14|8|2022

Gobierno y ceos ya pujan por los dólares de 2021

11 de diciembre de 2020

11 de diciembre de 2020

La Secretaría de Industria pidió que anticipen cuántas divisas necesitan y habilitará menos. Entre la UIA y Economía hay U$S10.000 millones de diferencia.

Si 2021 será el año del rebote, el Gobierno y las empresas comenzaron a afinar el lápiz de cuántos dólares habrá disponibles para financiar el crecimiento de la economía, o la salida de la crisis. Los números difieren. La Secretaría de Industria empezó a pedirles a las compañías de distintos sectores sus estimaciones de cuánto necesitarán importar y los ejecutivos asumen que tendrán acceso a menos divisas de las necesarias. Entre las estimaciones conservadoras de la Unión Industrial Argentina (UIA) y las del Poder Ejecutivo, hay una diferencia de U$S10.000 millones.

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Empresas de todos los sectores empezaron a enviar a la casilla de mail del secretario de Industria, Ariel Schale, los datos de facturación, producción, empleo, exportación e importación que pidió el Gobierno para administrar el goteo de dólares de 2021.

 

Los formularios empezaron a cruzarse hace cuatro semanas, le dijo a Letra P el presidente de la Asociación de Fabricantes de Electrónica (Afarte), Federico Hellemeyer, que agrupa a las firmas radicadas en Tierra del Fuego. “La Secretaría habilitó la posibilidad de que las empresas completen la planilla de comercio exterior”, sostuvo.

 

La información requerida también incluye datos sobre 2019 y estimaciones para 2022 y 2023. "La mecánica es completar la planilla y enviarla por mail. Puede ocurrir que ahí se agote el trámite o que haya alguna consulta o reunión posterior", agregó el ejecutivo.

 

Es un mecanismo similar, pero ampliado, al que implementó el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, entre diciembre y enero, a poco de asumir, cuando desactivó el “robot” que autorizaba automáticamente la entrega de licencias para importar del macrismo y volvió a administrar el ingreso de insumos, bienes intermedios y de capital y productos terminados a través del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI).

 

El envío de las planillas es voluntario, pero las empresas descuentan que esa invitación es la vía de acceso a las divisas necesarias para 2021 o a una fracción de ellas. Es, también, una herramienta para que Comercio y el Banco Central coordinen las divisas que se usarán para pagar importaciones a lo largo del año próximo.

 

Cuánto tenés, cuánto me das

La lógica oficial es privilegiar el ingreso de insumos para la producción y mandar a la cola a la importación de bienes terminados. También hay negociaciones muy puntuales para desarrollar proveedores locales que reemplacen a otros del exterior, por ejemplo, o la necesidad de que una empresa muestre un bien de industria argentina para poder importar otro producto terminado.

 

La Secretaría de Industria pone como ejemplo el acuerdo automotriz, con pautas para el ingreso de autos y autopartes y el desarrollo de proveedores. El sector, en general, refiere que es un buen acuerdo, a pesar de reclamos puntuales por problemas para importar modelos desde Brasil.

 

En el despacho de Schale entienden, también, que la planilla es una manera de detectar avivadas. En el entorno del funcionario, pusieron el ejemplo de una marca de autos de altísima gama que pidió permiso para importar 2.500 autos por trimestre “cuando en la última década vendió 1.500 por año”. En el Gobierno, sospechan que las compañías inflan sus previsiones sabiendo que no accederán al 100% de las divisas solicitadas. Probablemente, incluso, obtengan permiso para importar menos de lo necesario. Una fuente consultada lo puso así: “Piden diez porque necesitan siete, pero quizás se puedan cinco”. Dependerá del Banco Central. Ya lo dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán: la prioridad es acumular reservas.

 

La brecha cambiaria hace lo suyo, advierten en la industria, porque fomenta la subfacturación de exportaciones (por ejemplo, la liquidación en Uruguay de servicios de alto valor agregado que se proveen desde la Argentina) y la sobrefacturación de importaciones. También, por su impacto en las expectativas: al no acceder a los dólares oficiales, los autos 0km, la maquinaria agrícola y las inversiones en otros bienes de capital se convirtieron en refugios de valor que presionan sobre la balanza comercial.

 

Los primeros escarceos entre las perspectivas de las empresas y las del Gobierno se vieron la semana pasada, en la Conferencia Anual Industrial. El director ejecutivo de la UIA, Diego Coatz, entrevistó a Guzmán y le preguntó cómo haría el Ejecutivo para disponer de los U$S55.000 millones de dólares que necesitará la industria para pagar importaciones. “¿Pensás conseguir financiamiento del FMI u otro organismo internacional?, preguntó Coatz. “Guarda con los U$S55.000 millones, porque es el nivel de importaciones que corresponde a 2019. Tenemos un escenario más parecido a 2020 y pensamos que lo podremos sostener bien”, respondió el ministro. Ese monto de importaciones industriales, vale aclarar, corresponde a un mal año de actividad y a un tipo de cambio alto.

 

Ciego Coatz y Martín Guzmán, en la conferencia anual industrial.

Ahí se define el número macro, que luego se desagregará a nivel sectorial y empresa por empresa. Según la información oficial del Presupuesto 2021, las importaciones de bienes y servicios totalizaron U$S66.278 millones en 2019 y terminarán este año de caída del 12% anual de la economía en torno a los U$S59.346 millones. Si la industria espera contar con U$S55.000 millones para atravesar un año de actividad gris, las estimaciones del Ministerio de Desarrollo Productivo son bastante más bajas: entre U$S45.000 y U$S47.000 millones. Dependerá, de nuevo, de la acumulación de reservas.

 

Los problemas para obtener insumos (por la crisis global y los problemas de los proveedores externos, pero, también, por la administración del comercio y las reservas) están al tope de los que relatan las fábricas en distintas encuestas.