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Boom del litio: cómo abrochó el Gobierno una inversión de U$S400 millones

16 de noviembre de 2021

16 de noviembre de 2021

La empresa Erament le anunció al Presidente el relanzamiento de su proyecto en Salta. Macron, cambio de clima, un socio chino y el DNU clave. Baterías, bajas.

El Gobierno ya definió que jugará todas sus fichas a las exportaciones de cara a la necesidad de divisas y para cumplir con el mandato de lograr un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En este sentido, la minería será clave. Cuando el presidente Alberto Fernández estuvo reunido con su par francés Emmanuel Macron en mayo de este año, se había comprometido a generar mecanismos “más amistosos” para las exportaciones de empresas galas. Luego de ese encuentro, surgió el DNU 234/2021, conocido como Régimen de fomento de inversión para las exportaciones, publicado en el Boletín Oficial en abril de este año.

 

“La principal preocupación del grupo siempre fueron las restricciones de acceso al mercado de capitales. Cuando Alberto estuvo reunido con Macron en Francia, se comprometió a trabajar para mejorar las posibilidades de exportación. También hubo negociaciones entre los funcionarios del Ministerio de Economía y la empresa. Incluso, el titular del Banco Central, Miguel Pesce, envió una carta a la CEO de la empresa donde se comprometía a mejorar los términos del Decreto 234”, sostuvo a Letra P Daniel Chávez Díaz, CEO de la minera Erament.

 

La compañía acaba de anunciar el relanzamiento de su proyecto de litio en la provincia de Salta con una inversión de 400 millones de dólares aportados por su socia Tsingshan, la siderúrgica china más grande del mundo. Para la cúpula de la minera, hay otro clima de inversiones para su sector.

 

La empresa había comenzado con el proyecto de litio en 2019 con una primera inyección de 100 millones de dólares. Lamentablemente –explica Chávez Díaz–, el grupo quedó sujeto a las fluctuaciones de los precios internacionales de algunos metales, como el manganeso o el níquel, a la vez que les era difícil acceder a la banca comercial en el país.

 

“En abril de 2020, Christel Bories, la CEO del grupo, decidió frenar la construcción del proyecto –una parada negociada– a la espera de que cambiaran las condiciones globales, pero no frenamos del todo porque iniciamos el estudio de reservas, que nos demandó una inversión de dos millones de dólares. Necesitábamos saber con cuánto recurso extraíble contábamos. Esto lo realizamos en plena pandemia. La situación cambió completamente este año, los precios de los commodities se recuperaron, mientras que la tonelada de litio saltó de los 7.000 a los 22.000 dólares”, explica el CEO local de Erament.

 

Ese salto del precio internacional del litio generó el interés de varias empresas para asociarse con la francesa, que luego de evaluar más de 14 propuestas se decidió por la china Tsingshan. “Estaban dispuestos a otorgarnos un financiamiento inmediato de 400 millones de dólares. Nos resolvió la ecuación financiera”, agrega Chávez Díaz.

 

De esta manera, Erament controlará el proyecto con una participación del 50,1 por ciento de las acciones, y asumirá la responsabilidad de la gestión operativa, mientras que su socia Tsingshan financiará la construcción de la planta y entrará en el proyecto con hasta un 49,9 por ciento de las acciones.

 

La cuestión del valor agregado

La oferta actual de litio se encuentra concentrada en cuatro países: Australia, Chile, China y Argentina. Los dos primeros representan el 75 por ciento de la producción actual. Sin embargo, las mayores reservas de este material –que debe ser explorado para convertirse en recurso– se encuentran en lo que se conoce como el Triángulo del Litio, integrado por nuestro país, Chile y Bolivia, que concentran el 67 por ciento de las reservas mundiales.

 

“De cara a 2050, la demanda de litio se va a incrementar en más de 900 por ciento. Se abre una ventana de oportunidad muy grande para la Argentina. Nuestro país tiene reservas de litio probablemente por más de 400 años, pero hay que tener en cuenta que la ventana de oportunidad puede ser mucho menor”, sostuvo el secretario de Minería, Alberto Hensel, durante el lanzamiento de la Mesa Nacional del Litio.

 

“Argentina tiene que aprovechar esta ventana de oportunidad vendiendo cloruro de litio, hidróxido de litio, carbonato de litio y, por supuesto, mientras tanto vamos avanzando con todo lo que tiene que ver con el agregado de valor. Después veremos el ensamble y luego la fabricación de baterías”, agregó el funcionario.

 

La empresa francesa que acaba de anunciarle al Gobierno inversiones por 400 millones de dólares estima que, si la tonelada del carbonato de litio se estabilizase en los 14.000 dólares, podrían ingresar al país 340 millones de dólares anuales. La planta debería comenzar a producir hacia fines de 2023.

 

Durante el pico de construcción del proyecto se demandarán 800 puestos de trabajo, y en forma permanente habrá entre 400 y 600 empleos. “Nuestra empresa tendrá 300 empleados en relación de dependencia, en su mayoría técnicos, que se podrán multiplicar por cuatro con los trabajadores indirectos. La operatoria diaria demandaría 85 millones de dólares anuales, de los cuales 40 millones serían un flujo directo para la economía de la región”, afirma Chávez Díaz.

 

Consultado por Letra P acerca de la posibilidad del desarrollo de baterías de litio en la Argentina, el ejecutivo sostuvo que "hay un error en pensar que se puede, fácilmente, generar valor agregado al carbonato de litio para fabricar baterías. Hay una dificultad cierta de avanzar en toda la cadena de valor porque se necesitan otros minerales que la Argentina no tiene, y el know how que todavía no está desarrollado, además de la escala".

 

"Los que sí tienen ese conocimiento y capacidad son Japón, China y Corea. A su vez, los países europeos están pensando en instalar fábricas de baterías secundarias. Entonces, nuestras exportaciones podrían dirigirse a estos mercados", concluyó.