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A casi un año de la victoria y casi seis meses de gobierno, cómo juegan las tribus que aportaron a la victoria de Perotti Rossismo, bielsismo y más.

Por 07/06/2020 9:18

La construcción del peronismo santafesino para colocar a Omar Perotti en la poltrona más brillosa de la Casa Gris fue un ejemplo, la antesala del armado de unidad que llevó a Alberto Fernández a la presidencia. Hubo un hilo conductor entre el Frente Juntos provincial y el Frente de Todos nacional. Pero ahora, con casi seis meses de gobierno en el lomo, ¿qué es de la vida de las ocho tribus del PJ que tributaron al triunfo del rafaelino?

Perotti prioriza la gestión por sobre la política. En tiempos de pandemia, es verdad, no hay tiempo para otra cosa. Pero es la historia de su vida, siempre lo fue. La rosca del perottismo la amasa el senador nacional Roberto Mirabella, quien se ubicó orgánico dentro del bloque de Todos en el Congreso y tiene que renovar banca el año que viene.

 

 

Nunca fue ancho el volumen político del perottismo hacia dentro del PJ provincial. Detrás de Mirabella fluyen segundas líneas y, a la hora de diseñar su gabinete, Perotti convocó a ex obeidistas y reutemistas con la intención, acaso, de darle grosor a su espacio político. Los ministros se movían huérfanos y el gobernador los llamó y contuvo. Priorizó experiencia en dichos nombres carentes de jefatura política.

Uno de los principales aliados de Perotti es la Corriente de la Militancia, el espacio que lidera el ministro de Defensa, Agustín Rossi. De los primeros en acercarse al rafaelino, el Chivo suele ser hombre de consulta para el titular de la Casa Gris. El jefe del bloque oficialista en Diputados, Leandro Busatto, y el ministro de Trabajo, Roberto Sukerman, reportan en esta tribu.

 

 

A la par del rossismo, cuenta como aliado estratégico al Nuevo Espacio Santafesino (NES), la línea territorial del PJ (así lo venden), donde confluyen senadores, intendentes y comunales. El NES puso a Alejandra Rodenas en la vicegobernación y tiene como referente al jefe de los senadores, Armando Traferri, y otros ministerios para mostrar, como el de Cultura (Jorge Llonch, esposo de Rodenas) y el de Gobierno (Esteban Borgonovo).

La arquitecta  María Eugenia Bielsa reapareció tras ocho años en la política grande, pero perdió categóricamente la interna con Perotti en las PASO 2019. No obstante, cosechó ministerios provinciales y el liderazgo de una cartera nacional. Nada mal. No tuvo problemas para posar junto al rafaelino y se llevó la cabeza de Infraestructura (Silvina Frana) y Desarrollo Social (Danilo Capitani). Desde Buenos Aires, la ministra tiene permanente contacto con las figuras de Encuentro por Santa Fe, el sector que creó.

 

 

La Cámpora no ganó lugares de peso dentro de La Bota a nivel ministerial, pero su referente, Marcos Cleri, consiguió lo que buscaba. Luego de ser vetado por Cristina Fernández en aquella carrera a la gobernación, el diputado nacional se sentó con el gobernador a definir los nombres de los jefes de delegaciones nacionales en la provincia, sobre todo ANSES y PAMI, los organismos que lidera la organización a nivel nacional.

Dos de los perjudicados en el armado, pero que mantienen su organicidad estoicos, son el Frente Renovador y el Movimiento Evita. El massismo no tiene nombres mayúsculos y tiene una dificultad no menor para engordar en Santa Fe. Hasta hace unos meses, su máximo referente era el exdiputado nacional Alejandro Grandinetti, pero rompió con Sergio Massa y se movió solo para convertirse en secretario de Turismo. Sus referentes son el diputado provincial Oscar Martínez y la legisladora nacional Vanesa Massetani. En cambio, el Evita tiene segundas líneas en el gobierno y la presidencia del PJ rosarino (el edil Eduardo Toniolli) y la vicepresidencia de Diputados (Lucila De Ponti).

 

 

Un párrafo especial merece la pata sindical del PJ, que no tiene un desarrollo extenso en el gobierno, pero se sentó como uno más a la mesa del armado de la lista de candidatos a diputados nacionales. Los referentes de ATE (Jorge Hoffman) y UPCN (Jorge Molina) apostaron fuerte a Perotti y hoy, en plena pandemia, paran la olla frente a las bases que gritan reclamos salariales. Menos jugados, los docentes de Amsafé empezaron a mostrar las garras y acusaron sin pruritos a Perotti.