CABALEAKS

Larreta, entre sus razones para bancar a D'Alessandro y la presión para sacarlo

Los argumentos del Gobierno porteño para desacreditar los chats del nuevo escándalo. Una corriente silenciosa advierte los riesgos de no soltar el lastre.

La nueva filtración de presuntos chats del ministro de Seguridad y Justicia porteño, Marcelo D'Alessandro, tomó por sorpresa a su jefe, Horacio Rodríguez Larreta, asegura su entorno. Apenas comenzaron a circular los detalles de intercambios con Silvio Robles, mano derecha del titular de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, y con concesionarios del Estado como el empresario Horacio Violante, el alcalde porteño reunió a su mesa chica para transitar las últimas 48 horas del año y tratar de capear el temporal hasta que amaine. La decisión está tomada: ratificado por el alcalde porteño, D'Alessandro seguirá por ahora al frente de la cartera, aunque ruge un río subterráneo para que le busque una salida elegante. 

 

Ante las consultas de Letra P, una alta fuente capitalina reforzó la argumentación que definieron en el arranque de la jornada. "Esto fue igual a la operación político mediatica que hizo el kirchnerismo poco antes de la condena a Cristina por la causa Vialidad; ahora lo hace después del fallo de la Corte para bajarle el precio y ensuciar la orden a la Nación de transferirle a la Ciudad la coparticipación que nos quitaron", argumentó el funcionario.

 

"Quieren deslegitimar el fallo, que ya no tiene instancias de apelación, pero esta operación de inteligencia que se monta sobre chats que fueron editados e inventados para intentar instalar corrupción donde no la hay a partir de una concesión que no tiene ningún tipo de vínculo con el Ministerio de Seguridad porteño", insistieron cerca de Rodríguez Larreta. La explicación busca relativizar y negar la veracidad de los chats, pero también afrontar las sospechas que desató el capítulo donde se lee a D’Alessandro recibiendo pedidos de favores para ahorrarle multas y aceitarle contratos a Violante, que controla el negocio de las grúas en la Ciudad de Buenos Aires, una de las concesiones más cuestionadas desde hace 20 años.

 

"Un ejemplo que prueba la edición de los chats para montar la operación: en mensajes con la ex subdirectora de la AFI, Silvia Majdalani, se menciona una licitación de chalecos, con fecha 3 de noviembre de 2022. Efectivamente, el Ministerio de Justicia y Seguridad compró chalecos a través de un convenio con Fabricaciones Militares, un organismo que depende del gobierno nacional, pero la fecha de ese convenio es del 20 de septiembre de 2022, es decir dos meses antes de ese chat", sostuvieron en la sede de Uspallata, donde el entusiasmo que tenían por el fallo de la Corte cambió en estado asambleario y preocupación con el mismo destinatario de las miradas durante la crisis de Lago Escondido: D'Alessandro. 

 

Para defenderlo, según supo este portal, el Gobierno porteño buscó desmenuzar todos los detalles de los presuntos faccímiles de los chats, publicados en el sitio www.dalesandrochat.com, que luego no estuvo disponible. Hicieron circular el enlace de un supuesto sitio espejo, donde estarían las pruebas y las correcciones para sostener la trama. Esos enlaces también se cayeron después de la primera contraofensiva. 

 

La segunda tormenta que afronta está dejando desgastado al ministro dentro de la administración que integra. En otras latitudes del Gobierno porteño sostienen que ya le están buscando un reemplazante, pero sacarlo ahora sería costoso y le daría certidumbre a la filtración que buscan demoler. En medio del caos, tienen la tranquilidad de que podrá generar un escándalo público y sembrar sospechas, pero no tiene implicancias penales. "Si Cristina sigue en su cargo condenada, ¿por qué debería renunciar alguien que, en el supuesto caso de que esos chats fueran ciertos, la prueba es fruto de un delito que la invalida?", se preguntó un larretista de paladar negro que no pierde de vista que un sector del espacio considera que ha llegado el momento de poner a D´Alessandro en un segundo plano antes de que sea demasiado tarde.

 

Los larretistas que no quieren al ministro lo miran con cuidado, porque opinan que es imposible que se mueva con ese nivel de contactos y planteos sin que su jefe lo sepa. Aseguran que tiene los días contados y que el alcalde elegirá el momento para correrlo del foco, con una designación en algún organismo descentralizado. Por encima de las desconfianzas e intrigas, todos los consultados valoran y recelan del respaldo que tiene el ministro y se preguntan por qué Larreta lo mantiene cuando se está transformando en un lastre electoral.

 

Manuel Adorni.
Intendentes en llamas. Alcides Alderete, de Sauce de Luna, una pequeña localidad del norte de Entre Ríos, pagará parte de los salarios con bono alimentario.

También te puede interesar