09|10|2021

Crece la oferta audiovisual por streaming; ¿habrá Cablexit?

30 de agosto de 2021

30 de agosto de 2021

Disney lanza Star Plus, una plataforma de contenidos para audiencias adultas que incluye deportes. ¿Es realmente el principio del fin de la televisión paga?

El mercado audiovisual contará desde ahora en Argentina con una novedad significativa: la gigante global Disney ofrecerá una nueva plataforma de streaming (Star+) que será más que “cine y series”. Se monta a sus ventajas competitivas: tamaño, marca, capacidad de producción y derechos exclusivos. Y se distinguirá de la oferta “complementaria” al consumo de TV Paga (cable o satélite) tradicional, en la que juegan Netflix y sus competidores Amazon Prime, Paramount y hasta Disney Plus. La apuesta será competir con el sistema.

 

El nuevo paquete incluirá películas, series y documentales más programas y acontecimientos deportivos de la cadena ESPN. Eso, en nuestro país, agrega parte de la NBA, el tenis, las ligas de fútbol de Inglaterra, Italia, España, la Champions League y –claro– la nueva perla europea: La Liga1 del PSG de Lionel Messi. Desde Homero Simpson y su familia hasta Le Bron James, Cristiano Ronaldo y Novak Djokovic, juntos en la pantalla, cualquiera sea esta.

 

Resta confirmar cuándo sucederá en Argentina algo que ya tiene fecha en otros países de América Latina: que el paquete de señales de series y películas de Star Premium desaparezca de la oferta de operadores de TV Paga. Esa decisión estratégica resultaría del alto impacto para el modelo tradicional de distribución de contenidos audiovisuales al hogar. Y todo ello, claro, sin normativa a la vista.

 

Star Plus operará en un mercado carente de regulación. En directa competencia con otros actores similares, también de capitales extranjeros, a los que no se les exige producción nacional, empleo local ni aportes a los fondos de fomento. Y será rival, además, de jugadores locales que ofrecen servicios similares pero están alcanzados por las leyes, como Cablevisión/Flow (Grupo Clarín) y Direc TV (en proceso de compra por parte del Grupo Wherthein).

 

En Argentina tendrá un costo de $880 pesos final mensual u $8.800 pesos final anual. Su franquicia para niños, niñas y adolescente (Disney Plus) cuesta hoy $385 pesos mensuales. Desde setiembre, presentará una oferta de “Combo+” Star Plus + Disney Plus a un precio de $995 pesos. A eso habrá que sumarle los impuestos y el servicio de Internet, necesario para ver contenidos por streaming.

 

En comparación, Netflix ofrece tres paquetes hoy: el servicio básico cuesta por mes $279 (el precio final es $457,56 con impuestos); el estándar a $459 (final $752,76 con impuestos) y el Premium a &669 (final $1097,16 con impuestos). Varían la cantidad de perfiles y pantallas que pueden acceder a la vez.

 

La competencia

Según el analista del mercado Enrique Carrier, “se confirma así el temor de los operadores de TV paga”. Este proceso de desintermediación tiene como resultado, por un lado, una ventaja central para el productor y/o dueño de contenidos exclusivos: ya no depende de una red específica y única para llegar a sus clientes. Salirse del “cable” (o del satélite, es decir, de quien “empaqueta”) corre al intermediario. Por otro lado, no le permite emanciparse del que brinda el servicio de conexión a Internet; ese que, dada la concentración -entre otras cosas- en Argentina es en muchas regiones el mismo que antes era “cablero”.

 

Esa “emancipación” del productor/dueño de los contenidos implica el paso de un tipo de distribución a otro. Es una forma de desintermediación propia de Internet. Así se modifican las lógicas del negocio. Asoman entonces las preguntas sobre los comportamientos de las audiencias y del Estado. ¿Cuán masiva será la migración hacia ese tipo de operadores en Argentina? ¿Seguirá el Congreso sin regular estos desarrollos centrales para la producción, distribución y recepción de contenidos audiovisuales? ¿Habrá Cablexit (salida del histórico y expandido mercado de TV por cable en el país hacia estos nuevos servicios)?

 

Para Carrier, “en Argentina, con una penetración de la TV paga del orden del 75% de los hogares (…), la TV paga resiste y en los últimos 4 años creció un 3% en suscriptores. No es mucho, pero en el contexto global de la industria y, particularmente, en los mercados donde la TV paga está más desarrollada, no es malo. Claro que, al analizar en más detalle las cifras publicadas por el Enacom, las realidades son diversas. Particularmente, en el caso de la TV satelital, que entre el 2017 y 2020 perdió un 9% de los suscriptores, o casi 250.000 clientes.”

 

Esta tendencia mundial de trasladar los consumos info-comunicacionales a Internet parece demorada en el país. Quizá incida, entre otros elementos, la tradición del mercado de TV paga y su extensión territorial (que hemos trabajado con profundidad). Tanto como la falta de infraestructura de Internet que sostenga estos consumos. Sin embargo, ya hay en el país casi tanto hogar con banda ancha fija como con TV paga. Sus desarrollos parecen ir de la mano, pues suele ser la misma empresa la que ofrece ambos servicios.

 

De acuerdo a los datos del Enacom y Carrier, a los 9,5 millones de hogares con acceso a los dos servicios debe sumarse casi un 10% (850.000) compuesto por los que dejaron de ser clientes para reemplazarlo por Internet (los cord-cutters, unos 500.000) y los que nunca lo fueron (cord-nevers, estimados en 350.000).

 

Si a la tradición cultural y a la infructuosa experiencia de consumir contenido sincrónico (que sucede en el momento) vía web se suma la falta de oferta de deportes en los OTTs, quizá algo empiece a cambiar “a partir de mañana”. Habrá que ver cuán sufrible será consumirlos en estas plataformas. Por la calidad de Internet, pero también porque la vecindad “grite los goles antes”, por ejemplo.

 

Será clave ver cómo (y cuánto) se reorganizan los presupuestos hogareños destinados a este rubro. Tanto como identificar si la emergencia de estos jugadores consolidará una competencia desigual por tamaños, capacidades y contenidos. Pero también por regulaciones que interpelan solo a algunos.