los ingresos”, sostienen en el think tank Ecofeminita.

 

Trabajo no remunerado

El impacto de las tareas de cuidado comenzó a tener una medición oficial hace poco, cuando en mayo pasado el Indec presentó los resultados preliminares de la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo: nueve de cada diez mujeres realizan tareas domésticas y la relación baja a menos de siete de cada diez en los varones. En el cuidado de familiares dentro del hogar, esa tarea la cumplen el 94% de las mujeres y el 74% de los varones. La segunda parte del informe, prometida para el segundo trimestre del año, revelará cuántas horas le implica a cada género por día el trabajo de cuidado, un dato relevante para cuantificarlo. La única aproximación a esta información es el documento “Los cuidados, un sector económico estratégico. Medición del aporte del Trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al Producto Interno Bruto ”, realizado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género en septiembre de 2020. Según el informe, estas tareas no remuneradas representan un 15,9% del PIB y es el sector de mayor aporte en toda la economía, seguido por la industria (13,2%) y el comercio (13%).

 

El 1° de mayo pasado, el Gobierno anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para crear un Sistema Integral de Cuidados. El texto contempla licencias compartidas e inversión en infraestructura, entre otros temas que apuntan a reducir la desigualdad. El proyecto fue girado a las comisiones de Mujeres, Trabajo y Presupuesto, pero aún no está previsto su tratamiento. Según pudo saber Letra P, en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad que conduce Elizabeth Gómez Alcorta están conversando con integrantes de la bancada oficialista para impulsar la discusión el próximo mes. 

 

Otro tema tiene fecha de vencimiento y era resistido por el exministro Martín Guzmán: la inclusión previsional, cuyo vencimiento está previsto para el 22 de julio. Cavallero advierte que “si esa moratoria previsional se cae, solo se van a poder jubilar una de cada diez mujeres”. La iniciativa, que ya fue aprobada en el Senado, aguarda la sanción de la Cámara baja. La senadora Juliana Di Tullio explicó en la sesión que esta iniciativa del Frente de Todos permitiría pagar con antelación su deuda previsional a unas 800.000 personas, que podrían cancelar de antemano los pagos restantes para jubilarse y especificó que la decisión incluye a 477.000 mujeres y 295.000 varones en condiciones de jubilarse pero que no cumplen con los años de aportes. Además, 522.000 mujeres de 50 a 59 años y 327.000 hombres de entre 54 y 65 años podrían adelantar su deuda previsional a la Anses.

 

El acantilado

"Estamos en mejores condiciones para hablar con la ministra porque conoce estas demandas populares, trabaja y trabajó con organizaciones sociales y sabe quiénes son los actores y actrices políticos y sociales de la Argentina y cuáles son las demandas del campo popular”, dice Cavallero sobre la posibilidad de que Batakis se ocupe de la agenda de género. La economista, comunicadora y coordinadora general de Ecofeminita Candelaria Botto no celebra “con bombos y platillos” la asunción de la ministra, pero no le parece un tema menor que ese lugar sea ocupado por “una mujer con perspectiva humanista”.

 

En estos días se habló mucho del precipicio de cristal, una más de las barreras invisibles, en este caso la que describe que las mujeres tienen muchas más posibilidades de acceder a puestos de decisión cuando las circunstancias son adversas, en medio de una crisis o cuando hay más probabilidades de fracasar. La metáfora aplica a la nueva ministra, parada frente al acantilado, con una red feminista que la puede sostener, si escucha las demandas.

 

Javier Milei con el gobernador Claudio Vidal. 
Axel Kicillof y Maximiliano Pullaro, buena síntonia y cooperación.

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