28|6|2022

La marea verde llegó a Estados Unidos

18 de mayo de 2022

18 de mayo de 2022

El pañuelo argentino encabeza movilizaciones en defensa del derecho a la interrupción del embarazo. La Corte revocaría el fallo que la legalizó en 1973.

La semana pasada, un grupo de legisladoras norteamericanas marchó al Senado de su país para que el aborto voluntario se convierta en ley en los Estados Unidos. Al frente estaba la diputada demócrata por Nueva York Nydia Velázquez, con un pañuelo verde en su cuello. El sábado pasado, miles de personas en las más diversas ciudades estadounidenses marcharon para defender el derecho al aborto. La foto del puente de Brooklyn colmado, con la cabecera de manifestantes portando pañuelos verdes de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, dio la vuelta al mundo. El símbolo de las feministas argentinas se convirtió en una forma de lucha: en estos días, las norteamericanas tienen que defender un derecho conquistado en 1973.

 

En Estados Unidos, el aborto es legal a partir de un fallo de la Corte Suprema de Justicia dictado cuando Norma McCorvey, conocida como Jane Roe, demandó a Henry Wade, fiscal del condado de Dallas, por impedirle el derecho a interrumpir un embarazo -tenía 21 años y era su tercero-. La ley de Texas prohibía el derecho al aborto excepto en caso de que corriera peligro la vida de la mujer. A partir de ese fallo de 1973, el derecho al aborto estaba garantizado en todo el país.

 

El uso del verbo en pasado y las movilizaciones tienen que ver directamente con la filtración de un borrador de un fallo de la actual Corte en el que, de nueve integrantes (seis son conservadores), cinco se pronuncian a favor de revocar Roe Vs.Wade, lo que significaría un retroceso de 20 años en términos de derechos sexuales y reproductivos. El caso sobre el que se pronuncia la Corte es Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization, sobre la constitucionalidad de una ley del estado de Mississippi que prohíbe la mayoría de los abortos después de las 15 semanas.

 

Las manifestaciones masivas, que incluyen participación de estrellas de Hollywood, entonces, apuntan a influir en la decisión de la Corte, cuyo fallo definitivo se espera para junio. Si Roe Vs. Wade es revocado, 26 estados podrían prohibir el aborto, lo que implicaría que más de 36 millones de personas en edad reproductiva tendrían que buscar atención médica en otros estados o llevar adelante un embarazo en contra de su voluntad o, inclusive, poner en riesgo su vida.

 

La abogada Paola Bergallo, una de las mayores especialistas de la Argentina en legislación sobre derechos sexuales y reproductivos, cree que este fallo sería “el golpe final” para un proceso que se inició hace cuatro décadas. “Es una estrategia muy consistente y muy enfocada que comenzó a gestarse hacia finales de los años 70 y comienzos de los 80, en la que se puso mucho esfuerzo y una sostenibilidad de largo plazo. Finalmente, lo que están haciendo es cosechar el resultado con una particularidad, algo que quizás nadie esperó con tanta contundencia: que (Donald) Trump pudiera nominar a tres integrantes de la Corte Suprema”. Para Bergallo, responsable del área de Géneros de Fundar, “hoy ese derecho no existe de facto en muchos estados de Estados Unidos”.

 

De hecho, sólo en el 2021 se introdujeron casi 600 restricciones al aborto en 44 estados, mientras que en 2019 fueron 300. El premio al estado más restrictivo está peleado, pero Texas pica en punta con una ley que prohíbe el aborto a partir de la semana seis (la llamada “ley Latido”), que funciona casi como una prohibición total: la mayoría de las personas no saben que están embarazadas antes de ese lapso. A eso se suma que el cumplimiento de la ley no corre por cuenta de integrantes de la función pública sino de ciudadanos y ciudadanas que pueden delatar y demandar civilmente a quienes violen esta restricción sobre la interrupción del embarazo. Si ganan el juicio, el Estado les promete un mínimo de 10.000 dólares por “daños”.

 

El modelo argentino

 

Hasta ahora, el intento de representantes demócratas de la legislatura norteamericana por convertir Roe Vs. Wade en una ley fracasó, pero sus principales referentes progresistas se expresaron en redes sociales y en las movilizaciones.

 

La senadora Elizabeth Warren tuiteó: “Las prohibiciones del aborto afectan más a las personas de bajos ingresos, a las personas de color, a sobrevivientes de violación e incesto y a quienes tienen dos trabajos por menos de lo suficiente para mantener a los hijos que ya tienen. El Partido Republicano les ha dado la espalda. El resto de nosotros no podemos”. 

 

En el mismo sentido se pronunció el senador Bernie Sanders. “El Congreso debe aprobar una legislación que codifique Roe Vs. Wade como la ley en este país AHORA MISMO”, reclamó.

 

Estas manifestaciones se producen en un año de elecciones legislativas en Estados Unidos que podrían cambiar la configuración del Congreso. Las encuestas de opinión sobre el aborto legal en ese país dan cuenta de que la mayoría está a favor del derecho a interrumpir el embarazo de manera legal, lo que podría beneficiar las candidaturas progresistas.

 

Bergallo, doctora en Derecho por la Universidad de Stanford y magíster por Columbia, no cree que en Estados Unidos estén dadas las condiciones para producir esa ley. “Hace falta -señaló- una construcción de transversalidad política y policlasismo que el movimiento de mujeres norteamericano y las mujeres que participan en política hoy no están en condiciones de dar y tampoco sus aliades”.

 

Esa construcción permitió que en la Argentina se sancionara la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en diciembre de 2020, luego de 14 años y ocho intentos de presentación y aprobación del proyecto en el Congreso. “Hay algo de la experiencia argentina que se puede no trasladar, pero sí transmitir”, sostiene Bergallo. “La complejidad y la riqueza de nuestro proceso se conoce poco, así que hay un trabajo pendiente de divulgación. Es una construcción de largo plazo con hitos transformadores como Ni Una Menos y la ley de cupo de 1991, mucha intensidad y mucha inversión organizativa”, amplió.

 

La abogada también destaca, del ejemplo argentino, “la resiliencia, la persistencia, el ensayo y el error, la creatividad de muchas de las formas de organización que se fueron probando y llevando adelante en Argentina y, fundamental, la infinidad de comunidades de mujeres de distintos lugares del país de diversas disciplinas y tipos de saberes y solidaridades que están detrás de esa historia”.