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Vidal se limitó a compartir en la red la conferencia en la que Macri reconocía la derrota. Kicillof, por su parte, publicó un spot que tenía listo para agradecer los votos que lo coronaron.

La veda electoral comenzó el viernes a las 8 y, si bien la misma no rigió para las redes sociales, los candidatos con mayor intención de voto la hicieron extensiva a las plataformas y redes.

En el caso de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal realizó dos comunicaciones en el transcurso del domingo. Un desayuno con su equipo de trabajo y una foto feliz tras haber cumplido con su deber cívico. La gobernadora se mostró contenta y apelando al discurso esperanzador y emotivo al que recurrió sobre todo hacia el final de la campaña.

Por su parte, Axel Kicillof, el precandidato a gobernador del Frente de Todos, se comunicó en tres ocasiones al momento del sufragio, una hora después del cierre de las elecciones con un “Gracias” y alrededor de las 21 con un spot de 39 segundos en el que resume los 88 mil kilómetros recorridos en los últimos meses. Durante la campaña sus tuits apelaron a la palabra “alegría” y, el día de las PASO, “gracias”.

Mientras que Eduardo "Bali" Bucca, precandidato a gobernador por Consenso Federal, realizó dos publicaciones: una en la cual se lo veía en una foto fija con su hijos yendo a votar y otra, un breve video votando.

Que hubo demora en la entrega de datos oficiales no es noticia, que hubo reclamos de la principal fuerza opositora tampoco lo es. No es novedad que de uno y otro lado se arrogaron la voluntad popular.

Vidal anunció a través de Twitter a las 23:11 que estaba desde Costa Salguero con el equipo de Juntos por el Cambio. El tuit recibió 2.800 me gusta, casi 500 retuits y más de 900 comentarios. El mensaje fue acompañado de un video de no más de seis minutos de duración, en el cual Mauricio Macri reconoció la derrota, se mostró sorprendido, pidió por el diálogo y explicó que en las próximas elecciones generales se definirá el destino de los próximos 30 años, repitió las consignas que usó en los últimos años al mencionar palabras como inversiones, activación, crecimiento o redoblar esfuerzos. La gobernadora se posicionó a su derecha y no pronunció palabra, se mostró serena y apoyó gestualmente al Presidente. El mandatario solo se refirió a ella al decir que los bonaerenses no debían “perderla” en octubre y la tensa calma sobrevoló el búnker oficial. 

 

 

Por su parte, Kicillof emitió un tuit anunciando que saldrían en vivo desde el comando electoral del Frente de Todos y la publicación tuvo más de 9 mil me gusta, 2.400 retuits y casi 500 comentarios. El candidato combinó afectividad junto con el diagnóstico de la Provincia. Un día lleno de felicidad y emoción sentenció el candidato a gobernador, se refirió a los kilómetros recorridos en los últimos 44 meses y expresó “el gran mensaje en esta campaña es que no se gastaron millones, no se mintió, no se agredió, fue una campaña que contó con mucha ayuda, se aprendió mucho”. 

Kicillof estrenó de alguna manera el cargo de gobernador. Sostuvo que la falta de decisión política impidió el desarrollo de la provincia y reforzó la idea de gobernar con todos los sectores, los pequeños productores, los maestros, los médicos, los que votaron a favor, y los que no como un intento de superar la grieta. En esta dirección, advirtió: “Hemos aprendido que necesitamos absolutamente a todos, una provincia con todos, con un gobierno que trabaje para todos. Vamos a seguir recorriendo, sumando, multiplicando…” . En el último tuit de la noche, el candidato que se llevó el triunfo reforzó lo que ya había expresado en su discurso y arrobó a su candidata a vicegobernadora Verónica Magario y a Alberto Fernández: no mencionó a CFK, pero ella fue su primer agradecimiento cuando se expresó tras conocerse los resultados.

 

 

En 2015 las redes sociales, y especialmente Facebook, potenciaron la figura del Presidente y su equipo. Los spots, las campaña del miedo y la idea de un cambio bajo el lema “Sí se puede” capturaron la atención de la ciudadanía. Cuatro años más tarde, los precandidatos a gobernadores de la Provincia optaron por el camino de recorrer el territorio, hablar con los vecinos, apelaron a los sentimientos, hablaron de abrazar, de poner de pie o poner en marcha la provincia, tocaron la sensibilidad de los ciudadanos al deslizar en las redes temas como la salud o la educación pública, y la sabiduría de los abuelos. 

Respecto al uso de las redes sociales y según la encuesta realizada por Carrier & Asociados publicada en las últimas semanas, Twitter es la que presenta un uso de menor intensidad que sus pares Facebook e Instagram. Casi cuatro de cada diez tienen un uso regular de Twitter, mientras que en Facebook sube a siete de cada diez. 

A pesar del un nivel de intensidad menor en el uso individual, lo que ocurre a través de Twitter tiene una magnitud tal en el espacio mediático que la potencia. Cualquier persona puede participar, sin embargo, el peso de la participación está condicionado por el grado de reconocimiento de quien tuitea en los grupos sociales o en la sociedad en su conjunto. La apertura de una cuenta de Twitter no supone demasiados condicionamientos. Sin embargo, siguiendo la encuesta mencionada, las personas de nivel socioeconómico medio alto son las que usan con mayor intensidad esta red social. Este dato es interesante, a la luz de quiénes contribuyen a un proceso de deliberación colectiva. 

Ahora bien, en la hora de las urnas las plataformas acompañan el debate, pero no lo estimulan, ni lo definen. A contramano de la creencia que pondera que los medios de comunicación, incluso las redes sociales, “manipulan” el comportamiento electoral, los hechos contrastan tal afirmación. El big data tiene su coto. ¿Acaso el peronismo o la crisis económica?