19|6|2022

“Pareciera que las mujeres solamente podemos hablar de temas de género”

19 de abril de 2022

19 de abril de 2022

Renunció al Ministerio de Economía: el techo de cristal. Guzmán, bajo la lupa. Pide arriesgar más y definir: superministro o gabinete. Salario universal.

Después de dos años al frente de la Dirección de Economía Igualdad y Género, Mercedes D’Alessandro renunció a su cargo en el gobierno de Alberto Fernández y volvió a las consultorías privadas. La economista, impulsora de políticas como el IFE y Registradas, se fue de la administración pública porque encontró un techo imposible de perforar. Desde el llano, en diálogo con Letra P, enfatiza la necesidad de incorporar mujeres a los espacios de decisión y analiza la gestión de su exjefe Martín Guzmán.  

 

-¿Por qué renunció a la Dirección de Economía, Igualdad y Género?

 

-Por una suma de factores, pero, en términos generales, me mudé de Estados Unidos a vivir a la Argentina específicamente convocada para trabajar en el equipo económico, creando un espacio que contemplara incorporar el feminismo a las políticas económicas. Eso lo hicimos durante estos dos años con Sol Prieto y todo el equipo. En lo que a mí respecta, ese trabajo que venía a hacer se hizo. A mí me gustan los desafíos y necesito más.

 

-¿Por qué no tener otro puesto en la gestión pública?

 

-Desde mediados de 2021 que vengo hablando de esta posibilidad de dejar la Dirección y lo cierto es que a veces se abren espacios, pero la mayor parte de esas veces aparecen varones para ocuparlos.

 

D'Alessandro, en Letra P. (Fotos: Santiago Cichero)

-¿Se refiere a nuevos organismos o a reemplazos?

 

-Cuando fueron las PASO, hubo muchos cambios en el gabinete y todos implicaron el ingreso de varones y la salida de las mujeres. Cuando reemplazaron a (Santiago) Cafiero por (Juan) Manzur, la lectura que se hacía era que había que darle volumen político al gabinete y, más allá de las cuestiones que una pueda pensar de estos nombres, cuando se hablaba de volumen político, siempre se pensaba en varones y nunca en incorporar al gabinete a una Lucía Corpacci, por decir un nombre de una mujer, de las tantas que tienen experiencia en la gestión, años de trayectoria, de fortalecimiento de lazos de territorio, de militancia y de trabajo en los barrios. Durante los dos años de la pandemia, el volumen político desde la perspectiva que nosotras miramos la realidad estuvo en sostener estrategias de cuidado y de supervivencia frente a la emergencia sanitaria y eso se hizo mayoritariamente de la mano de mujeres.

 

-¿La Dirección de Economía, Igualdad y Género fue un techo?

 

Más que un techo, diría que tenemos los mismos fenómenos que analizamos en el mercado laboral: techos de cristal y paredes de cristal, porque pareciera que las mujeres solamente podemos hablar de temas de género…

 

-Sería una suerte de condena…

 

-Esto me pasa inclusive con compañeras: comentar que quisiera cambiar de actividad y que me respondieran que no hay espacios de género. Yo soy economista y nadie le dice a un varón “tenés que hacer cosas de varones”. Hay compañeros que asumen un desafío en la industria satelital y no sé cuánto saben de satélites o asumen desafíos en un banco y no vienen de una experiencia en el sistema financiero. Sin embargo, parece que ellos sí pueden estar listos y son todo terreno y que nosotras, en cambio, en género la vamos a romper, pero, si nos sacan de género, hay que ver si en el currículum tenemos alguna línea.

 

Guzmán y el futuro

-¿Piensa dejar de participar de la política partidaria?

 

-No. De hecho, yo me considero y me siento todavía parte del Frente de Todes. El año pasado me afilié al PJ. Mariano Recalde personalmente me hizo llenar la ficha de afiliación.

 

-¿Se siente más cerca de La Cámpora?

 

-No, en un sentido más amplio, más “frentetodista”. Me gusta este espacio en el cual convergen tantas filas. Todavía está el desafío de ver cómo es la gobernanza de ese espacio. Hoy está sobre la mesa cómo se toman las decisiones, quién tiene la lapicera virtual o real. También, cómo se dirimen los debates. A mí me gustan mucho los debates que estamos teniendo ahora a nivel político. Entiendo que muchos estarán afectados y tienen miedo, que hubo una ruptura o lo que sea, pero son vitales esos debates. El Frente venía un poco adormecido. Estamos en una situación muy atípica, muy extraordinaria a nivel local y a nivel mundial que amerita tener estos debates profundos. Me gustaría que fueran más rápidos, porque, mientras tanto, hay que resolver temas y a veces esos debates obturan un poco los caminos o algunas decisiones.

 

-¿Cómo evalúa las críticas a Guzmán sobre la falta de plan económico o la idea de que es sólo el ministro de la Deuda?

