31|1|2023

Compras comunitarias y campings, el ajuste de la hinchada argentina

30 de noviembre de 2022

30 de noviembre de 2022

En el país anfitrión del certamen, hay opciones de alojamiento para todos los bolsillos. Una cena gasolera cuesta 20 dólares y el kilo de yerba, una fortuna. 

Vacacionar afuera del país es un costo alto por la devaluación constante del peso y por el encarecimiento que el Gobierno impuso como modo de desalentar el uso de divisas internacionales con el objetivo de cuidar los dólares del Banco Central. Vivir en Qatar, en días de Mundial, se convirtió en un desafío para la hinchada argentina que juntó dinero para ver el último certamen FIFA que jugará Lionel Messi, especialmente si la ilusión es llegar al séptimo partido, lo que implicará un mes entero de estadía en Medio Oriente para quienes tengan esa posibilidad. Casi como una copia de la división social que existe en el país, pero con recursos diferentes, hay hinchas de primera clase que se hospedan en hoteles de lujo, algunos que comparten casas y otros pasan el día en una suerte de camping en el desierto.

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Más allá que viajar desde la Argentina y asistir a los partidos del Mundial tiene un piso alto para cualquier habitante del país, las clases sociales están marcadas. Hospedarse en uno de los grandes hoteles de Doha tiene un costo mínimo de 350 dólares la noche, con picos de 1.200 dólares. Es decir, los precios varían de 121.800 p a 417.600 pesos por noche. Allí se encuentran personas del mundo empresarial que prefirieron no identificarse, y cuentan con los beneficios de estar en los exclusivos lugares en donde se puede tomar cerveza, por ejemplo. De todos modos, no representan la mayoría de la hinchada argentina que está presente en el país petrolero, en donde una botella de agua, aún subsidiada por el Estado, cuesta lo mismo que un litro de nafta.

 

Existen otros alquileres en donde los argentinos se reúnen en grupos para costear la estadía. El costo para los 14 amigos, que juntaron plata durante cuatro años para asistir a Qatar, es de 80 dólares por persona, lo que significa 27.840 pesos. "Hicimos una compra grande y gastamos 100 dólares. Con eso compramos frutas, huevos, helado, chocolate, agua, gaseosas, maníes, castagna, pistacho. Muchas cosas para picar. Con eso estamos bien abastecidos", le contó, a Letra P, Gastón, que llegó cuando el Mundial ya había arrancado, pero que estará presente en el partido clave de la Scaloneta contra Polonia, con el objetivo de pasar a octavos de final.

 

Los campings son containers en medio del desierto. Su costo no es económico, porque en algunos incluso se llega a pagar hasta 70 dólares la estadía. Si se quiere vivir una vida low cost, pasar por un supermercado para comprar harina, fideos, arroz y leche cuesta 15 dólares (5.220 pesos), siempre y cuando se elijan las marcas más económicas que están en las góndolas. Mantener la tradición argentina de tomar mate, a pesar del calor desértico, es también caro: alrededor de 12 dólares el paquete de un kilo de yerba, es decir, 4.176 pesos.

 

Una cena afuera, también, tiene variantes. "Un muy buen lugar", según lo definen los viajantes, el precio por persona está alrededor de los 50 dólares. Los más gasoleros pueden comer sushi y pasar una buena noche por poco menos de 20 dólares per cápita, por ejemplo. Pero hay otras variantes más económicas, como la pizza.

 

Las consultas realizadas por Letra P dejaron ver que "no está en la cabeza" de las argentinas y los argentinos en Qatar el peligro de una devaluación brusca del peso, una situación que el ministro Sergio Massa intenta contener ante una avanzada del mercado, que presiona por un tipo de cambio más alto para recortar la brecha entre el oficial, los financieros y el blue. "Nadie está pensando en eso. Es obvio que sería un bajón, pero no hay expectativa de que suceda", le dijo Martín, un hincha que prefiere esquivar la preocupación que le significaría al bolsillo en pesos que debería enfrentar cuando deba pagar los gastos de la tarjeta de crédito si el tipo de cambio se disparara.