22|10|2021

Intendentes PRO, el encadenado del edificio bonaerense en construcción de Larreta

11 de septiembre de 2021

11 de septiembre de 2021

Garantizan votos y fiscalización en el conurbano y grandes urbes del interior. Pausa a sus aspiraciones personales en beneficio de Santilli. 2023 a la vuelta.

Si Diego Santilli es una de las columnas que tiene Horacio Rodríguez Larreta para comenzar a edificar su proyecto presidencial, los 16 intendentes de Propuesta Republicana (PRO) y sus aliados -todos ellos hombres- son los encadenados de ese edificio en construcción. Aunque con un trabajo subterráneo casi invisible al lado de los líderes opositores nacionales, dieron soporte en la campaña y posibilitarán buena parte de la fiscalización este domingo en la provincia de Buenos Aires, el territorio que concentra el 40% del padrón nacional. Acaso a ello se deban, en parte, las tenciones internas que los tuvieron como protagonistas y las aspiraciones personales que trascienden sus distritos que tienen algunos de cara a 2023.  

 

La importancia radica en que estos jefes comunales gobiernan algunos de los distritos de mayor territorio. Algunos de los que se destacan son Jorge Macri (Vicente López); Néstor Grindetti (Lanús); Julio Garro (La Plata) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero), que, pese a sus diferencias actuales, fundaron en agosto del año pasado el Grupo Dorrego con intenciones de consolidar un plan bonaerense que los tenga como protagonistas, fortalecerse en las elecciones y conducir la estrategia política de Juntos por el Cambio en los territorios que administran.

 

Un año después de aquella fundación, las reuniones se diluyeron y las fotografías dejaron de mostrarse en las redes sociales, aunque sus integrantes insisten con que la base operativa del grupo sigue en marcha y la idea original que los aunó sigue vigente. Esto, al menos, en parte: si bien lograron poblar buena parte de las listas seccionales e incluso nacionales con hombres y mujeres de confianza e incluso conformar la mesa colegiada de campaña de Santilli que tiene a Grindetti como jefe principal, reprimieron sus aspiraciones políticas propias, al menos por esta vuelta. La necesidad de que uno de ellos encabezara la boleta de aspirantes a una diputación nacional para usarla de trampolín al 2023 tuvo que esperar. 

 

“No hay que adelantar la pelea de 2023 al 2021”, insisten. La frase, que repitió tres cuartos de los integrantes del Grupo Dorrego en las semanas previas al cierre de listas contiene un doble mensaje. Por un lado permitió el pase pleno del por entonces vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a territorio bonaerense y, por el otro, dejó un hueco de posibilidad para que, efectivamente, la precandidatura de Santilli no signifique un pase directo a la pelea por la sucesión de Axel Kicillof.

 

Es que, si bien Macri fue el que primero expuso sus intenciones de ser gobernador, de hecho lo hizo días después de que se conociera el fatídico resultado popular que terminó con la carrera bonaerense de María Eugenia Vidal, también, con el tiempo, surgieron deseos similares a su alrededor. Garro y Valenzuela no lo dicen, pero también se anotan e la carrera. El caso de Grindetti es distintos, hay quienes lo escucharon decir que su sueño es llevar a Rodríguez Larreta a la presidencia y ser su embajador en Roma, pero también están los que creen que tiene una mirada puesta en el sillón Dardo Rocha, sólo que por su perfil moderado, de ir paso a paso, no lo comenta ni en público ni en privado. Aún así, quienes lo conocen dicen que antes de ser ministro de Hacienda porteño de Mauricio Macri se mostró igual, lo mismo que antes de llegar al municipio de Lanús. 

 

Entre los 15 intendentes restantes del partido amarillo sobresalen también Guillermo Montenegro (General Pueyrredón), Héctor Gay (Bahía Blanca) y Ezequiel Galli (Olavarría) y Pablo Petrecca, quienes gobiernan distritos que son cabecera de secciones electorales del interior de la provincia. Martín Yeza (Pinamar), por sus vínculos a ambos lados de la frontera interna de Juntos por el Cambio, también es una figura importante en un distrito que además suele ser sede de verano de la rosca política.

 

Si bien no están en las listas, sí le imprimieron en distintos grados su influencia, por eso el margen de triunfo o derrota frente a Facundo Manes en las primarias y, sobre todo, el resultado de la pelea general contra el peronismo determinará la eficacia del respaldo que le dieron a Santilli, y pondrá sobre la mesa sus propios futuros. Enfrente, además del médico estrella que renueva las aspiraciones de poder del radicalismo después del desastre de la Alianza, también tendrán a 33 intendentes de la Unión Cívica Radical dispuestos a jugarse su propia plata.