PROYECCIÓN '23

Llaryora candidato: qué falta definir y cómo sigue la estrategia del PJ cordobés

El acto de este lunes acelera la campaña. Refuerzo en el interior y seducción para sectores díscolos e indecisos. La fecha y la fórmula, el año que viene.

CÓRDOBA (Corresponsalía) “El inicio de una nueva etapa”. Con esa frase, el cordobesismo define el movimiento estratégico que este lunes oficializará a Martín Llaryora como el hombre elegido por Juan Schiaretti para garantizar la continuidad del proyecto de Hacemos por Córdoba (HxC) al frente del gobierno mediterráneo al menos hasta 2027.

 

Cargado con un halo de formalidad que no se condice con lo expresado por la organización del acto, que insiste que “no se trata de una proclamación sino de un gesto que convocará a la unidad para conseguir el objetivo de ganar las elecciones”, el plenario que se realizará en el hotel Quorum da cuenta del inicio de la campaña en Córdoba que, como todo, busca adelantarse al inicio del Mundial. Eso no significa que la rueda se vaya a detener mientras Scaloni y sus dirigidos concentren la atención, más bien todo lo contrario. “Nada se frena, pero es mejor poder empezar a tener las cosas más claras para trabajar, con mayor tranquilidad”, advierten en HxC.

 

Como ya contó Letra P, la etapa que se abre tendrá al vicegobernador Manuel Calvo operando como un virtual jefe de campaña. Estará acompañado por una mesa en la que se destaca la presencia de los ministros Julián López y Paulo Cassinerio. Ambos son hoy los hombres de mayor confianza de Schiaretti y la senadora Alejandra Vigo, que monitorearán el día a día del equipo al que también se suman algunos dirigentes de específico peso territorial y los hombres fuertes del peronismo legislativo. Sobre las segundas líneas de acción también operan intendentes y viejos caudillos departamentales.

 

En esa mesa estratégica aún quedan pendientes algunas definiciones claves para el oficialismo, que también jugarán un papel determinante en los tinglados opositores. Una de ellas, quizás la que más expectativas genera, es la fecha de las elecciones provinciales. HxC deberá terminar de decidir si la distancia entre la discusión local y la nacional se estira lo suficiente como para desenganchar la contienda y provincializar una discusión que, entre el discurso opositor y las intenciones proyectivas de Schiaretti, ya se nacionalizó bastante más de lo que los procesos cordobeses tienen acostumbrado a su electorado.

 

La otra decisión pone el foco en la Ciudad de Córdoba. Con encuestas en la mano y sin un candidato cerrado por parte del oficialismo, el cordobesismo analiza la conveniencia de “pegar” la elección con la provincial. Si bien el peronismo confía en que la alta valoración de la gestión del intendente que quiere ser gobernador alcanzará para garantizar la continuidad, también miran los movimientos del equipo contrario con cautela. Saben que no es lo mismo enfrentar a Rodrigo De Loredo, el opositor mejor posicionado en la Capital, que a cualquier otra figura. Allí, las potencialidades y las debilidades de apostar a un efecto arrastre desde el distrito más grande de la provincia son estudiadas al detalle. Lo mismo sucede con las fórmulas que competirán en ambas contiendas.

 

Con todo, el trabajo específico estará direccionado hacia el interior provincial. El intendente viajará la semana que viene a Estados Unidos, y a su regreso intensificará el recorrido en pueblos y ciudades de Córdoba a partir de una agenda que estará coordinada desde el plano político por Calvo y desde la gestión por Julián López. Paulatinamente, Schiaretti se sumará a esas caminatas. Mientras tanto, autoridades municipales y comunales del interior ya recibieron la orden de convocar a elecciones el mismo día en que se defina la sucesión provincial.

 

Según pudo saber Letra P, el momento para avanzar en la toma de decisiones será en diciembre, aunque la confirmación pública deberá esperar a los primeros meses de 2023. La idea es achicar el margen de maniobra de la oposición, a la vez que ensanchar la propia capacidad de sumar voluntades que hoy se encuentran por fuera de los 19 sellos que forman parte del  esquema coalicional del equipo gobernante. Allí hay actores solitarios que deambulan en el concierto de la política cordobesa sin demasiadas claridades respecto de la forma en la cual posicionarse ante el nuevo mapa electoral. Un opoficialismo que siempre está a punto de romper o saltar el charco, y un peronismo díscolo que presiona, amenazante, mientras chequea el teléfono de modo permanente.

 

Como se dijo, al acto de este lunes no fueron convocados los sectores afines al gobierno nacional. En palabras de sus protagonistas, integrantes legítimos del PJ que respetan la conducción nacional del partido, que preside el propio presidente Alberto Fernández. En los papeles, el peronismo de Córdoba forma parte de ese esquema nacional. Oscar González, protagonista en las últimas horas de un accidente trágico en las Altas Cumbres, ocupa un lugar simbólico en la orgánica, a punto tal que el propio legislador evalúa sumarse a los equipos de trabajo de Horacio Rodríguez Larreta si a Schiaretti no le da la nafta para ser candidato a presidente.

 

La mayoría de los sectores que integran el Frente de Todos en Córdoba saben que la polarización que se anticipa para 2023 pondrá al espacio en una nueva disyuntiva. El dilema final será HxC o Juntos por el Cambio y, aunque en el frentetodismo no vean diferencias entre ambos espacios, reconocen la posibilidad de tejer conexiones con el espacio que llevará a Llaryora como candidato. El tema es que, cada cual a su manera, advierte que no será cuestión de “sumarse porque sí, por dos o tres carguitos”. Así, la pelota va hacia el otro lado del campo.

 

En ese punto se abrirá una discusión que tocará las fibras más íntimas de la relación entre los sectores más representativos de HxC, un schiarettismo que hace tiempo definió cortar lazos con el peronismo nacional, al que fustiga con dureza cada vez que hace referencia a la situación del país, y un llaryorismo que necesita recomponer relaciones para sumar a la mayoría de los actores políticos posibles a su plan para llegar al Panal. En el frentetodismo reconocen esa intención por parte del intendente, aunque se muestran escépticos respecto de las posibilidades reales de avanzar en un armado tomando en cuenta el peso del gobernador a la hora de la toma de decisiones.

 

Victoria Villarruel, vicepresidenta de la nación.
El gobernador Maximiliano Pullaro y Patricia Bullrich durante una de las visitas de la ministras a Rosario.

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