 

-Martín hizo el trabajo que le fue encomendado, el que el Presidente, que el Frente de Todes le encomendó, que era resolver la deuda con los bonistas, primero, la reestructuración de la deuda privada en 2020. Luego, le tocó lo del FMI y ahora, como ministro de Economía, tiene que reordenar las prioridades. Tuvimos distintas formas de organización en gabinetes económicos en los últimos años. Hubo gabinetes económicos en los que funcionaban varias personas para la toma de decisiones. Lo vivimos en 2020, durante la pandemia, un gabinete con Cafiero, (Cecilia) Todesca, (Matías) Kulfas, (Claudio) Moroni, (Daniel) Arroyo, Guzmán... Después, eso se fue desdibujando. En la historia reciente también tuvimos ministros con una presencia más central, como Amado Boudou o Axel Kicillof. Esa es una definición, una decisión política hacia el ministerio: si las definiciones económicas las toma el ministro de Economía de manera unipersonal o va a haber un gabinete económico. Eso hay que resolverlo ahora.

 

-¿Qué está pasando ahora?

 

-Cuando el Presidente convoca a la guerra contra la inflación, por ejemplo, las medidas salen, alguna de Domínguez en Agricultura, otra de (Roberto) Feletti y Kulfas en Producción… están un poco desperdigadas. Lo mismo cuando hablamos de política de ingresos, cuando hablamos de inflación, hablamos de que los ingresos acompañen para que no se queden atrás: una fue de la mano del ANSES con (Fernanda) Raverta, otras de la mano de Desarrollo Social con (Juan) Zabaleta, otras de la mano de Moroni en el debate con los sindicatos y los grupos empresarios. Ahí falta que nos sinceremos: si hay un gabinete económico y cómo se lleva adelante esto o si el ministro de Economía es quien tiene esa potestad.

 

-El Gobierno dice que la economía está creciendo y muestra números, pero, a la vez, deja fuera de esos números a trabajadoras y trabajadores de la economía popular. ¿Cómo ve este fenómeno?

 

-La recuperación que tuvimos en 2021 fue muy despareja. En 2020 perdimos diez puntos de PBI que recuperamos al año siguiente, pero en esa recuperación hay sectores que todavía están muy atrás. Uno es el de trabajadoras de casas particulares, que no volvió a los niveles prepandemia. Cuando se habla de los indicadores de la industria, que son muy positivos, estamos hablando de un sector que tracciona un millón y medio de empleos. El de empleadas domésticas tracciona un millón 200 mil. A veces miramos la economía con una óptica de la economía formal, del estereotipo de lo productivo (la industria, el transporte, la energía, la tecnología, etcétera), y a veces -que es lo que la economía feminista trae siempre a la mesa- nos olvidamos de un montón de trabajo que se realiza diariamente y que lo damos por hecho, que es el trabajo de cuidados, los trabajos del hogar... la economía popular es un poco economía doméstica en ese sentido o, por lo menos, en los debates que tenemos con la economía popular, desde el feminismo nos sentimos muy cerca, porque es un trabajo invisibilizado. Hay una frase del peronismo que siempre repiten, que es “gobernar es crear trabajo”, y muchos se imaginan un trabajador old school, con el casquito, las botas, entrando a la fábrica, pero el mundo del trabajo cambió.

 

-La Argentina fue reconocida por distintos organismos internacionales por las medidas que tomó en favor de la recuperación económica de las mujeres durante la pandemia. ¿Cuáles tomaría hoy?

 

-Hoy se está demandando un salario universal básico. Siempre en lo económico se dice que no hay plata, no hay plata. El debate es más profundo que decir “no hay plata”. Hoy, el Estado, por cada punto de tasa de interés que sube para capturar depósitos en el sistema financiero, son tres AUH. Si tenemos plata para hacer política monetaria para capturar depósitos porque esa es nuestra forma de “luchar contra la inflación” –lo digo entre comillas porque no estamos viendo muchos resultados con eso-, es un trade off: estoy usando recursos para esto, que me quita recursos para esto otro. Hoy, tenemos el desafío de abordar estos fenómenos de una manera un poco más arriesgada y lo está pidiendo el mundo entero. En estos días se publicó un informe de Oxfam que muestra que 260 millones de personas más van a entrar a la extrema pobreza y digo más porque con la pandemia ya habían entrado otros cientos de millones. Hay un grupo de países que va a pagar 43 mil millones de dólares en deuda y eso les alcanzaría para importar los alimentos, para que no murieran de hambre. Hay una situación bastante extraordinaria a nivel mundial que amerita pensar fuera de la caja.

 

-¿Qué piensa del proyecto de ley que se está trabajando en el Senado, de pagarle al Fondo con la plata fugada?

 

-Me parecen bien todas las iniciativas que vayan en contra de la fuga de capitales para la evasión argentina.