01|9|2021

03 de julio de 2021

03 de julio de 2021

La vicepresidenta abrió preguntas sobre el futuro del Gobierno en el acto de Lomas. Juventud, divino tesoro perdido. ¿Reencuentro público con Alberto Fernández?

Como en cada aparición, Cristina Fernández de Kirchner usó el acto del jueves en Lomas de Zamora para plantar bandera en la política del Frente de Todos. Inquieta por el futuro, la vicepresidenta aprovechó para hablarle a la juventud, un segmento clave en la cosecha de votos 2019 que ahora está golpeado por la pandemia, y para abrir interrogantes sobre el rumbo del Gobierno después de las elecciones.  

 

“¿Y ahora qué?” es la pregunta que hace cada vez con más insistencia Cristina a la dirigencia que tiene acceso al diálogo directo con ella. La vicepresidenta cree que el Frente de Todos logrará ganar las elecciones legislativas, pero plantea hacia adentro la discusión sobre lo que viene en materia de distribución de recursos y marca el terreno aun desde apariciones acordadas con la Casa Rosada, como la del jueves.

 

El acto fue organizado por la tríada que forman en territorio bonaerense, donde Cristina juega de local, el gobierno de Axel Kicillof, el intendente Martín Insaurralde y Máximo Kirchner. La excusa formal fue el acto de entrega de diez mil tablets a niños y niñas de Lomas de Zamora en el marco del programa Conectar Igualdad.

 

El evento elegido ya le dio las herramientas a Cristina para marcar el pulso de su mensaje. En la media hora que duró su discurso, la vicepresidenta hizo múltiples referencias a las políticas de inclusión de su gobierno, que calificó como una época feliz; marcó límites a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, con la reivindicación del programa Conectar Igualdad, volvió a hablarle el electorado joven que el oficialismo busca recuperar.

 

La Casa Rosada lo explica como una “división de tareas”. De manera acordada, Cristina le habla a su electorado desde su bastión bonaerense y durante la campaña se mostrará activa donde el Frente de Todos la necesite. Pronto, prometen, volverá a mostrarse con el presidente Alberto Fernández para mostrar que la relación entre ambos goza de buena salud y la unidad del oficialismo está garantizada.

 

El electorado joven es una preocupación para toda la cúpula de la coalición peronista. En 2019, las encuestas y las urnas dejaron en claro que las personas adultas mayores se inclinaron por Juntos por el Cambio, mientras que el segmento de quienes votaban por primera vez prefería al kirchnerismo o al Frente de Todos. Dos años después, esto último no está asegurado. La pandemia y el encierro golpearon duro a ese universo y el discurso libertario logró calar hondo en un segmento que entiende que su libertad se vio afectada.

 

Cristina vio crecer el fenómeno y hace tiempo que viene advirtiendo, en privado, que hay que hablarle a la juventud. “Jóvenes por la libertad, pero no por la propia. Por la libertad de los demás, que es la mejor libertad, porque libertad 'para mí y que se jodan los demás' no es libertad”, dijo hace dos semanas en el Hospital de Niños de La Plata, donde habló –también junto a Kicillof- sobre los jóvenes y las jóvenes que hacen trabajo voluntario en los vacunatorios.  

 

En la Casa Rosada también tomaron nota. La juventud es el segmento de la sociedad que más sufrió el encierro de la pandemia, que padeció el corte de las relaciones sociales y el aislamiento y vio arruinados, por ejemplo, sus últimos años en el colegio secundario, con las experiencias que eso implica. Encima, no recibe ninguna política del Gobierno, como fueron el ingreso familiar de emergencia (IFE) para los sectores de bajos recursos o el programa de asistencia al trabajo y la producción (ATP), orientado a las empresas, que pueda compensarlo.

 

“El duelo de los sub-20” está en agenda, afirman en la Casa Rosada, donde aseguran que en los próximos meses habrá anuncios destinados a esa porción de la sociedad que se siente desilusionada con el Frente de Todos. En su discurso, la vicepresidenta hizo lo suyo adentrándose en el mundo de freestylers, traperos y raperos, con sus menciones a Wos, Trueno y L-Gante, que siguen millones de adolescentes. El Presidente había intentado una conexión con el público joven cuando hizo un vivo de YouTube con El Cadete, Pedro Rosemblat.

 

Pero, en paralelo, Cristina planteó otros interrogantes más profundos, que también se decodificaron en el seno del Frente de Todos. “Básicamente, quiere saber hacia dónde va el Gobierno. Levantando una política pública de su gobierno, como fue el Conectar Igualdad, marca una forma de gobernar, que es gastar plata para la gente”, dice un dirigente que mantiene diálogo con la vicepresidenta.

 

Cristina lo insinúa en público y lo refuerza con detalles en privado. En su manual de Gobierno, el ministro Martín Guzmán debería poner mucho más el ojo en la Economía real que en la resolución de la deuda. La inquieta pensar que después de las elecciones, una vez que la pandemia sea parte del pasado, el Gobierno siga enfocado en el acuerdo con el Fondo. “¿Vamos a dedicarnos solo a eso o vamos a empezar a gobernar?”, plantea en privado. En su horizonte, la felicidad se parece mucho a 2015, pero el escenario, con una deuda astronómica sobre las espaldas del Gobierno y una pandemia inesperada en el camino, dista mucho de aquella realidad.