11|10|2021

El Gobierno abre la billetera para no dejar caer las represas de Santa Cruz

12 de agosto de 2021

12 de agosto de 2021

Con el financiamiento de los bancos chinos en stand by, el Tesoro giró $17.290 millones para no detener las obras de las centrales Cepernic y Kirchner.

El Ministerio de Economía formalizó esta semana la decisión de liberar los fondos para garantizar que la construcción de las dos represas sobre el río Santa Cruz continúe su marcha a pesar de los inconvenientes con el préstamo por U$S4700 millones de los bancos chinos, financistas originales del proyecto, y de los problemas técnicos de suelo detectados en mayo de 2019 que sumaron demoras e incertidumbre sobre la demorada finalización de las centrales hidroeléctricas. 

 

El Gobierno transfirió 17.290 millones de pesos al Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica, a través del Decreto 489/21, que serán destinados a cubrir los gastos corrientes de las represas Jorge Cepernic (antes La Barrancosa) y Néstor Kirchner (Cóndor Cliff). Al mismo tiempo, este año debería quedar definida la mejor solución técnica al deslizamiento detectado hace dos años y que debe determinar si existe riesgo geológico en la segunda central. Se estudian tres alternativas, mientras se observa la experiencia de la empresa BC Hydro, que tuvo un inconveniente simular en Canadá.

 

La construcción de ambas represas está a cargo de la UTE integrada por las empresas Gezhouba (China), Hidrocuyo y Electroingeniería, con el financiamiento de 4700 millones de dólares aportado por los bancos China Development Bank Corporation (CDB), Industrial and Commercial Banck of China Limited (ICBC) y Bank of China Limited.

 

Los desembolsos se cortaron cuando el gobierno de Mauricio Macri decidió modificar el proyecto inicial, al pasar de dos represas con 11 turbinas a un proyecto de ocho turbinas. No solo se redujo la potencia de generación de 1700 a 1300 MW, sino que se modificó el uso que se les daría a las centrales. Ambas estaban pensadas para aportar energía en las horas pico. Sin embargo, ahora la represa Cepernic aportará energía de base (en continuo todo el día), mientras que la Kirchner sí operará en los momentos de mayor demanda. En 2018, los bancos chinos dejaron de girar los fondos comprometidos cuando llevaban entregado el 36 por ciento del crédito total.

 

Como contó Letra P, el Gobierno negocia con las entidades asiáticas una adenda del “contrato de financiación” pero, mientras tanto, le urgía resolver un problema de caja para costear el avance de las obras, que empezó a solucionarse esta semana con la ampliación del Presupuesto nacional y el envío de fondos para ambas represas.

 

La estructura de la obra y todos los movimientos de trabajo demandan 1500 millones de pesos por mes. Con el giro del Tesoro de 17.290 millones de pesos, se cubrirán esos gastos corrientes. “Este es un puente hasta que se retome el financiamiento con China y ahí el Estado recuperará ese desembolso”, explicaron a Letra P.

 

En abril de 2021, las represas presentaban un avance de apenas el 21,8 por ciento, según informó el jefe de Gabinete Santiago Cafiero en su última visita al Congreso. La hidroeléctrica Néstor Kirchner en un 19,3 por ciento; la de Jorge Cepernic en un 27,1 y la línea de alta tensión en un 6,5 por ciento.

 

La falla

“La adenda para el financiamiento con China no depende del deslizamiento detectado, sino que se arrastra desde 2018”, indicó una fuente cercana al proyecto. Se refiere al deslizamiento en el suelo donde se debería montar la represa Néstor Kirchner detectado en mayo de 2019 y que encendió las alarmas sobre la factibilidad de la megaobra. Ante esta situación, la empresa Integración Energética Argentina (IEASA SA) convocó a un panel de seis expertos integrado por ingenieros de Argentina, Alemania, Francia, España y Brasil. Antes de fin de año debería estar la definición sobre la resolución técnica a la falla.

 

“Todavía se está estudiando qué hacer. Las obras en Cepernic no están paralizadas, están ralentizadas. En la Kirchner están por hacer un pozo para hacer un estudio de suelos más profundo. Hay tres opciones para solucionar el tema del deslizamiento, se está viendo cuál es la mejor opción”, indicó a Letra P un director de IEASA.

 

Mientras evalúan las alternativas para apuntalar la obra, descartan que se trate de un problema geológico y apuntan a la existencia de material de baja fricción que debe ser apuntalado antes de continuar con la excavación.

 

Los especialistas consideran habituales encontrar dificultades de estas características, a pesar de contar con todos los estudios de suelos aprobados, cuando se inician los trabajos de fondo. Además del ejemplo de la empresa BC Hydro en Canadá, citan lo que sucedió durante la construcción de Aña Cuá, en Yacyretá, donde se tuvo que construir una especie de pared de hormigón que no estaba previsto al inicio de la obra.

 

La adenda del financiamiento con China no depende exclusivamente de lo que ocurra con las soluciones para saldar el problema de suelo, pero sí tendrá algún grado de incidencia, ya que las tres alternativas bajo análisis presentan costos y plazos diferentes.

 

“Como hay que renegociar plazos, eso depende de la solución que se encuentre”, agregaron a Letra P desde IEASA. “No es un error de estudio. Es un reajuste del proyecto, que no está en riesgo”, argumentó una fuente cercana a la iniciativa para despejar fantasmas.

 

La potencia instalada de la Patagonia representa el 4,6 por ciento del total de la generación hidroeléctrica. Cuando estén en funcionamiento, las represas Cepernic y Kirchner generarán una potencia de 1350 MW, y la Patagonia concentrará el 15 por ciento del total de la potencia hidroeléctrica instalada en el país.