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La mayoría ganó en votos pero perdió contra la interna peronista. Interpretan un voto castigo a Macri y evalúan una agenda sin tanta figura nacional. Cumbre con Vidal la próxima semana.
Por 15/08/2019 20:22

Los intendentes PRO del conurbano corrigen por estas horas lo que será la futura campaña electoral para las elecciones generales, donde ponen en juego su reelección tras unas PASO alarmantes. Según lo que confiaron a Letra P, la idea es priorizar la organización y la lógica local, que significa una agenda sin tanta presencia de funcionarios o figuras de alcance nacional, un discurso potenciado en extremo hacia la escucha cara a cara de los reclamos de los vecinos, el retruque de las obras y acciones desarrolladas en estos últimos cuatro años y una proyección inmediata en las obras y cambios a desarrollar.

También se reordenará el discurso sobre la oposición ya que ahora, tras las primarias, está claro cuál es el contrincante del peronismo. La próxima semana tendrán una cumbre con la gobernadora María Eugenia Vidal y con su jefe de Gabinete, Federico Salvai, y se espera que, para comienzos del próximo mes, se desarrolle un foro de intendentes, una modalidad que había sido abandonada en la pasada campaña y que en este caso puede servir como catarsis, aliento y herramienta de reorganización.

 

 

Los intendentes, que el martes pasado celebraron una nueva reunión semanal en Vicente López, coinciden en analizar que hubo un voto castigo hacia la gestión económica del presidente Mauricio Macri, y un impulso ganador del peronismo, a partir de la candidatura presidencial de Alberto Fernández, en fórmula con Cristina Fernández de Kirchner, la alianza política con Sergio Massa, jefe del Frente Renovador, y la revelación de Axel Kicillof como postulante a la gobernación.

La decisión de ultra municipalizar la campaña no significará, según dejaron trascender, el despegue del Presidente, ya que la caída de Macri tampoco los ayudaría, aunque entienden que habrá “cautela” en la agenda del mandatario.

En el caso de Vidal, por el contrario, esperan que sea parte de la actividad proselitista como en las demás elecciones. Sucede que la mandataria no obtuvo menos votos que los intendentes y en algunos casos incluso los superó. Además, entienden –y esto se afinará la próxima semana- que Vidal también provincializará su estrategia.

 

 

Existe luego la mirada de lupa sobre cada municipio, donde se observa como excepción el caso del intendente de Vicente López, Jorge Macri, quien no solo logró vencer por una diferencia de casi 45 mil votos al único candidato del Frente de Todos, Lorenzo Beccaria, sino que en su distrito Macri obtuvo 36.420 votos más que Fernández y Vidal el mayor caudal de toda la boleta, con 95.693 votos por sobre los 49.271 de Kicillof.

Pero ese triunfo resulto una excepción de Juntos por el Cambio en el conurbano, que logró en lo inmediato confirmar la jefatura del intendente Macri en el PRO bonaerense.

En el resto de los municipios, el Presidente y la gobernadora no pudieron ascender su porcentaje para emparentarse con el peronismo y los intendentes vidalistas, que en su mayoría obtuvieron la mayor cantidad de votos, quedaron por debajo de la sumatoria de la interna PJ.

Si el resurgimiento del peronismo se sostiene al punto de lograr la unidad real en el ámbito local, muchos de los jefes comunales de Vidal perderían su distrito.

 

 

Esto podría suceder incluso en los distritos donde el intendente sostiene una buena imagen, como es el caso de Néstor Grindetti en Lanús, quien obtuvo 36.312 votos más que Edgardo Depetri, el candidato que ganó la interna peronista.

Sin embargo, los 98.945 votos que obtuvo Grindetti son inferiores a los 137.462 que suma el Frente de Todos entre sus cuatro candidatos.

Igual situación transita Diego Valenzuela en Tres de Febrero. Si bien logró una diferencia importante sobre el diputado provincial y ganador de la interna de Todos, Juan Debandi, en la sumatoria de esa interna, pierde por 24.820 votos.

En Quilmes, Martiniano Molina superó a la diputada nacional Mayra Mendoza, vencedora de la interna peronista, pero también quedó lejos de los votos que obtuvo la totalidad de candidatos de ese espacio opositor.

 

 

Y existe un caso más delicado, como es el del intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, quien obtuvo menos votos que el único candidato del Frente de Todos, Lucas Ghi, su antecesor en el cargo. En ese distrito el presidente Macri obtuvo 22.212 votos menos que Fernández y Vidal, que reside en esa comuna, 12.182 votos por debajo de Kicillof.

El día después de las PASO, todos los intendentes de Vidal coincidieron en desarrollar una reunión de gabinete, donde se evaluó el resultado y se rastrillaron los motivos del “cambio” de opinión del electorado. Cuentan que la frase “intensificar la campaña” y “esperar que las cosas se reviertan” se escuchó en varios de esos encuentros.