AGUSTINA BAUDINO

“Tengo la función de llevar el enfoque de género a toda la Bonaerense”

La directora de Género del Ministerio de Seguridad explica cómo se aborda la violencia por razones de género en la fuerza que conduce Berni.

Agustina Baudino está al frente de la Dirección de Políticas de Género y Derechos Humanos del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Si bien el área funciona desde el inicio de gestión de Sergio Berni, el trabajo en perspectiva de género en la cartera quedó en la mira tras el femicidio de Úrsula Bahillo en manos del policía Matías Ezequiel Martínez.

 

Baudino es licenciada en Ciencia Política y trabaja en temas vinculados a políticas de seguridad desde hace 15 años. No integra la fuerza, es personal civil y fue convocada en octubre pasado tras la renuncia de la anterior directora.

 

La funcionaria destaca la creación del área y lo vincula a "la decisión política del Estado de trabajar con la temática”. Sin embargo, reconoce que están “detrás” de la problemática de la violencia, en materia de abordaje, por lo que apunta no sólo a capacitar en perspectiva de género al personal de la fuerza, sino también en una articulación durante la práctica, y en el caso de los sumariados, en un tratamiento interdisciplinario que implique cambios de conductas. “El problema no se resuelve si solo apuntamos a proteger a la víctima”, dice y sostiene la necesidad de trabajar con los agresores.

 

-¿Cuál fue el abordaje inicial de la Dirección?

 

-Se creó con esta gestión y trabaja en conjunto con la Superintendencia de Políticas de Género. Lo que se hizo inicialmente fue reforzar en el territorio la respuesta primaria de la policía y para que las distintas áreas dentro de la fuerza tuvieran herramientas prácticas para la intervención directa, todo lo necesario para mejorar la respuesta policial en la temática de la violencia por razones de género. La decisión del ministro es que la perspectiva de género sea transversal a toda la policía. No es un tema de mujeres, ni de las áreas de género. Toda la policía, desde el lugar que le toca, tiene que poder responder con una mirada integral. Es un cambio profundo el que estamos llevando adelante.

 

-¿Cómo trabajan con el personal policial?

 

-Una línea de trabajo fuerte es la capacitación. No solamente estamos interviniendo en el proceso de formación desde el ingreso y en las distintas instancias que atraviesa un policía en su formación, sino también pensando estrategias de trabajo en los ascensos, en los centros de entrenamiento, en las escuelas superiores. Estamos en el camino de introducir la perspectiva de género y derechos humanos en todas las instancias de formación del personal.

 

-Teniendo en cuenta que el abordaje es reciente, ¿cómo se trabaja con el personal que ya está en funciones, la mayoría desde hace tiempo?

 

-Sabemos que no todo se resuelve con la capacitación y también intervenimos sobre la práctica. Tenemos un equipo que depende de la Dirección Provincial, con asesoras territoriales, y trabajamos en articulación directa con todas las comisarías. No sólo con la Comisaría de la Mujer sino con todas las áreas policiales que trabajan en territorio. De esta tarea participan las mesas locales, se articula con las áreas de género municipales y con las áreas de niñez. Tratamos de conectar la red de trabajo interinstitucional en territorio. Sabemos que tenemos muchos problemas en el abordaje de la temática, que estamos detrás, pero estamos trabajando mucho para ir corrigiendo, mejorando y profundizando.

 

-Con el femicidio de Úrsula Bahillo la mirada se puso sobre los policías sumariados. Un informe indica que entre 2013 y 2020 se denunciaron a 6 mil policías. ¿Cómo es el trabajo con este personal?

 

-El problema de la violencia es social, amplio y complejo. Y, como en todas las instituciones, también se replica al interior de la policía. Estamos trabajando con el protocolo vigente, que es de 2012, aprobado por la resolución 2277, y establece los mecanismos de trabajo interno ante una denuncia contra personal policial por violencia familiar, ese es el título. En paralelo, estamos trabajando en actualizar el protocolo con una mirada más amplia. Es un trabajo integrado que lleva un año y está encarado por la Auditoría (General de Asuntos Internos), acompañado por nosotras y por el Ministerio de Mujeres. El título nuevo del protocolo incluye la violencia de género, establece mecanismos de articulación más amplio y otras herramientas como la creación de un comité de trabajo entre la Dirección Provincial de Género, las Superintendencia y Auditoría para analizar los casos, hacer un seguimiento, establecer pautas de trabajo con las víctimas, con las mujeres policías. Amplía la intervención en general. Venimos trabajando desde hace tiempo. Si bien han dicho que salimos ahora, hacemos un trabajo profundo desde el año pasado, que lleva su tiempo.

 

-El mismo informe indica que un porcentaje muy bajo es expulsado de la fuerza. La mayoría es sancionado y sigue en la institución. ¿Hay un abordaje para este personal?

 

-En el marco de la articulación de esos protocolos, también se establece una instancia posterior a la sanción. Nosotras estamos trabajando con el rediseño del dispositivo porque, justamente, hay que abordar lo que pasa con los policías que son sancionados, pero quedan dentro de la institución. Estamos tomando ese tema directamente desde nuestra Dirección y pensamos en dispositivos más amplios, más vinculados al acompañamiento, al tratamiento de esos policías, con un equipo interdisciplinario que intervendría en el seguimiento. Se apunta a la transformación de las conductas, no solamente una sanción y una capacitación asociada a una sanción, sino también pensando en una estrategia de trabajo más integral con ese personal. Estamos convencidas de que hay que trabajar con los agresores. El problema no se resuelve si solo apuntamos a proteger a la víctima. Hay que cuestionar y problematizar lo que pasa con estos varones. 

 

-¿La Dirección tiene alguna competencia sobre el destino de los policías sumariados?

 

-El organismo que controla y sanciona es Auditoría. Nosotras no intervenimos en la sanción. Es un procedimiento regulado. Trabajamos en conjunto, pero eso no nos corresponde. El nuevo protocolo crea instancias específicas de articulación para el seguimiento de los casos. Nosotras principalmente trabajamos con las mujeres víctimas y elaborando el dispositivo que mencioné, que lo vamos a trabajar con Asuntos Internos, para abordar el caso de los sancionados. El equipo de Asuntos Internos es muy profesional, que tiene muchos años de experiencia. Hay compromiso político de ambas instituciones en relación al tema para abordarlo de forma integral y hacer una transformación de fondo. Es un problema serio el que tenemos, y lo estamos tomando, pero heredamos una situación que no se resuelve de un día para el otro y menos pandemia mediante donde un montón de procesos hubo que adaptarlos a la situación sanitaria. 

 

-La resistencia machista es una de las trabas más importantes para ejecutar políticas de género. ¿Cómo las atraviesan?

 

-El problema atraviesa a toda a la sociedad y la resistencia es en todos los ámbitos. Pero hoy estamos en otro momento. La existencia de las áreas de género, la creación de los ministerios de Mujeres, demuestran que es parte de la agenda política pública. Hay una decisión política del Estado de trabajar con la temática. Por supuesto que hay un montón de resistencias. Es muy complejo, no está libre de tensiones. Eso se replica en el interior de una institución que es super jerárquica, super patriarcal, pero se viene trabajando mucho porque la decisión política está. La reestructuración que planteó el ministro, donde las comisarías de la mujer pasan a depender del esquema del Ministerio, tuvo la intención de que se deje de ver como un tema solo de estas dependencias y del área de género. Es un tema que tiene que tomar la agenda de Seguridad.

 

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