10|9|2022

Pergolini, otra caída estrepitosa del gurú de los medios digitales y van…

01 de agosto de 2022

01 de agosto de 2022

Recorte abrupto de programación, despidos y bronca en Vorterix. Devaluado, el empresario despotrica contra la publicidad y la competencia. La lista de achiques.

“Veníamos más o menos bien, la programación de este año fue toda una decisión de apostar por ofrecer mucho y ver si audiencia y clientes nos acompañaban. (…) Pero si bien tenemos más facturación se nos está volviendo imposible cobrarlo. Volvemos a tener mucha pauta que se está atrasando en el pago casi 120 días”. Con estas palabras comenzaba la carta de Mario Pergolini comunicando al staff de Vorterix que se venían cambios en la programación por problemas financieros. “Veníamos bien, pero… pasaron cosas”. La nueva reducción o achique de la estructura artística de la radio/proyecto multiplataforma es una mala noticia para el sistema de medios por varios motivos. El más obvio, el material, que volvió visible la decisión: muchas de las personas que trabajan en la emisora pierden sus puestos y fueron despedidas de manera intempestiva y poco profesional: varias de ellas se enteraron mientras estaban al aire. De un día para el otro, buena parte de quienes hacían sus programas por las tardes y en la noche cayeron en la cuenta de que quedaban fuera del proyecto. 

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Otro motivo es que se trata de una apuesta por contenido hablado, programación no-musical, que fracasa y se descalabra. En febrero pasado, con el anuncio de nueva programación, Vorterix había vuelto a ponerse a la cabeza como un espacio de producción con figuras emergentes, más o menos jóvenes, con la intención de captar nuevas audiencias. Luego de las salidas de Santiago Maratea, Sofía Carmona, Migue Granados y Martín Garabal en 2020, reflotaba como propuesta joven y novedosa. Escasa en el sistema mediático argentino.

 

Voces procedentes de podcasts reconocidos, streamers y algunas otras figuras con buenas comunidades en redes llegaron a la “radio” para hacer sus programas. Hoy buena parte está fuera. La decisión muestra el escaso margen económico de la producción de los medios en Argentina. En su carta, Pergolini plantea que debió sostener con fondos personales los huecos de ingresos provocados por el corrimiento de las fechas de cobro de las pautas publicitarias. Algo habitual en la plaza mediática local.

 

Vorterix se erigió, en 2012, como una sociedad de Pergolini junto a Matías Garfunkel y Sergio Szpolski (quienes aportaron la licencia de radio, entre otras cosas). Con el fin del kirchnerismo, las personas asociadas del Grupo Veintitrés fueron reemplazadas por las del Grupo Indalo. El detonante de los primeros ajustes, fueron achiques y olas de despidos, en pleno “reacomodamiento financiero”. Esa relación no terminó bien y el vínculo con Indalo se cortó en algunos meses. Sin embargo, en octubre de 2021, Pergolini anunció una alianza con el Grupo Octubre de Víctor Santa María. “Creo que nos va a dar más trabajo a todos”, decía el director de Vorterix entonces. A menos de un año de aquel anuncio, la sociedad no parece haberle significado mayor capacidad productiva a la radio. A lo largo de una década de Vorterix, entonces, la capacidad para generar una estructura financiera y empresaria estable se encuentra entre las deudas de Pergolini como gestor.

 

Como fuera tras su salida de Rock & Pop, o el fin de ciclo en CQC y la polémica pública con su excompañero Eduardo de la Puente por las regalías de la venta del formato del programa al exterior, o su vuelta a la emisora de calle Conde como director, los cierres polémicos con quienes trabajan en sus empresas, son una marca personal de Pergolini. También estuvo envuelto en polémicas por desprolijidades en la cesión de acciones de X4 FM 104.3 a Inversiones JR SA y por la venta de la productora Cuatro Cabezas -creada junto con Diego Guebel- al grupo holandés Eyeworks. El empresario cercano al macrismo que ahora dijo que sus trabajadoras y trabajadores "son problemas”, en 2018 también había justificado los despidos en la agencia de noticias Télam porque “sobra un montón de gente”.

 

“Intentaré preservar el trabajo de todos, pero tengo que repensar la programación ya que solo en digital estamos compitiendo con plataformas que ponen entre dos y tres programas solamente al aire”, escribió Pergolini sobre el cierre de su carta, al exponer que parte de sus problemas en Vorterix residen en perder la competencia con nuevas caras que se sumaron a producir programas de streaming en vivo por YouTube o Twitch, pero con estructuras más chicas, menos horas de producción y más audiencia también. El foco fue puesto rápidamente en Luzu TV, el medio de Nicolás Occhiato, quien emite de lunes a viernes principalmente entre las 8 y las 13.

 

Es en ese mercado que sorprende la decisión de Vorterix y su justificación de culpar al armado de una programación con muchas horas de vivo, cuando el contexto tecnológico para el que pretendió nacer ya otorgaba la capacidad de reducir ese volumen. La programación ha dejado de ser la idea principal de la industria de la radiodifusión, pero quienes manejan las empresas, incluso las más “innovadoras”, se niegan a verlo. Del mismo modo sorprende el argumento del mercado publicitario y que otras marcas prefieran a otros productos con mayor audiencia, aunque no sea del todo cierto que proyectos como Luzu sean éxitos comerciales.

 

El nuevo achique de Vorterix demuestra que la innovación no consiste solo en cuestiones técnicas o tecnológicas sino también en la adaptación de los contenidos artísticos a las nuevas formas de consumir, lectura de mercado publicitario y generación de estructuras estables para la gestión económica y financiera de estas propuestas. Que uno de los primeros medios en darle lugar al trap y leer las nuevas tendencias culturales de Buenos Aires carezca de un esquema de gestión que le otorgue estabilidad artística por tres o cuatro años, es un problema más tradicional que emergente del mercado argentino de medios.