13|1|2023

Cristina 2023: el clamor que ilusiona al kirchnerismo cordobés

13 de noviembre de 2022

13 de noviembre de 2022

Rumbo al 17-N, las tribus K coinciden en que una candidatura de la vicepresidenta “ordenaría todo”. La estrategia nacional. El armado provincial, un desafío.

CÓRDOBA (Corresponsalía) La expectativa en torno a una posible candidatura de Cristina Fernández de Kirchner envalentona al ala kirchnerista cordobesa que, como cada dos años, avanza en el armado de una alternativa electoral que represente al espacio en la contienda provincial del año próximo. En un escenario que parece polarizarse entre las opciones opositoras al Frente de Todos (FdT), en la tierra del fernet con Coca hacen cálculos y, manteniendo sus diferencias respecto de la estrategia, buscan la manera de sostener sus banderas históricas en el adverso escenario mediterráneo.

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Más allá de la pata peronista del FdT que la semana pasada llamó a la construcción de una lista que le dispute el territorio a Juan Schiaretti para encolumnarse detrás del esquema nacional de "apoyo al Presidente", hay una estructura histórica ligada al kirchnerismo que hoy sostiene su representación parlamentaria en la Cámara de Diputados con Gabriela Estévez, Pablo Carro y Eduardo Fernández. Cada cual a su manera, mantienen fluidas relaciones con las referencias nacionales del kirchnerismo y coinciden en que las decisiones respecto de las candidaturas se tomarán el año que viene.

 

Ya nadie oculta su entusiasmo a la hora de pensar en una candidatura de la vicepresidenta. “Cristina está por encima de cualquier chisporreteo y una candidatura suya ordenaría absolutamente todo para abajo”, definen en el universo político al que también se suman una serie de fuerzas con representación territorial que terminan dando forma al particular espectro kirchnerista mediterráneo.

 

Fernández, Carro y Estévez, el terceto kirchnerista cordobés en Diputados

Por separado, todas las figuras del espacio dan por sentado que habrá una opción propia en la boleta única provincial en 2023. Más allá de la convicciones, hay una razón técnica hija de las decisiones nacionales que estiraron al extremo la especulación estratégica durante la contienda de 2019 y que pone en jaque a los sellos partidarios kirchneristas en el centro del país.

 

Detrás de la marca Unidad Ciudadana, el kirchnerismo mediterráneo estuvo a punto de plantar una lista propia en las elecciones que Schiaretti terminó ganando con más del 57% de los votos. En tiempos en los que nadie imaginaba el nacimiento del espacio que hoy gobierna el país, el coqueteo nunca correspondido de la conducción nacional con el cordobesismo hizo que el espacio abandonara la contienda al filo de la oficialización de las listas.

 

Ese faltazo obliga al cristinismo a participar del turno electoral que viene. Si no lo hace, algunos sellos históricos como el Frente Grande, el Partido Comunista o Nuevo Encuentro perderán su personería en Córdoba, lo que además podría repercutir en sus estructuras nacionales. “Va a haber lista, el tema es cómo se va a definir la estrategia”, señala uno de los referentes consultados por Letra P, que propone “aprovechar que las cosas están mucho más claras que en otros momentos” para “dejar de discutir nombres y empezar a pensar en un modelo de provincia”. 

 

“Lo que no podemos hacer es traicionar a la militancia, que ha sido la base que nos sostuvo durante todos estos años. Es la oportunidad para sumar nuevos actores, pero siempre parados desde nuestras convicciones”, advierte uno de los kirchneristas con mayor trayectoria dentro del espacio.

 

En el sector político mediterráneo que se entusiasma con la idea de que CFK tome la decisión de protagonizar la próxima batalla presidencial reconocen que un 10% del electorado es algo a lo que el espacio aspira “de base” en cada elección. “La gran discusión es ver cómo podríamos elevar el techo y parece que la disputa tendría que direccionarse sobre el desafío de poder convocar a todos los sectores que se identifican con algunas referencias nacionales, pero terminan votando a Hacemos por Córdoba en la provincia”, describen en las altas órbitas del cristinismo cuartetero. Allí apuntan a espejar una experiencia reciente: “Si lográsemos interpelar a todos los sectores que nos acompañaron en la marcha que repudió el atentado a Cristina, el techo de la última elección legislativa se elevaría”.

 

Como siempre, las decisiones estarán atadas a la estrategia nacional, pero las maneras locales terminarán de definirse en Córdoba. “La necesidad de construir una alternativa en la provincia no es juntarse para las elecciones o por lo que diga Cristina, tenemos la obligación de pensar un frente programático que defienda un proyecto nacional y popular”, dicen en los sectores más alejados al peronismo provincial. “Es muy difícil, porque nunca hubo una conducción definida, pero es una locura seguir viniendo a Buenos Aires a ver qué tenemos que hacer”, disparan a modo de chicana.

 

Quienes reniegan del “teléfono” nacional son quienes más fuerte sintieron el golpe que representó correrse de las elecciones de 2019. “La gente está cansada de la ambigüedad. Si criticamos a Schiaretti, tenemos que enfrentarlo en las elecciones”, sentencian. Mientras, miran de reojo algunos movimientos que dan indicios de un coqueteo con Martín Llaryora.

 

Aunque nadie se atreve a poner en boca de la conducción nacional ninguna definición, un acuerdo electoral con HxC que dejara al Frente de Todos fuera del debate provincial hoy no está en análisis. Los puentes se quebraron y para su reconstrucción será necesaria una decisión política que, asumen, no se tomará este año.

 

El “Cristina Presidenta”, que ya unificó banderas y cánticos, se volverá escuchar el próximo jueves en el acto por el Día de la Militancia. En Córdoba, los sectores que siempre la reconocieron como lideresa indiscutida observarán ese clamor con una sonrisa. Con la convicción de que una eventual candidatura ya no solo puede representar una esperanza para el país, sino para unir las partes rotas del siempre complejo kirchnerismo cordobés.