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El Presidente recibió a representantes de la UIA joven. Les pidió que estudien los planes productivos de Noruega y Finlandia. Las directrices clave.

Por 11/08/2020 19:11

“Hay gente que dice que yo quiero un modelo como el de Venezuela, pero lo que quiero y admiro son los modelos de Finlandia y Noruega”. La frase es de Alberto Fernández. Se las dijo a directivos de la Unión Industrial (UIA) Joven, en una reunión de algo más de una hora en la que el Presidente mostró, además, algunos detalles del plan económico que se le reclama desde muchos sectores. El Gobierno y los industriales hablan, desde hace tiempo, el mismo idioma. Y también tienen en común la visión negativa sobre el gobierno de Cambiemos.

“De esto salimos con producción y trabajo”, les dijo a los más de cien jóvenes industriales de todo el país conectados por Zoom.

“Fue música para nuestros oídos”, dijo a Letra P uno de los dirigentes. Si bien muchos de ellos ya vienen en una relación fluida con los funcionarios nacionales, el mensaje directo del Presidente contrastó fuerte con la visión de país que, según ellos, mostraba la gestión de Mauricio Macri. Los industriales fueron, en el esquema del PRO, los sectores más ninguneados y hasta destratados. Ya es historia conocida aquella calificación de “llorones” que les imprimió el exministro de Producción Francisco Cabrera. En esos antecedentes se sintetiza la filiación actual de la UIA en general con los objetivos de Fernández.

 

Algunos integrantes de UIA Joven. 

 

La UIA joven es una especia de spin off de sangre nueva en la entidad que conduce Miguel Acevedo; un conglomerado con equidad de género (mitad hombres y mitad mujeres) con chances de darle a la central fabril una renovación históricamente pendiente. Por ese espacio, formaron parte de la reunión en forma presencial el textil Tomás Karagozian, su titular, y la secretaria Sol Rodríguez, de Sinteplast. El Presidente estuvo ladeado por Guillermo Merediz, secretario Pyme.

 

 

En ese contexto, Fernández dio algunos detalles de lo que sería un modelo estilo nórdico, según su prisma, y habló de dos objetivos y cinco reglas de su gobierno para enderezar la crisis. “Producción y empleo” fueron sus dos pilares. Respecto a las reglas, aclaró que quiere “un dólar competitivo, acumular reservas, superávit de la balanza comercial, llegar lo antes posible al equilibrio fiscal y desendeudar al país”.

También, según supo Letra P, hizo hincapié en las exportaciones, una de sus obsesiones. Estos puntos marcan algunas diferencias concretas, naturalmente en otro contexto, con la última parte del kirchnerismo, atravesda por una visión más primaria del mercado interno.

Sorprendió, incluso, cuando Fernández aseguró que “quiere más competitividad y menos proteccionismo”. De todos modos, y sin adelantar detalles, les avisó a los industriales que “habrá 62 medidas para la reactivación” y que “luego de la pandemia habrá sectores que necesitarán más del Estado; y ya los tenemos identificados”. También deslizó que esos rubros tendrán créditos blandos para la compra de equipos y capital de trabajo.